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Elisa Sirvent: «El premio es un reconocimiento a todo el equipo de ‘Alcarràs’»

La tortosina, Premi Gaudí a Mejor dirección de producción, también está nominada a los Goya

| Actualizado a 27 enero 2023 22:57
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A los seis años, la directora de producción Elisa Sirvent Aguirre (1974, Barcelona), ganadora del Premi Gaudí a Mejor dirección de producción por Alcarràs, se mudó a Tortosa, donde residió hasta los veinte años. Actualmente, su familia vive en Altafulla y ella en Barcelona. También está nominada a Mejor dirección de producción a los Premios Goya. La tortosina –licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Autónoma de Barcelona y postgrado en Gestión de Arte Contemporáneo por la Universidad de Barcelona– cuenta con una trayectoria profesional de más de veinte años, como directora de producción de ficción de largometrajes y series, a lo que hay que añadir la experiencia en coproducciones y en gestión de proyectos de ficción para cadenas como HBO (Foodie Love, de Isabel Coixet) y Netflix (Hermana Muerte, de Paco Plaza).

¿Esperaba recoger el Premi Gaudí a Mejor dirección de producción?

Nunca sabes qué puede ocurrir hasta que abren el sobre, pero, en el fondo, siempre esperas el premio. Además, tenía muchas ganas de ganarlo, tanto por la película como por mí.

Durante el discurso de agradecimiento se emocionó.

Me emocioné porque Alcarràs es una película que hemos rodado durante mucho tiempo. También porque cuando le conceden un premio a la dirección de producción, de alguna manera, se lo otorgan a todo el equipo que ha participado en el filme, tanto al equipo de producción y localizaciones, como técnicos, actores, etc. Entonces, sentí que recogía el premio en nombre de todos.

En sus palabras, también reconoció el apoyo de las personas de las tierras de Ponent.

Sin la colaboración de la gente –que nos abrió las puertas de sus casas y nos permitió entrar en los campos de melocotones en plena campaña–, no hubiese sido posible rodar la película. De ahí mi agradecimiento a todas las personas que colaboraron en hacerlo posible.

¿Cuáles fueron los retos teniendo en cuenta que la pandemia alteró el rodaje?

Tanto antes como después de la pandemia, los principales retos fueron, en primer lugar, trabajar con gente de la zona que no se dedicaba a la interpretación, y después rodar en un territorio en el que sabíamos que estarían trabajando. Entonces, tuvimos que estudiar muy bien cómo hacerlo para, por un lado, no interferir en su trabajo, y, por otro lado, para que nosotros pudiésemos hacer el nuestro. Asimismo, con los actores y actrices tuvimos que coordinar y calendarizar los ensayos para que se sintiesen cómodos durante el rodaje.

El trabajo de dirección de producción requiere esfuerzo y horas de dedicación, pero en la gran pantalla no se perciben.

El secreto es que si haces bien el trabajo, no debe notarse. En el caso de Alcarràs todo debía parecer muy real y natural, por esta razón queríamos gente de Ponent que supiera coger un melocotón y conducir un tractor. Debía parecer que la cámara había llegado al lugar y les espiaba.

«En cada película, la ilusión y las ganas de contar una historia siempre son las mismas, aunque te adaptes a la particularidad de cada proyecto»

¿Por qué es importante que se reconozca el trabajo de dirección de producción?

Porque la dirección de producción es fundamental para que funcione un equipo creativo y técnico. Además, el trabajo de dirección de producción también es creativo, por lo que cada uno aporta un valor diferencial a la película en la que trabaja. Aunque los directores de producción somos muy importantes en un equipo de preparación y rodaje, somos de los que menor reconocimiento tenemos habitualmente. Que exista la categoría da un valor profesional al departamento de producción y que es necesario porque formamos parte de la industria.

Desde el ámbito de la dirección de producción, otro de los retos es encajar los recursos económicos con el guion.

Es fundamental ajustar los recursos para poder dar a todos los departamentos lo que necesitan y poder rodar la mejor película posible. Entonces, con una preparación tan extensa como la de Alcarràs, mucha parte del presupuesto se dedicó al casting, a la preparación de los intérpretes, las localizaciones, ensayos, etc. En cualquier caso, es difícil evaluar dónde destinar y cuántos recursos para que todo tenga una coherencia.

Escuchar y ser escuchado es fundamental.

Es un diálogo permanente con la dirección. En este sentido, Carla Simón fue muy consciente. Era necesario que yo escuchase lo que ella necesitaba, y, a la vez, que ella escuchase lo que desde producción podíamos darle. En general, el cine es un trabajo en equipo y la comunicación entre departamentos es fundamental, ya que formas parte y trabajas con todos los departamentos, es decir, tu trabajo depende de ellos y el suyo del tuyo.

Los veinte años de experiencia que acumula en el sector, ¿qué valor añadido han aportado a ‘Alcarràs’?

Mi aportación, como la de todos los técnicos, fue equilibrar el punto de innovación de la película. Carla Simón propuso trabajar de una forma diferente a como se hace habitualmente, con actores que nunca habían trabajado en el mundo del cine. Entonces, nosotros aportamos la parte de experiencia que era necesaria para poder rodar a tiempo y con el presupuesto.

¿Qué sintió cuando vio por primera vez la película en la gran pantalla?

Fue en La Berlinale, por lo que me emocioné muchísimo. Cuando después del rodaje ves la película, tras el trabajo de postproducción, que contribuye a hacer más grande lo que tú has hecho durante el rodaje, es muy emocionante.

También está nominada al Goya a Mejor dirección de producción junto a otras tres directoras. ¿Qué perspectiva tiene de la profesión?

Me hace reflexionar sobre mí misma y mi trayectoria, y lo que nos ha costado a todas las mujeres que estamos nominadas llegar hasta aquí. En general, no solo nos hemos adentrado en un mundo en el que, hace muchos años, la mayoría eran hombres, sino que hemos compaginado la profesión con la maternidad y la crianza. Por otro lado, estar nominadas por nuestro trabajo en películas tan interesantes, nos hace valientes y fuertes, y demuestra que somos capaces de lograr lo que nos proponemos.

¿Cómo encara el camino hacia los Goya?

De la misma manera que he encarado todo este año de éxitos de Alcarràs, como un regalo, ya que la experiencia de hacer la película fue extraordinaria y la viví intensamente. Este año de premios, reconocimientos y nominaciones me ha permitido celebrar, disfrutar y compartir con el resto del equipo cada experiencia, con la tranquilidad de que el trabajo está hecho. Para mí, es muy importante aprovechar estos encuentros cinematográficos para compartir el momento con otros compañeros de producción. En definitiva, se trata de disfrutar de un buen rato en familia.

A lo largo de su carrera también ha trabajado en producción de series, como ‘Foodie Love’, de Isabel Coixet. ¿Cambia la forma de hacer?

El ejercicio es el mismo: escuchar lo que quiere explicar el director o directora, distribuir los recursos por departamentos, etc.

En ambos casos, la ilusión es imprescindible.

Sí, la ilusión y las ganas de contar una historia siempre son las mismas, aunque te adaptes a la particularidad de cada proyecto.

Teniendo en cuenta esta experiencia, ¿qué les diría a las futuras directoras y directores de producción?

Que se formen mucho y que el aprendizaje después de estudiar es muy importante. El 70% de nuestro valor es la experiencia que podamos tener porque con cada película aprendes cosas nuevas. Con esto me refiero a que cuando empiecen a trabajar en producción tengan la humildad de aprender de quienes llevamos años haciéndolo. Después, deben seguir su camino con todo lo que hayan aprendido.

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