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    Leonardo Padura: «Cuba ha resistido la presión norteamericana durante más de 60 años, que no es cualquier cosa»

    El Príncipe de Asturias de las Letras presenta su última novela, ‘Personas decentes’, en La Bisbal del Penedès, con una doble trama, entre la prostitución de 1910 y la visita de Obama a la isla en 2016

    18 febrero 2023 16:30 | Actualizado a 19 febrero 2023 07:00
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    Leonardo Padura es el cronista de Cuba. Con su narrativa y sus ensayos, el escritor cubano ha explicado el devenir de la isla de los últimos tiempos, a nivel económico pero, especialmente, a nivel social. Y lo ha hecho a través de su investigador, Mario Conde, el protagonista de su serie policiaca, un hombre honesto que sobrevive vendiendo libros de segunda mano. Padura, un referente indiscutible de las letras, estuvo en La Bisbal del Penedès, donde presentó su última novela, Personas decentes, publicada por Tusquets, como toda su serie. La novela lleva al lector hasta 2016, momento de la visita a la isla de Barack Obama y de los Rolling Stones con un Mario Conde desilusionado y una trama dividida en dos momentos, en ese 2016 y en 1910. Padura es Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015 y en la reciente edición del BCNegra recibió el Premio Pepe Carvalho.

    Felicidades por el Premio Carvalho. ¿Qué le debe al maestro Montalbán?
    La literatura de Vázquez Montalbán me enseñó un camino posible porque es una literatura policiaca con un contenido social, con una visión histórica. Y yo me di cuenta de que era lo que necesitaba para poder escribir un tipo de novela policiaca cubana que fuera diferente a la que habitualmente se hacía. Eso lo descubrí en sus libros y después, en conversaciones con él que tuve a lo largo de los años, charlas que me fueron realmente muy útiles para poder definir por dónde podía moverme.


    No permite que Mario Conde se jubile.
    A veces, Mario Conde hace lo que le da la gana, pero otras tiene que hacer lo que yo quiero. Y ahí lo tengo, investigando. Me ayuda mucho, en el sentido de que desde su punto de vista me acerco de una manera muy directa y muy expedita a la realidad cubana que quiero reflejar.

    $!El escritor cubano, Leonardo Padura. Foto: © Iván Giménez/ Tusquets

    ¿Cómo están en Cuba?
    ¿Ahora?

    Sí, ahora que todo el mundo tiene inflación.
    Creo que la inflación europea es de un 10%. La de Cuba viene siendo de un 200%. Es un momento muy difícil en la vida cotidiana, con escasez de productos de todo tipo, con una devaluación brutal de la moneda y la gente está optando, fundamentalmente, por irse de Cuba. El año pasado salieron de la isla un cuarto de millón de personas, la mayoría jóvenes. Ya han perdido la fe en que las cosas puedan mejorar y las soluciones colectivas no les satisfacen porque no son soluciones. Buscan la salida individual para sus problemas, sus necesidades, para vivir su vida.

    Usted no se va...
    No. Yo tengo allí mi base sentimental, cultural y familiar. Sigo en mi casa. Cuba me alimenta como escritor. La vida de Cuba y de los cubanos, la manera de pensar, de sentir, las expectativas y las frustraciones son el tema de mi literatura. Aunque a veces en mis libros me mueva por otras geografías y épocas, la coyuntura cubana, la que ha vivido mi generación durante todos estos años es el tema fundamental de mi literatura.

    Es un pueblo que tiene que tirar de ingenio para sobrevivir. Sin embargo, Mario Conde es un hombre honesto.
    Como dice el título de esta novela, Personas decentes, tenía que ser una persona decente. Una de sus misiones es juzgar a los indecentes, por tanto, Conde tenía que tener una integridad ética. Por supuesto, como en Cuba casi todo está prohibido, transgrede ciertos márgenes, ciertas fronteras de la legalidad.

    ¿El desencanto que vive es el suyo también?
    En cierta forma, sí. Con el personaje de Mario Conde, le pongo un acento a todo ese estado de ánimo que puede haber. El 2016, cuando se desarrolla la trama de esta novela, es un momento de grandes expectativas, de esperanzas, de que las cosas podían cambiar. Pero Mario Conde y yo vimos que todo aquello pasó y que no ocurrió nada. Volvimos a un estado seguramente peor que el que existía en aquel momento, cuando el gobierno cubano empezó a poner reparos a la política de acercamiento de Obama, vino el gobierno de Trump y canceló esa política de Obama, después llegó la pandemia, seguida de todas estas medidas económicas que han provocado inflación, escasez y desesperación en la gente.

    Muchas personas, la mayoría jóvenes, ya han perdido la fe en que las cosas puedan mejorar y las soluciones colectivas no les satisfacen porque no son soluciones

    Usted dijo en alguna ocasión que hay que hacer horas de cola para comprar un pollo y no siempre se vuelve a casa con él. ¿De dónde saca la fuerza la población para continuar?
    La gente tiene que vivir. En esta novela hay dos tramas, una en 2016 y la otra en 1910, en que reflejo el mundo de la prostitución. Tenían que prostituirse para vivir. Ahora, si hay que hacer cola para vivir, la gente hace cola. Siempre ha sido igual en todas las sociedades, en todos los tiempos la gente saca las últimas reservas que tiene y continúa adelante.

