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Vacaciones bestiales

Estío. La planificación es básica a la hora de viajar con animales. Para hacerlo con seguridad, el Col·legi de Veterinaris de Tarragona aporta algunas claves

| Actualizado a 25 julio 2022 13:32
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Ya lo dijo Alfred Hitchcock con su humor tirando a negro, «ni con niños ni con animales», no había que trabajar ni con unos ni con otros porque «siempre te roban la escena». De igual modo, para viajar con unos y con otros se debe atender hasta el más mínimo detalle, adelantándose a las sorpresas. En el caso que nos atañe, cada animal, perro o gato, tiene unas especificidades propias, un carácter, unos hábitos y también unos recelos y miedos que se deben tener en cuenta. Por ello, Verónica Araunabeña Cobo, presidenta del Col·legi Oficial de Veterinaris de Tarragona, ofrece una guía básica atendiendo al bienestar de humanos y peludos.

El veterinario, parada obligatoria

Antes de ponerse en ruta, cualquiera que esta sea, es obligatorio visitar al veterinario, quien informará de los formalismos. «En el territorio español es necesaria la cartilla de vacunación al día, la identificación del animal, evidentemente desparasitado», explica Verónica, quien incide en el hecho de que si bien en Catalunya la vacuna de la rabia no es obligatoria, sí lo es en el resto del Estado, por lo que la mascota debe llevarla puesta. Si el destino es la Unión Europea, espacio Schengen o un país que dispone de algún acuerdo con Europa, es posible moverse exclusivamente con el pasaporte de la UE, debidamente cumplimentado por un profesional.

En este punto, Verónica Araunabeña explica que la salida se tiene que planificar con antelación, teniendo en cuenta los requisitos de cada destino. Es decir, «en algunos casos se requieren que la vacuna esté puesta un mínimo de 21 días antes de viajar; otros, 30. Y especialmente si se trata de terceros países, en ocasiones es necesario un certificado que debe sellarse en el puesto fronterizo, lo que complica mucho más las cosas».

Seguridad en el coche

«A nivel legislativo, no existe ninguna ley que diga cómo tienen que viajar los animales. Únicamente constata que deben ir seguros», apunta la presidenta del colectivo. ¿Qué significa? «Que tienen que ir suficientemente bien sujetos como para no poder acceder a los asientos delanteros y en caso de accidente, que no puedan salir disparados». Por lo tanto, Verónica recomienda que un gato vaya dentro de su transportín y si es un perro pequeño, bien atado con el cinturón de seguridad.

En el caso de un perro grande, «hay que recurrir al separador entre maletero y asientos posteriores, que le permiten movilidad. Igualmente, también existen cinturones de seguridad especiales con los que el perro puede ir sentado o tumbado en el asiento trasero». En el maletero también pueden viajar, dentro del transportín, «siempre y cuando el espacio tenga ventilación. En caso contrario, no».

Durante el viaje

La especialista recomienda que antes de salir no se les dé de comer demasiado y en el trayecto, hacer las paradas pertinentes y que no les falte el agua.

En caso de que sufran ansiedad, miedo o estrés durante el viaje, existe medicación, siempre bajo supervisión veterinaria. En este sentido, Verónica Araunabeña comenta que «normalmente prescribimos tratamientos orales, ansiolíticos, algún tipo de tranquilizante que evite que el animal esté excesivamente nervioso dentro del coche». No obstante, lo ideal es acostumbrarlos desde bien pequeños. «Intentamos hacer actividades con los perros y gatos como si fueran personas y no lo son. No se acostumbran de la noche al día a un transportín ni a un viaje y muchos se marean. Por lo tanto, también existen productos antimareos. Quiero decir que son cosas que debemos prever. De improviso, un viaje no es lo más recomendable para el animal».

Familiarizarse con el transportín

Precisamente para evitar los episodios anteriores, un buen remedio es trabajar para que se familiaricen con el transportín. Para ello, se debe dejar abierto en casa, con los objetos que más les gustan en su interior, a modo de cama. «Que lo conozcan, que tenga su olor. Y, paulatinamente, ir cerrándolo. Una vez hecho esto, llevarlo a la montaña o a la playa, primero en salidas de diez minutos, luego de media hora. Si se acostumbra, el viaje no tiene que ser un problema».

Este proceso es especialmente importante si se pretende ir en barco o en avión. En ambos casos, hay que contactar con las compañías e investigar qué tipo de transportín requieren. «Hay que ir con los deberes hechos», asevera Verónica

Nunca dentro del coche encerrados

Con estas temperaturas, no se deben dejar nunca los animales encerrados dentro de un coche, ni a la sombra, ni un minuto. En esto, Verónica es categórica, «hay que pensar que aunque esté aparcado en la sombra, el sol gira y al rato puede tocar el coche. En esta situación, un perro o un gato no dura nada. Se quedan sin oxígeno y mueren». En este sentido, la presidenta del Col·legi Oficial de Veterinaris de Tarragona destaca que la mayoría de mascotas que han sufrido un golpe de calor, no sobreviven. «Es muy importante, aunque afortunadamente cada vez hay menos accidentes de este tipo, ya que ha habido mucha información y los dueños están cada vez más concienciados».

Se deben sacar a primera hora de la mañana y a última de la noche. Existen cremas protectoras que evitan que se quemen las almohadillas.

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