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Entre el todo, el mucho y el poco

Los expertos Bonaventura Clotet y Mònica Bulló enumeran los cambios de hábitos necesarios para mejorar la salud.
 

Sílvia Fornós

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Mònica Bulló es la responsable del grupo de investigación en Nutrición y Enfermedades Metabólicas del IISPV-URV, durante la jornada online ‘Alimentació, salut i ciutat’.

Mònica Bulló es la responsable del grupo de investigación en Nutrición y Enfermedades Metabólicas del IISPV-URV, durante la jornada online ‘Alimentació, salut i ciutat’.

En plena pandemia de la Covid-19, la salud ha adoptado un protagonismo especial, como también lo han hecho los alimentos y la conveniencia de conocer su origen y de apostar por producciones respetuosas con el medio natural». Con estas palabras el presidente de la DOP Siurana, Antoni Galceran, daba comienzo a la jornada Alimentació, salut i ciutat, construint una estratègia local, organizada por la concejalía de Salud y Ciudadanía de Reus, la DOP Siurana y el IISPV.

Así, el jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Trias, Bonaventura Clotet, y la responsable del grupo de investigación en Nutrición y Enfermedades Metabólicas del IISPV-URV, Mònica Bulló, fueron los encargados de enumerar los cambios de hábitos necesarios.

Bonaventura Clotet hizo hincapié en cuatro pilares esenciales. El primero es el consumo de aceite de oliva virgen extra del que dijo que es «un alimento que contiene antioxidantes y vitaminas que ayudan a regular el metabolismo lípido». El segundo es «ingerir diariamente fibra, y que aportan desde la coliflor hasta el brócoli, pasando por la col kale, las alcachofas, espárragos verdes… Si estos alimentos los aliñamos con aceite de oliva virgen extra conseguiremos una vida más sana y una mayor longevidad».

Los últimos dos pilares a los que hizo referencia el especialista son «con moderación, una copa de vino tinto que posee resveratrol, un antioxidante que puede ser importante tanto para aumentar el colesterol bueno como para actuar como antioxidante» y en última instancia, y no por ello menos importante, «una hora de ejercicio diario».

Bonaventura Clotet hizo alusión a la filosofía oriental Shinrin-yoku que recomienda «paseos por bosques de árboles centenarios, que dejan ir unas partículas que, inhaladas, ayudan a tener una vida más saludable».

El puzle
Por su parte, Mònica Bulló recordó algunas afirmaciones que a lo largo de la historia se han repetido como un mantra, como las palabras de Hipócrates, «que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento», o las de Ludwig Feuerbach, «somos lo que comemos». Aunque la sociedad está concienciada y la evidencia científica corrobora la importancia de cuidar la alimentación y el estilo de vida, la investigadora centró la atención en que «desde 1980, hemos aumentado un 100% las cifras de obesidad; que es la quinta causa de mortalidad a nivel mundial; y una patología que, en la mayor parte de los casos, se puede prevenir con un estilo de vida saludable».

Así, con el fin de resolver el puzle de la alimentación, desde la autorreflexión, Mònica Bulló repitió la frase: «Come de todo, ni mucho ni poco», para después matizar dichas palabras. «El todo es comer todo tipo de alimentos, preferentemente naturales y pasta y cereales integrales regularmente para aumentar la cantidad de fibra, y agua como alimento de hidratación», detalló la investigadora, mientras que en referencia a ‘ni mucho ni poco’ aconsejó «tomarse tiempo para comer, hacerlo cuando toca y parar antes de sentirnos saciados».

El equilibrio también depende de otros factores externos como el modelo de ciudad y la urbanización del estilo de vida; el fomento de programas de salud en las empresas; campañas para concienciar a la población; y aprovechar la influencia de las redes sociales para promover hábitos saludables. Todo ello es una inversión de futuro.
 

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