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Maite R. Ochotorena: «La naturaleza no está ahí para explotarla»

La escritora de San Sebastián teje en 'La mensajera del bosque' un peculiar thriller con una serie de brutales crímenes y una criatura misteriosa, en una reivindicación del valor del planeta.

Gloria Aznar

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La escritora de San Sebastián, Maite R. Ochotorena.

La escritora de San Sebastián, Maite R. Ochotorena.

Maite R. Ochotorena es guionista de cine y televisión y fue la primera mujer en trabajar como creativa en el sector de los videojuegos en España. Como novelista, esta escritora de San Sebastián publicó su primera novela, El secreto de la Belle Nuit, cuando de pronto la editorial, una pequeña empresa, cerró sus puertas, por lo que se vio con cajas y cajas llenas de libros sin vender.

Así las cosas, Ochotorena cogió un carrito, lo llenó con sus ejemplares y recorrió, puerta por puerta, pueblos y ciudades de Navarra, el País Vasco, y hasta Madrid. «Y cuál fue mi sorpresa cuando vi que la gente estaba receptiva», dice. Después vinieron La sombra de Fourneau o El destino de Ana H. Murria, entre otras, todas publicadas en Amazon, con gran éxito. Ahora ha dado el salto al papel, de la mano de Planeta con La mensajera del bosque, un thriller que va más allá de la razón, donde la naturaleza tiene mucho que decir. Una mujer valiente, una criatura misteriosa y una serie de brutales muertes sin resolver centran la trama. Justamente los días de su lanzamiento, los estragos de Filomena habían cambiado abruptamente la fisonomía de Madrid, como en su ficción.

Cris Slorian, la protagonista, es un símil puro y duro, somos nosotros. A lo largo de toda la historia, ella siente que aquello que ha olvidado merece ser protegido. Por eso no quiere hablar con la policía.

Madrid acogió la publicación de la novela con un paisaje totalmente nevado.
Cuando la escribí no me lo hubiera imaginado, pero parece mentira. La naturaleza nos está dando señales por todas partes. La gente piensa en cambio climático y hablamos de olas de calor, pero son extremos. Una ola de calor y otra de frío.

¿Qué nos está diciendo?
Que se nos está olvidando que este es nuestro mundo. No la tenemos ahí para explotarla, como si no formáramos parte de ella. Es como si nos estuviéramos alienando. Por ejemplo, yo lo veo muy claro en las ciudades, en ese empeño que tenemos en constreñirla en cuadrados pequeñitos donde podemos controlarla y dominarla a nuestro antojo. Y eso no puede ser. Es nuestro mundo. Si te dijeran que tienes que cuidar tu hogar, no te resultaría nada extraño, no puedes tenerlo desordenado ni romper las paredes o los techos. Pues es lo mismo.

Describe un parto increíble en la Cañada Real, ¿es realismo mágico?
Sí. Cuando me planteé la novela necesitaba que lo que quería contar tirara de esos elementos. A veces no basta solamente con la razón, con la realidad tal y como la conocemos, sino que necesitas agarrarte a esas herramientas para hacerlo llegar de una manera mucho más contundente. Que impacte, que conmueva, es lo que yo buscaba.

En el género negro parece que siempre se busque un porqué. Aunque a veces no lo haya.
Nunca escribo solamente novela negra o thriller. No me ciño a las reglas que tiene cada género. A veces tiro mucho por instinto, según lo que me pide la historia. Normalmente no sigo una pauta. Por eso igual a la gente les gustan tanto mis historias, porque no sabes qué serán.

Entonces, ¿desconoce a dónde la va a llevar la escritura?
Sí. Tengo una idea principal, pero siempre me sorprendo a mí misma. Se suele hablar de escritores de brújula y otros de mapas y yo soy una mezcla porque sí que suelo utilizar un cuaderno y apuntar las cosas. Tengo una especie de estructura básica, aunque eso no quiere decir que me ciña a ella estrictamente. Solo me sirve para no perderme porque son novelas complejas con múltiples tramas, es como hacer malabares, además con la cabeza que tengo, que soy superdespistada... Me perdería. La mayoría de las veces, de lo que he pensado al principio a como termina, hay una vuelta grande.

¿Se imagina com amnesia, como Cris Stoian, su protagonista?
Sí, me imagino. Una de mis debilidades es mi memoria. Mi cabeza es tremenda. Me pierdo muy fácilmente.  

Es una novela muy visual. Tiene un ritmo frenético, como si pudieras ver imágenes. Eso caracteriza a todo lo que yo escribo.

¿Todos los personajes mienten?
Bueno, cada uno con sus motivos. Hay muchas mentiras con un motivo de fondo importante, siempre.

Ha creado una criatura mágica. Es como el bien y el mal. La naturaleza y una muerte.
Son las dos cosas, como la vida misma. La naturaleza a veces es dura, difícil, cruda. Y es hermosa al mismo tiempo. Yo quería darle vida. Y me pareció que la mejor forma de hacerlo era creando un personaje de carne y hueso, que pudiera mirarte directamente a los ojos y decirte lo que necesita. Preguntarte por qué la estamos tratando así. Me pareció que era un arma muy potente para tocar el corazoncito del lector. 

Maite R. Ochotorena.

Además, nace de una crítica a la pobreza y a la miseria.
Efectivamente. Son símiles que utilizo a lo largo de toda la novela para hablar de estas cosas. La Cañada Real representa muy bien todo el daño que le hacemos a la naturaleza. Cris Slorian, la protagonista, es un símil puro y duro, somos nosotros. Y su amnesia es lo que nosotros hemos olvidado. A lo largo de toda la historia, ella siente que aquello que ha olvidado merece ser protegido. Por eso no quiere hablar con la policía. Porque siente que en el momento en que eso trascienda, no va a ser protegido, que no lo vamos a tratar bien. Lo ha olvidado, pero sigue estando ahí, dentro de ella. Es un símil para mí, para transmitir al final el mensaje. 

Hay creativas e ilustradoras maravillosas que podrían meterse en el mundo de los videojuegos. Cuando yo empecé, en España era la única.

¿Qué hay de videojuegos en la novela?
El ritmo, sobre todo, porque es una novela muy visual. Tiene un ritmo frenético, como si pudieras ver imágenes. Eso caracteriza a todo lo que yo escribo. El hecho de haber estudiado guion, de haber hecho videojuegos, es una forma distinta de contar, a través de las imágenes, y no es solamente eso, sino que pertenezco a una generación que hemos crecido con el cine. Eso impregna todos mis libros. Todo ello hace que los lectores se metan en la historia de una forma mucho más contundente. Que la vivan en primera persona.

¿Cómo está actualmente la mujer en el mundo del videojuego?
En España fui la primera, aunque yo en aquel momento no era consciente de ello. No había mujeres en el mundo de los videojuegos. Ahora creo que está mejor. Hace un tiempo me llamaron para dar una charla hablando de este tema, para animar a las chicas a hacer este tipo de trabajos porque hoy todavía a las mujeres nos cuesta imaginarnos con ese rol. Y es una pena, porque hay creativas e ilustradoras maravillosas que podrían meterse en este mundo.  

¿Ve en ‘La mensajera del bosque’ un videojuego?
¿Por qué no? Todo se puede hacer. En un Madrid transformado.

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