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Guardafuegos echa raíces americanas en su tercer álbum

La banda de El Vendrell publica ‘Lo que tenga que ser’, un disco con cortes melódicos, rockeros o de bluegrass grabado en el estudio La Casamurada de Banyeres del Penedès

Javier Díaz

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Ferran Robusté, Marc Guitart, Rosendo Hernández, Oriol Moya y el recién incorporado Miguel Martínez forman Guardafuegos.  FOTO: ÀNGELS RODON

Ferran Robusté, Marc Guitart, Rosendo Hernández, Oriol Moya y el recién incorporado Miguel Martínez forman Guardafuegos. FOTO: ÀNGELS RODON

Seis canciones, seis tonalidades. Guardafuegos ha cogido la paleta de colores y ha parido un álbum camaleónico, con cortes sosegados, rockeros o de bluegrass, con un denominador común: el sonido de raíces americanas. Este es el terreno versátil en el que se mueve la banda de El Vendrell desde que se creó en 2015 y su apuesta en Lo que tenga ser, publicado en abril con la discográfica Flufi Records. «Hemos conseguido que en este disco las canciones se diferencien entre sí dentro de un mismo estilo», comenta Rosendo Hernández, voz y guitarra del grupo.

El quinteto, influenciado por Creedence Clearwater Revival, Neil Youg, The Jayhawks, M Clan o Burning, se metió en septiembre del año pasado en La Casamurada de Banyeres del Penedès para dar cuenta de un repertorio cocinado durante el confinamiento. «En cuanto nos pudimos reunir para ensayar, en mayo, vimos que teníamos suficiente material para grabar. Reservamos el estudio, hablamos con el productor que queríamos y todo fue rodado», cuenta Hernández. Una campaña de crowdfunding completó el proceso.

El productor elegido fue Pepo López (La Cabra Mecánica, Quique González, Chivo Chivato). «Fue una gozada trabajar con él porque musicalmente hablamos el mismo idioma y a nivel personal congeniamos muy bien. Su mano se nota en el resultado final», afirma Oriol Moya, batería de la formación.

Guardafuegos entró en el estudio después de que Enrique Bunbury grabase allí su nuevo álbum y unos días antes de que lo hiciera Quique González. «Eso dice mucho del nivel que tiene La Casamurada, somos afortunados por tener un estudio de ese nivel cerca de casa. Es un lugar mágico», señala Hernández.

La grabación se llevó a cabo prácticamente como si de una sesión en directo se tratase, lo que otorga a las composiciones un sonido más genuino. Lo que tenga que ser pasa de los efluvios ‘tompettynianos’ de El mundo es suficientemente grande a los aires fronterizos de Algo que perder, los aromas soul de De un tiempo mejor o los toques de gospel de Enciende la luz.

Cuenta con las colaboraciones de Eva Cabanes, que pone su voz en Si puedo volver, y de Dani Flaco en el pop rock melódico Ahora tampoco. «La idea de tocar con Flaco salió hablando de un disco en directo suyo (Cada vez más flaco) que le pasé al resto del grupo como referencia en los inicios. Pepo nos ofreció la oportunidad de que colaborara y el día que vino al estudio fue una fiesta», recuerda Hernández. Pese a que Dani Flaco se desenvuelve más como cantautor, la fusión de ambas propuestas encaja al dedillo.

«En cuanto a público, jugamos en la liga de Quique González, La Cabra Mecánica o Lapido. Igual que ellos, nosotros intentamos darle mucha importancia a las letras», añade Moya.

Aunque el álbum se ha publicado en plena pandemia, Hernández asegura que «ha tenido mejor respuesta que los anteriores -el EP Guardafuegos (2016) y Mientras todo cambia (2018)-». La presentación en directo tuvo lugar en el Teatre Àngel Guimerà de El Vendrell, el 23 de abril, durante el confinamiento comarcal. «Fue muy bien. Vino mucha gente y estuvimos muy bien acompañados por artistas que colaboraron, como Dani Flaco, Pepo López, Eva Cabanes, Eva M., Joan Masdéu, Dani Carbonell y Josep Carles Rius», concluye.

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