    Aborda la historia de un conocido proxeneta.
    Alberto Yarini y Ponce de León fue real. Ha sido el proxeneta por excelencia de la historia de Cuba, el más famoso y carismático. Fue un personaje que, en muchos sentidos, caracterizó esa época de gran incertidumbre, que fueron los primeros años de la república y me perseguía hace mucho tiempo con su pensamiento, sus acciones y su carácter. Por eso quise darle voz.

    Mujeres obligadas a prostituirse...
    La prostitución no es voluntaria. Es un oficio que se practica en esa desesperación de unas condiciones sociales que obligan a la mujer a prostituirse. Creo que hay mujeres a las que les gusta mucho tener sexo y lo tienen cada vez que pueden, pero hay otras que utilizan el sexo para poder vivir y es una diferencia sustancial entre la voluntad y la necesidad.

    ¿El hecho de que sea la novela con más muertos, se debe a ese estado de ánimo del que hablábamos?
    No. El argumento me lo exigía. Son dos historias casi paralelas en las que ocurren asesinatos en cada una de ellas y después hay otras muertes producto de enfrentamientos violentos. Es una exigencia del argumento. No tiene que ver con el estado de ánimo. Uno puede escribir la novela más pesimista sin que haya ningún muerto o la más divertida con muchísima gente muriendo.

    En esta novela mata a un censor. Acostumbra a matar a gente del gobierno. ¿Me equivoco?
    Más o menos a gente que tiene una cierta representatividad en la sociedad cubana.

    No se muerde la lengua. Hace años lo llamaron a capítulo. ¿No ha tenido más problemas con el régimen?
    Mira, digo lo que pienso porque, en definitiva, hablo y escribo sobre una realidad que vivo y conozco, pero no es una realidad que haya creado. Si alguien tiene la culpa de que esa realidad exista, no soy yo. Yo solo soy el cronista, el comentarista de esa realidad.

    $!Leonardo Padura: «Cuba ha resistido la presión norteamericana durante más de 60 años, que no es cualquier cosa»

    Pero usted es periodista y sabe que, a menudo, son atacados.
    Lo sé y a veces sufro en Cuba bastante invisibilidad de mi trabajo. Salgo poco en los periódicos, en la televisión, poco o casi nunca, porque es la manera de que mi trabajo no tenga visibilidad social.

    En ‘El hombre que amaba a los perros’ se centra en Trotski. ¿Cómo hubieran cambiado las cosas si no lo hubieran asesinado?
    Eso es política ficción. Es un ejercicio muy arriesgado de hacer. ¿Qué hubiera pasado si en lugar de Stalin hubiera sido Trotski el que se hubiera quedado en el poder en la Unión Soviética? ¿Qué hubiera pasado si no hubieran asesinado a Trotski? Creo que lo importante es lo que pasó. Y lo que pasó fue que Stalin ganó la pelea política con Trotski e instauró el sistema comunista estalinista, con todas las consecuencias que sabemos; que Trotski fue asesinado por orden de Stalin en 1940 y que en ese momento Trotski estaba completamente apartado, con muy pocos seguidores y muy poca influencia política. Su asesinato significó que creció su influencia política y sus seguidores y su pensamiento todavía hoy tiene una vigencia. En 2020, por los 80 años de su muerte, me entrevistó mucha gente, me pidieron artículos para que hablara de él. Es decir, que todavía sigue habiendo un interés en su figura, precisamente porque fue asesinado en México, en 1940.

    ¿Cree que la invasión ucraniana por parte de Rusia afectará a la isla en el tablero geopolítico?
    No sabemos qué cosa puede ocurrir a partir de las políticas que se están poniendo en práctica en estos momentos en el mundo. Recuerda lo que pasó de una manera muy clara con la pandemia, una persona en China se enfermó con un virus y el mundo completo se volvió un manicomio. Entonces, es muy difícil predecir las consecuencias que pueda tener algo que ocurre en una parte del planeta, qué repercusión puede tener en otra. Es decir, no soy tan optimista como para pensar que esto está pasando lejos y no nos van a tocar algunos coletazos. Aunque de hecho, sí. Por ejemplo, una de las fuentes económicas de Cuba fundamental es el turismo, venían a Cuba una cantidad importante de turistas rusos y eso ha disminuido, llegó a cero y ha disminuido notablemente.

    ¿Llegará a ver una Cuba libre, como se suele decir?
    Es un eslogan que no sé qué sentido puede tener. Con independencia del sistema político, que puede ser mejor o peor, no lo voy a calificar en este momento, la premisa fundamental del sentimiento y de la esencia de la cubanidad es su independencia. Aunque a veces somos dependientes económicamente, Cuba es un país independiente que ha desarrollado una política, incluso de enfrentar y resistir la presión norteamericana durante más de 60 años, que no es cualquier cosa. Imagina que España tuviera un embargo financiero y comercial norteamericano, ¿qué significaría eso? Hay que preguntarse Cuba libre de qué, por qué y, sobre todo, para qué.

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