Raquel Haro: «En internet no debes buscar ni el nombre de tu ex ni el de tu tumor»

En Me falta una teta, la guionista explica en primera persona y con buenas dosis de sentido del humor su experiencia con el cáncer de mama

| Actualizado a 05 marzo 2022 18:10
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Cuando el médico le coge las manos para anunciarle que tiene cáncer de mama, lo primero que teme Raquel, guionista y madre soltera de un niño de cuatro años, no es perder la teta, sino su pelazo. Eso y la custodia de su hijo. Raquel Haro ofrece en Me falta una teta (Editorial Planeta), otra manera de vivir una enfermedad, sin perder la esperanza ni, sobre todo, el sentido del humor. Me falta una teta es una narración del cáncer en primera persona con anécdotas que arrancan sonrisas. Haro trabajó durante doce años en el programa de humor satírico El Intermedio. Desde que le diagnosticaron cáncer de mama ha ido contando su proceso en el blog www.mefaltaunateta.com, donde habla de su enfermedad con ternura, emoción y desparpajo. Instagram: @mefaltaunateta

Cuando le dieron el diagnóstico, ¿qué pasó por su cabeza?
Lo primero que le pregunté no fue si me iba a morir o a curarme. Fue si se me iba a caer el pelo. Eso fue lo que sentí en ese momento, aunque luego eso ha ido cambiando. Por un lado, sentía que mi personalidad, mi feminidad giraba en torno al pelo y que no me iba a reconocer en un espejo sin él. Y en segundo lugar, sufría porque tenía a la vista el juicio por la custodia de mi hijo.

¿Qué tenía que ver?
Pensé que el abogado de mi ex podría utilizar la enfermedad en mi contra. Me daba muchísimo miedo que el tener cáncer me perjudicara, que además de acabar perdiendo un pecho, acabara perdiendo a mi hijo. Me angustiaba mucho porque yo vivía con mi hijo. Pensé que tenía que ocultar que estaba calva hasta que se celebrara el juicio, así que me pasé bastante tiempo durmiendo con peluca.

¿Qué importancia tiene el sentido del humor en 'Me falta una teta'?
He sido más de 10 años guionista de El Intermedio por lo que tengo el chascarrillo constante. El humor es mi manera natural de expresarme y también decidí contar mi historia desde el humor porque yo tenía mucho miedo de morirme. Como no me hablaba con el padre de mi hijo, si me moría, ¿quién le iba a hablar de mí? Entonces, escribí algo donde mi hijo el día de mañana vea, no solo quién era su madre, sino la persona tan divertida que siempre ha sido su madre.

 

 «Me daba muchísimo miedo que el tener cáncer me perjudicara. Que además de acabar perdiendo un pecho, acabara perdiendo a mi hijo».

Habla de mutilación en referencia a perder un pecho. Un vocablo que su hijo suaviza…
Las palabras son muy importantes. En mi caso no me atrevía a quitarme las vendas cuando salí del hospital y fue mi mejor amiga la que vino a hacerlo. Nos sentamos frente al espejo, me empezó a quitar las vendas y no me atrevía a abrir los ojos. Ella me decía, «si eres preciosa, con teta y sin teta. Abre los ojos». Yo no quería ver mi cuerpo mutilado. Entonces fue cuando me dijo que «mutilado es una palabra horrible, tenemos que buscar otra». Y fue el niño, que estaba por allí, quien apuntó que parecía una pirata. Las palabras que te dicen son muy importantes porque de ellas también va a depender cómo te encuentres. Si te dicen que tienes un cuerpo mutilado te vas a sentir mal. Si te dicen que tienes un cuerpo de pirata, no tanto. Y es también la forma de ver las cosas. Si te sientes desgraciada o una tía con suerte.

Como dice su madre.
Sí. Decía que no me tenía que centrar en la teta que había perdido, sino en la teta que había conseguido salvar. Las palabras son importantísimas y depende de lo que te digas a ti misma, pues cambia. ¿Soy una desgraciada porque he pillado un cáncer con menos de 40 años y había poquísimas posibilidades de que eso ocurriera o una tía con suerte porque a pesar de tener un cáncer en estadio 4 he conseguido curarme? Pues depende de cómo lo mires. Si eres la única superviviente de un avión, ¿eres una tía desgraciada o con suerte? Prefiero pensar, porque me hace sentirme mejor, que soy una tía con suerte.

 

«Escribí algo donde mi hijo el día de mañana vea, no solo quién era su madre, sino la persona tan divertida que siempre ha sido su madre».

Que su madre se rapara con usted fue muy emotivo.
Yo intentaba raparme, meterme la maquinilla y no podía. La volvía a guardar, no me atrevía, era incapaz, aparte de que pasarse la maquinilla en un pelo largo no es tan fácil, se queda muy enganchada. Finalmente, me salvó mi madre. Ella veía que este asunto me estaba superando y me dijo que también se raparía. Así que en casa hicimos la Ceremonia del Santo Rapado. Invitamos a mis amigas, pusimos música y conseguimos de un momento muy dramático hacer un momento especial que, por lo menos, se queda ahí en el recuerdo. Ahora con la distancia veo que tenía mucha obsesión con el pelo, lo llevaba muy mal. De hecho, ahora, cuando me creció un poquito este verano, me puse extensiones. Parezco Jennifer López.

 

 

El episodio en que deja a Mateo dormido con la peluca, ¿es cierto?
El libro está cien por cien basado en sentimientos reales. Tiene una parte de ficción, pero nunca desvelo cuál es.

