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Vacaciones y mascotas ¿compatibles?

De viaje. Las mejores opciones para pasar el verano en compañía de tus animales sin perder de vista su bienestar

SANDRA PÉREZ

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Foto: gettyimages

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Empezamos a buscar destino, trazar rutas de viaje y a hacer planes para nuestros días de descanso. Entre tantos preparativos, también tenemos que tener en cuenta las necesidades de nuestra mascota, nuestra compañía y responsabilidad durante todas las vacaciones desde el momento en el que viajan con nosotros. Hay múltiples opciones en función de la duración de nuestras vacaciones, el presupuesto disponible y, sobre todo, de qué tipo de mascota estemos hablando.

Aun así, hay una serie de consejos generales que deberemos considerar, especialmente, a causa del calor. Los animales domésticos sufren más las altas temperaturas que las personas, en parte, porque su sistema de termorregulación corporal lidia peor con el calor y, en parte, por su gruesa piel y el pelaje (o plumaje) que les cubre. Para evitar una posible insolación en nuestra mascota, esta debe pasar tiempo a la sombra y disponer de agua fresca, tanto para beber como para refrescarse; debemos escoger horas de menor calor para los paseos y aprender a detectar los primeros signos de deshidratación (jadeo intenso, ojos vidriosos, latidos acelerados, dificultad para respirar, sed excesiva...).

En cuanto al transporte, los expertos señalan que el avión es la opción menos recomendable porque «normalmente les hacen ir abajo, en la bodega, y hay más riesgo de que sufran un golpe de calor», explica Laura Fuentes, veterinaria en Les Corts Clínica Veterinaria de Tarragona. Además, un vuelo puede generar gran estrés en cualquier animal y suponer un coste económico excesivo para su dueño. Por esta misma razón, Ariadna Aranda descarta viajar con sus tortugas, además de en avión, en transporte público porque «el barreño en el que viven ocupa mucho espacio y no hay un servicio específico en condiciones».

Generalmente, siempre es mejor viajar en coche, aunque debemos «evitar las horas de máximo calor, tener agua a disposición de nuestra mascota e ir parando cada una o dos horas», añade Fuentes. Este será el mejor medio de transporte porque los tiempos de trayecto dependerán de nosotros y podremos aprovechar los descansos para pequeños paseos al aire libre (en el caso de perros y gatos). A su vez, es esencial que, además de comida y agua fresca, nuestra mascota disponga de un transportín al que se haya adaptado previamente; así como conocer qué técnicas harán que esté más tranquilo durante el viaje. También es importante que nuestra mascota esté acostumbrada al coche para evitar que se maree o esté incómoda.

En caso de otros transportes, como tren o barco, aunque no podremos anticiparnos tanto, sí deberemos cumplir con el resto de preparativos. Además, se recomienda contactar con la compañía para conocer sus especificaciones para cada animal. Aun así, tanto los trenes de Renfe como los de Rodalies de Catalunya admiten mascotas -perros, gatos y aves especifican en el primer caso y cualquiera de tamaño reducido, en el segundo-.

Es más, Maria dels Angels Delgado y sus compañeras de piso, que comparten «custodia» de un hámster, optan por el tren para transportarlo porque «nunca han tenido ningún inconveniente ni les han pedido documentación». «Lo llevamos en una jaula con agua, comida y una especie de tubos; tiene de todo ahí, ya no se aburre en el viaje», añaden.

Así, siempre que nuestros animales domésticos pesen menos de 20 kg, estas viajarán de forma gratuita junto a nosotros, sin ocupar otro asiento y en un cesto o transportín. En el caso de perros potencialmente peligrosos, tendremos que presentar un certificado de autorresponsabilidad y llevarlos atados y con bozal.

Destino y alojamiento

El último paso a la hora de planificar un viaje también deberá adaptarse a nuestros compañeros peludos: debemos comprobar si en el alojamiento admiten mascotas durante nuestra estancia y orientar el destino de vacaciones a las actividades que ellos también disfruten.

En el caso de los cánidos, como explica la Fuentes, «si es un destino de costa, ahora mismo, Catalunya ha aumentado mucho el tema de playas para perros y es una muy buena opción porque se pueden refrescar, se lo pasan bien y no les afecta tanto el calor». Los felinos, aunque depende mucho de su personalidad, también se adaptarán a unas vacaciones en la arena o en cualquier espacio natural. Esta no es la opción ideal si viajas con hurones porque, pese a ser compañeros excepcionales, son enemigos de las corrientes de aire y el calor de extremo y, por lo tanto, de los destinos de playa.

Asimismo, viajar con un perro o un gato no supondrá gran inconveniente, pues muchos alojamientos aceptan su compañía, aunque a menudo están limitadas: en el Hotel SB Exprés Tarragona «únicamente admiten perros y gatos, de un máximo de 10 kg, que no sean peligrosos, solamente uno por habitación y cobramos un suplemento de 15 € por día», especifican desde recepción. Además, «estos pueden estar en la habitación, pero no ir a otras zonas como el restaurante o la cafetería» añaden. En el Hotel Cosmos de Tarragona, en cambio, recalcan que «admiten mascotas de hasta 20 kg, sin ningún tipo de problema, mientras los dueños se hagan cargo de ella y no la dejen sola en la habitación».

Viajando con un animal exótico

El abanico de alojamientos siempre se reducirá si viajamos con una mascota que no sea de cuatro patas. Especialmente cuando se trate de animales exóticos, una apuesta segura es decidirse por un destino rural para alojarse en una casa privada o un albergue. De hecho, Lucía Álvarez, dueña de una carolina, destaca negativamente que «suele haber alojamientos para perros y gatos», pero con un pájaro es distinto. Además, a su familia y a ella, que «consideran que el tema de la jaula es importante, no les gusta que esté en una muy pequeña -como el transportín requerido en el alojamiento- y prefieren que tenga espacio suficiente». En cambio, Ariadna Aranda afirma que nunca ha tenido problemas con sus tortugas. Cuenta que «se la ha llevado a casas rurales, apartamentos y a algún hotel también», como si fuese otra mascota más común porque no «hace falta que les ofrezcan ningún servicio». Aun así, valoraría positivamente que el alojamiento tuviese «una zona de jardín o terraza privada para poder soltarlos».

Sin embargo, existen opciones que no suponen costes adicionales ni hacen distinción entre animales: «A día de hoy, hemos dejado entrar a todo el que ha venido. Tampoco cobramos nada, es un servicio gratuito, y lo único que solicitamos a los clientes es una hoja de autorresponsabilidad: cuando entran, firman conforme se harían cargo de los desperfectos causados por la mascota», explica Eloy Capdevila, director del Hotel Lauria de Tarragona.

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