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    El Joan XXIII, tercer hospital catalán de referencia en Codi Ictus

    En lo que llevamos de año, el centro de salud tarraconense ha atendido 492 casos

    25 octubre 2022 20:45 | Actualizado a 26 octubre 2022 07:00
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    El Hospital Joan XXIII de Tarragona es actualmente el tercer hospital de referencia de Catalunya en el tratamiento de ictus. En lo que llevamos de año, se han activado 492 Codis Ictus en el centro de salud tarraconense. Por delante de él, solo van el Hospital Clínic, con 696 activaciones, y la Vall d’Hebron, con 564. La media de edad de las personas atendidas en Tarragona es de 69 años, según datos del portal de Dades Obertes de la Generalitat de Catalunya. ¿Pero qué es el Codi Ictus? ¿Cuáles son los síntomas de alerta? ¿Y los posibles tratamientos? Estas y otras dudas nos han resuelto el equipo de neurólogos del Hospital Joan XXIII, en el marco del Día Mundial del Ictus, que tendrá lugar este sábado 29 de octubre.

    El Codi Ictus es un protocolo de actuación que se activa cuando hay cualquier sospecha de estar sufriendo un ictus. El objetivo es centralizar a estos enfermos en un equipamiento que pueda dar respuesta. En el caso de la demarcación de Tarragona, el hospital de referencia es el Joan XXIII.

    «Un ictus afecta a una parte del cerebro y, el cerebro es nuestro ordenador. Por lo tanto, notaremos que sufrimos esta patología cuando las órdenes que se mandan no se ejecutan», explica el doctor Xavier Ustrell, neurólogo del Joan XXIII y uno de los coordinadores del área. El ictus es una enfermedad «tiempodependiente», lo que significa que llegar a tiempo al hospital es fundamental para su tratamiento y recuperación.

    El acrónimo RAPID nos ayudará a identificar esta patología. Si la persona desvía la boca al Riure, si no puede levantar –Aixecar– el brazo o la pierna, y si tiene problemas al hablar –Parlar–, tenemos que pensar en un Ictus y hay que avisar –de pressa– al 112.

    «La atención al ictus en los últimos 30 años ha hecho un cambio médico abismal. Antes parecía que era una enfermedad intratable, y con mal pronóstico. Ahora sabemos que el cerebro mejora más rápidamente de lo que creíamos», explica Ustrell.

    Existen dos tipos de ictus, el isquémico –que es el más común– y el hemorrágico. El primero ocurre cuando un coágulo o un trombo obstruye una parte de la circulación cerebral y, por lo tanto, no llega la sangre ni el oxígeno, y las neuronas se mueren. Es lo que se conoce como infarto cerebral. En cambio, el hemorrágico se produce cuando la arteria se rompe. Es lo que popularmente llamamos un derrame cerebral.

    Uno de los tratamientos es la trombolisis endovenosa, un fármaco que lo que hace es intentar disolver el trombo y que permite mejorar considerablemente el pronóstico del enfermo, es decir, que queden menos secuelas. Es importante que este tratamiento se aplique en un margen de tiempo menor a 4,5 horas desde que se sufre el ictus. De no ser así, el fármaco no es tan eficaz, y además, puede suponer un riesgo para el paciente. «De aquí la importancia de identificar rápidamente la patología», dice Ustrell.

    Siguiendo con los tratamientos, en 2015 se consiguió demostrar que introduciendo un catéter por las arterias se podía eliminar el trombo, «como una especie de sacacorchos», detalla el doctor. Es un tratamiento muy potente dirigido, sobre todo, para ictus graves. El problema, en este caso, es el personal y la tecnología. No todos los hospitales tienen acceso a este recurso. «Se está trabajando para que se instaure en todo el territorio catalán y para que nadie se quede fuera», comenta el doctor. El Joan XXIII ya hace años que trabaja con este técnica.

    El ictus es una patología grave que afecta tanto a gente de edad avanzada como a gente joven, y representa la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en nuestro entorno. Actualmente, es una enfermedad tratable gracias a los adelantos de los últimos años en su manejo a las Unidades de Ictus especializadas y a los tratamientos de reperfusión urgentes.

    El equipo de neurología del hospital tarraconense –formado por 11 médicos, además de otros profesionales, como enfermeras o personal rehabilitador– trabaja conjuntamente con los especialistas del Sant Joan de Reus, del Pius de Valls y del Hospital del Vendrell. «En el caso del Vendrell, que es el centro más lejano al nuestro, cuando llega un paciente ictus hacemos una primera valoración conjunta a través de videoconferencia. Después ya se deriva al Joan XXIII», explica Ustrell.

    El equipo de profesionales que tiran adelante esta unidad está cien por cien involucrado con la causa. Colaboran en ensayos clínicos internacionales, para encontrar nuevos fármacos y trabajar en líneas de investigación propias. Un personal volcado que consigue devolver la vida a los pacientes que han sufrido un ictus.

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