A pesar del humor, deja ver que los cuidados siguen siendo femeninos. Asegura que si no se hubiera separado, su pareja no se hubiera ocupado de usted.
Sé perfectamente que hay muchos hombres que sí lo hacen. Pero en mi caso me ha cuidado mi madre, claramente. Pareja no tenía y aunque la hubiera tenido sé que no me hubiera cuidado porque no me echaba ni una mantita encima cuando tenía un constipado. Pero aparte de eso, desde mi posición de persona influencer, desde que empiezo a explicar cosas en mis redes sociales sobre mi vida, es tremendo la cantidad de mujeres que me cuentan que las ha dejado su pareja en medio del proceso. De hecho, cuando me diagnosticaron la enfermedad me preguntaron si tenía pareja y al contestar que no, la respuesta fue: mejor, así no te deja en mitad de todo esto.

Qué duro.
Es muy común que haya hombres que no sepan cuidar, que la situación les supere. Es tremendo.

¿La PCR hace las mismas funciones que el preservativo?
Yo tenía una obsesión real que era echar un último polvo con mis dos tetas naturales porque pensaba que si no me atrevía a que nadie me viera sin peluca, ¿cómo me iba a atrever a que me vieran sin teta? Luego no ha sido así, me he atrevido y en mi caso la respuesta ha sido siempre positiva. Desde que en Tinder tengo el enlace a Instagram, @mefaltaunateta, me escriben una barbaridad, muchísimo. Pero en aquel momento yo tenía esa obsesión y por eso en mitad del cáncer me abrí un Tinder y tuve solo una cita, pero fue muy guay y conseguí echar mi último polvo con las dos tetas naturales. Y quedarme también sin peluca, pero el que quiera saber esa historia, que se lea el libro.

¿Y el concierto de Bandini?
En todo el proceso me he puesto muchísimas canciones de Rigoberta Bandini, que son muy animadas. Primero porque me ayudaban a venirme arriba y segundo, porque el cáncer de mama tiene dos tipos de quimio. La primera es la roja, que te deja aplatanada. Y la segunda es la blanca, que lleva corticoides y te ponen como una moto. O mueves el esqueleto o por la noche no duermes y mi manera de moverlo era ponerme las canciones de Rigoberta Bandini y bailar a tope. Y luego fue algo muy mágico. Entre las muchas cosas mágicas que me han pasado en el proceso, fue escribir sobre Rigoberta Bandini en el blog. Le eché un poco de morro, le pedí unas entradas gratis para un concierto porque estaban agotadas en Madrid, le escribí utilizando mi cáncer para ver si le daba pena y me regalaba las entradas y ella nunca me contestó. Más adelante, cuando fue al Intermedio, le hablaron de mí y resulta que mi mensaje no lo había visto, que es una cosa normal.

 

«El cáncer está lleno de 'fake news'. Se dicen muchísimas cosas que no son verdad».

Pero después sí fue a un concierto…
Sí. Estuvimos en Granada con mis amigas y la conocimos. En su concierto me puse a dar saltos y la prótesis de mama se me salió, acabó pisoteada y nunca la recuperé, pero ese día toqué techo.

En 'Me falta una teta' da algunas pautas. ¿Qué le diría a una mujer a la que le acaban de diagnosticar la enfermedad?
Lo primero que le diría es que se quite la culpa. Porque creo que tendemos mucho a culpabilizarnos porque no nos hemos hecho mamografías suficientes, porque no hemos llevado una vida suficientemente sana, porque teníamos que haber comido más brócoli crudo…

¿Brócoli crudo?
Al parecer es muy bueno contra el cáncer. Lo primero que les diría es que no tienen la culpa, que no pueden saber qué les va a pasar en el cuerpo y las mamografías hay que hacérselas, pero tampoco te las puedes hacer cada día y no sabes si el cáncer te va a aparecer un día después de la prueba. No podemos saber lo que nos va a pasar. Y lo segundo, es que no se obliguen a estar bien. Está muy extendido que hay que ser positiva, que esto influye mucho en la curación. Pues no. Si tienen ganas de llorar, que lloren y si tienen ganas de patear la pared, que la pateen porque lo que están pasando es superduro y tienen que permitirse estar mal y llorar todo lo que necesiten. Basta ya de tener que estar positivas. Bastante tenemos con el miedo al cáncer como para añadirle más miedo, con el hecho de que si no estamos superhappy, se va a extender. Y un tercer consejo, no mirar en internet.

 

«Es muy común que haya hombres que no sepan cuidar, que la situación les supere y que abandonen a sus parejas en mitad del proceso».

¿Usted lo hizo?
Todo el rato y lo sigo haciendo. Una cosa es que dé los consejos y otra que me los aplique. El consejo lo tengo claro, pero luego cuesta mucho seguirlo. El cáncer está lleno de fake news. Se dicen muchísimas cosas que no son verdad.

¿Como qué?
Como que lo provocan el azúcar y los hidratos de carbono. Esto no es real, dicho por mi oncólogo, que digo yo que algo sabrá, ya que ha estado diez años de su vida estudiando. En el cáncer de mama está todo muy estudiado y según el tumor te corresponde una quimio u otra y hay que confiar en los médicos y la ciencia porque son protocolos internacionales y se trata de la misma manera en España, en Tokyo o en Massachusetts. En internet hay cosas que te hacen mucho daño, entre ellas buscar el nombre de tu ex y el de tu tumor. No hagas ninguna de las dos.

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