El Toubab: «La riqueza reside en lo humano, no en lo material»

Este trotamundos reusense estrena este miércoles el doumental ‘Confiesan que he vivido’, sobre sus treinta años de carrera profesional. Se proyectará en el Teatre Bartrina, dentro del festival Memorimage

Javier Díaz

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El Toubab y su inseparable guitarra, en una imagen promocional del documental dirigido por Agnès Olivé.  FOTO: AGNÈS OLIVÉ

El Toubab y su inseparable guitarra, en una imagen promocional del documental dirigido por Agnès Olivé. FOTO: AGNÈS OLIVÉ

Jaume Blanc (Reus, 1974), conocido artísticamente como El Toubab, estrena este miércoles en el festival Memorimage el documental Confiesan que he vivido, con el que repasa su treinta años en la música. «La idea surgió sin pretensiones y de manera casual a mediados de 2016, tras digitalizar con mi amigo Julito Sedano cintas de VHS de Presidents. Mi amiga Agnès Olivé mostró interés por ese material y quiso adentrarse en la historia de El Toubab con un biopic. Le sugerí el título como un guiño al libro Confieso que he vivido que recoge las memorias del poeta chileno Pablo Neruda, publicado el año que yo nací», dice. La proyección es a las 18.30 horas en el Teatre Bartrina.

El documental se puede ver online hasta el día 12 de noviembre en :

 https://online.memorimage.cat/de

https://memorimage.reus.cat/film/el-toubab-confiesan-que-he-vivido/

Dice que lo mejor que le ha pasado en la música son los amigos. En este documental salen unos cuantos: Rosendo, Ramiro Penas, El Drogas, Kutxi Romero, Fernando Madina...

Conocer a los artistas que admiras, con los que has crecido escuchando sus canciones y que son la banda sonora de tu vida y sentir que formas parte del rock estatal es lo mejor que te puede suceder, sin duda alguna.

¿Con qué se queda de estas tres décadas en la música?

Con no haber perdido la ilusión de aquel niño que soñaba con subirse a un escenario para comerse de un bocado el mundo y recorrerlo haciendo música. Me quedaría con todo lo vivido a flor de piel, que no es poco, con la gira europea con Rude Rock Train, sobreviviendo de las monedas que nos sacábamos tocando en el tren y en la calle, las actuaciones en el metro de Berlín o Montreal o con cada viaje por Latinoamérica tocando en penales y cantinas.

En uno de esos viajes por Sudamérica se llevó algún susto...

En el Penal de Piedras Gordas, en Lima (Perú), llevábamos escondida una cámara con la que mi hermano no dejaba de grabar. Un guardia de seguridad se percató de la situación y le avisó de que estaba prohibido filmar. Le pidió que se la entregara de inmediato y procedió a borrar las imágenes. Ver la cara que puso mi hermano Dídac cuando se la devolvió advirtiéndole de que grabar aquí le podría costar veinte años de cárcel no se me olvidará en la vida.

El Toubab significa hombre blanco en Senegal. Está muy ligado a este país africano.

Con Senegal me une la manera de entender y vivir la vida, de comprender que la riqueza no reside en lo material sino en lo humano. De compartir y hacer de la comunidad una familia donde siempre se da sin esperar nada a cambio. Así es como entiendo, hoy, mi vida y mi música.

Su hermano Dídac es quien le inculcó su pasión por la música.

A él le debo mi amor por el rock and roll y también por el maravilloso oficio de artesano de canciones. Mi hermano siempre ha estado muy cerca de mí, apoyándome y motivándome, sobre todo, en los momentos más difíciles. No hay día que no me descubra o me sugiera escuchar una canción.

Con 21 años le llegó el éxito con el grupo Presidents. ¿Cómo fue aquello?

Fue un huracán maravilloso, aunque creo que nunca fuimos conscientes de ello mientras estuvimos en activo, vivíamos muy al límite por y para la banda. Siempre digo que Presidents fue la banda de mi vida. Nos dio muchas satisfacciones y llegamos mucho más lejos de lo que podíamos soñar cuando empezamos. Tocamos con The Offspring, Bad Religión, Los Suaves o Fito & Fitipaldis, tuvimos de productor a Toni Urbano (Leño) y, en nuestro último disco, Rosendo colaboró con nosotros en una canción. Vivimos la eclosión del punk rock californiano junto con el último coletazo del rock estatal.

Su trayectoria ha sido muy variopinta.

Empecé tocando rock urbano en Legolas; luego punk rock en Broad Peak; hardcore melódico en Presidents; música étnica en La Voz de los Nadie y Té Verde y canción de autor con pinceladas de rock, ranchera o blues con El Toubab. He publicado tres discos con Presidents, uno con La Voz de los Nadie, uno con Té Verde y cinco discos y cuatro cuatro singles en solitario. En total, diez discos y cuatro singles. Flipa, ¿eh?

¿Qué le queda por hacer en la música?

Quizás, publicar un libro, es algo a lo que últimamente le voy dando vueltas. Voy a desempolvar mis diarios, transcribirlos y ponerle un orden a todo ese caos para ver que sale de ahí. Con este documental he hecho algo que nunca había hecho, he mirado por el espejo retrovisor y he comprobado que mi vida ha sido muy mutante e intensa.

Una vida que repasa en el documental ‘Confiesan que he vivido’.

Nunca soñé con hacer un documental sobre mi vida artística. Estrenarlo en mi ciudad y en un festival consolidado como el Memorimage hace que no pueda estar más agradecido. Siempre he llevado orgullo el nombre de Reus por todo el mundo, con la mirada de un artista internacional que nunca ha dejado de sentirse local.

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