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La zona azul seguirá creciendo en la Costa Daurada con nuevas plazas en verano de 2026

Torredembarra y Altafulla ganarán aparcamiento de pago en calles cercanas al mar. Salou prepara un bono de no residentes

Uno de los parquímetros que la Torre renovó el año pasado.

Uno de los parquímetros que la Torre renovó el año pasado.anna f.-Ajuntament de torredembarra

Mónica Pérez

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La zona azul seguirá creciendo en los municipios de la Costa Daurada este verano de 2026. Después de que Altafulla anunciase que expandirá el aparcamiento de pago en el entorno de Baix a Mar, donde el sistema debutó el año pasado con unas 800 plazas y una recaudación de 142.000 euros, Torredembarra se ha puesto a trabajar para tarifar al menos parte de las calles más próximas a la playa durante la temporada alta. La concejala torrense de Seguridad Ciudadana, Mari Carmen Martín, lo explicó en el último pleno: «Habrá una ampliación del estacionamiento de zona azul» con el objetivo de «buscar la rotación de vehículos» y se hará de forma que los tiques se tramitarán a través de «máquinas nuevas en una zona distinta».

El Ayuntamiento prevé que «al haber más territorio tarifado, probablemente habrá también más denuncias» a vehículos infractores, por lo que en 2026 subirán los ingresos en este concepto. Además de la compra de parquímetros, que requerirán una inversión cercana a los 20.000 euros, se contratará también a un vigilante, que desarrollará su función únicamente durante los meses de calor, que es cuando funcionará la nueva zona azul del barrio marítimo. El Ayuntamiento aún no afina más la información sobre las plazas, pendiente de acabar de definirlo mediante un estudio.

Torredembarra ya había renovado y ampliado su red de máquinas de pago en junio de 2025, incorporando 16 dispositivos frente a los 13 con los que operaba hasta entonces; y transformó también su tarjeta de zona azul, que dejó de ser física. En ese momento, el municipio contaba con 293 plazas reguladas.

En cuanto a Altafulla, el Ayuntamiento ya comunicó hace unos meses que, este verano, a partir de Semana Santa, la zona azul se reactivará y ganará plazas en nuevas «áreas limítrofes» de las que hay ahora, en Baix a Mar. El alcalde, Jordi Molinera, señaló tras el debut del sistema: «La gente de Altafulla nos dice que, por primera vez en muchos años, se puede aparcar en Baix a Mar en verano y es porque hay mucha rotación». En 2026 se generarán 900 plazas más y la intención es que los parquímetros admitan tarjeta bancaria.

A su vez, Salou avanza en la puesta en marcha de un bono de zona azul dirigido a personas que no residan en el municipio pero sí lo frecuenten, como trabajadores, visitantes habituales o propietarios de segundas residencias. Habrá dos modalidades: una opción mensual, a 60 euros; y otra anual, al precio de 180 euros. Al adquirir cualquiera de las dos, el conductor obtendrá una rebaja del 90% en la tarifa de aparcamiento. Los residentes ya tienen un precio simbólico de 5 céntimos a partir de la segunda hora. En 2025, Salou pintó 1.315 plazas más de azul, la mayoría ubicadas en el entorno del Cap Salou y Carles Buïgas, C-31B y la calle Nord. Y alcanzó, así, las 4.749 plazas. A futuro, estudia la zona verde.

Y Vila-seca, que el año pasado transformó La Pineda en parking azul y verde y creó bonos para segundas residencias, se reafirma en un modelo que ya es generalizado. El alcalde, Pere Segura, apunta: «Siempre estamos valorando cosas, no tenemos cerrada esta carpeta, pero cambios sustanciales no habrá; quizá los haya de mejora de la gestión, de algunas cosas que pueden facilitar el día a día. Pero el modelo en sí es muy robusto y es lo que se aplica en cualquier ciudad».

En 2025, la expansión del aparcamiento de pago en Altafulla, Salou y Vila-seca dejó 5.500 nuevas plazas y una inyección de más de 1.074.000 euros en los ayuntamientos.

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