Tarragona

Memoria histórica

Abrirán una fosa franquista en Tarragona con entre 24 y 31 víctimas

Se trata de la fosa neutra, una de las seis que se ubican en el cementerio de la ciudad. Su exhumación cumplirá una histórica demanda de la Associació de Víctimes de la Repressió Franquista a Tarragona, que está en contacto con familiares de los inhumados

Las lápidas que hay en la fosa 3 de Tarragona, más conocida como fosa neutra.

Las lápidas que hay en la fosa 3 de Tarragona, más conocida como fosa neutra.Direcció General de Qualitat Democràtica

Joel Medina

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En el extremo noroeste del cementerio de Tarragona, en el espacio históricamente destinado a los entierros no católicos, se localiza la denominada fosa neutra. Se trata de una fosa confirmada que la Direcció General de Qualitat Democràtica de la Generalitat exhumará para el análisis de los restos humanos que alberga y su posterior estudio genético, con el fin de contrastar el ADN con el de familiares que ya han aportado muestras.

Sería la tercera fosa exhumada en Tarragona tras una ubicada también en el cementerio y otra en la Tabacalera. Unas intervenciones en 2010 para acondicionar el complejo de la antigua fábrica dejaron al descubierto restos óseos, muy probablemente, de la Guerra Civil.

Según la documentación, en este espacio del cementerio podrían estar inhumadas entre 24 y 31 personas, la mayoría víctimas de la represión franquista en Tarragona entre los años 1939 y 1944. La fosa se encuentra dentro del propio recinto y su apertura cerrará una demanda histórica de la Associació de Víctimes de la Repressió Franquista a Tarragona.

Montserrat Giné: "Es el resultado de muchos años de lucha"

A partir del 16 de enero de 1939, con la entrada del régimen franquista en el territorio, se inició en Tarragona una sistematización de la represión. En este contexto, más de 700 personas fueron ejecutadas en la ciudad. Los prisioneros condenados a muerte eran conducidos a la colina de L’Oliva –cerca del cementerio–, donde eran ejecutados al amanecer y, posteriormente, trasladados al cementerio de Tarragona para ser enterrados en alguna de las fosas.

Las primeras seis inhumaciones documentadas relacionadas con la represión franquista en la fosa del cementerio neutro se produjeron el 14 de julio de 1939. A pesar de que no constan los nombres de estas personas, ese mismo día se produjeron 42 ejecuciones en la ciudad, cuyos nombres sí están documentados, aunque los libros no especifican en qué fosa concreta fueron enterradas.

La siguiente víctima registrada aparece el 27 de noviembre de 1940. Posteriormente, según los documentos, en 1941 se enterraron cinco hombres; en 1942, nueve; en 1943, un hombre en fosa y otro en un nicho de la zona no católica; y en 1944, una persona más ejecutada. En todos estos casos se conocen los nombres y los apellidos, y los registros especifican que los entierros se realizaron en la fosa del cementerio neutro, también denominada tierra no sagrada o no bendecida.

A estas víctimas documentadas se suman otras posibles. Según fuentes orales y el recuerdo de las familias, probablemente fueron enterradas en este espacio siete personas más que no figuran de forma explícita en los libros, lo que sitúa el número total de personas enterradas entre 24 y 31.

Actualmente, en la superficie del espacio se observan diez lápidas. Nueve de ellas corresponden a personas represaliadas durante el franquismo y una a un hombre fallecido por enfermedad en 1954. A partir de 1969 ya no hubo más inhumaciones.

Montserrat Giné: "En muchos casos el ADN lo aportan sobrinos o incluso nietos"

Cambios durante los años

El área ha sufrido diversas transformaciones con el paso del tiempo. Se desconoce la extensión original del cementerio no católico. En la actualidad ocupa un espacio rectangular en el extremo noroeste del cementerio de Tarragona, donde se han construido nichos adosados y una isla central, la Illa de Sant Esteve, que comenzó a utilizarse a principios de la década de 1990. No se dispone de información sobre las afectaciones concretas que estas obras pudieron provocar en la fosa.

La Associació de Víctimes de la Repressió Franquista a Tarragona ha seguido de cerca la situación de la fosa neutra y ha trabajado durante años para intervenir. Su presidenta, Montserrat Giné, explica que la entidad solicitó formalmente la apertura hace cuatro años: "Hemos luchado para que sea así", afirma.

Paralelamente, la asociación ha desarrollado un trabajo de localización de familiares de las personas enterradas en este espacio: "De momento, gracias al trabajo de la entidad se ha conseguido localizar a familiares de 15 personas, mientras que se continúa trabajando para encontrar a más", narra Giné.

Además, la asociación ha ampliado la recogida de muestras genéticas: "No solo hemos aportado el ADN de los familiares de las personas que constan como fosa neutra, sino todos los ADN que hemos podido conseguir", afirma la presidenta. El motivo es que algunas personas podrían figurar en los registros genéricamente como fosa común y, aun así, estar enterradas en este espacio: "Para nosotros, encontrar una sola coincidencia ya tendría valor", añade.

Sobre el proceso de identificación genética, Giné recuerda las dificultades derivadas del paso del tiempo: "Hijos ya quedan muy pocos", explica. "En muchos casos el ADN lo aportan sobrinos o incluso nietos". Aun así, señala que los sistemas de cruce genético permiten realizar comparaciones y profundizar en los casos en que aparezcan coincidencias parciales: "Es más difícil que si se hubiera hecho hace diez años, pero el sistema de cruce tiene muchas posibilidades".

Montserrat Giné: "Encontrar una sola coincidencia ya tendría valor"

Los estudios técnicos realizados en el cementerio han permitido identificar un total de seis fosas relacionadas con la represión franquista. La neutra es la número 3 y hay cinco más, una de ellas militar y otra cuyos restos se llevaron al Valle de Cuelgamuros. El registro del cementerio solo concreta la ubicación de las personas enterradas en la fosa neutra y en la militar, mientras que en el resto de casos se limita a consignar la expresión fosa común.

Para la asociación, la apertura es un paso más dentro de un trabajo continuado. "Pese a que nos alegramos, llega tarde", reconoce Giné. "Estamos contentos y agradecidos, pero también es doloroso, porque es el resultado de muchos años de lucha". Aun así, insiste en la necesidad de continuar: "Si algo somos las asociaciones de memoria es positivas y perseverantes", sentencia.

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