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Al Nàstic le toca levantar la cabeza

La derrota ante el CF Reus dejó a los jugadores del Nàstic muy tocados y con inmediatas ganas de viajar a Cádiz para recuperarse del golpe

Jaume Aparicio López

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Miramón, en plena pugna con Emaná durante el derbi del lunes. FOTO: PERE FERRÉ

Miramón, en plena pugna con Emaná durante el derbi del lunes. FOTO: PERE FERRÉ

En el Nàstic nadie esperaba perder el derbi. Era un partido muy esperado por la plantilla grana y en la que tenían puestas muchas esperanzas de dar un golpe sobre la mesa en la lucha por la permanencia. El gol de Máyor en el últimos suspiro del choque y en el único tiro a puerta del Reus en todo el partido fue una bofetada tremenda para las aspiraciones de salvación del cuadro de Juan Merino.

A la conclusión del partido el vestuario estaba tocado. Maldiciendo la injusticia del fútbol. El Nàstic hizo más que el Reus para llevarse el partido, pero no aprovecharon las ocasiones que dispusieron. Todo lo contrario que sus rivales.

Hubo también reproches a la actuación arbitral que se hicieron evidentes en la sala de prensa del Nou Estadi. «El árbitro no ha estado acertado en nada respecto a nosotros», dijo Juan Merino, entrenador del Nàstic.

En la zona mixta, los jugadores grana también criticaron la actuación del colegiado Pizarro Gómez que no señaló unas manos de Melli dentro del área del CF Reus: «Es una mano muy clara. El balón no sé si iba a portería, pero era un penalti claro», dijo por su parte Xavi Molina, jugador del Nàstic.

En la misma línea se pronunció el presidente de la entidad, Josep Maria Andreu, visiblemente afectado por el cruel desenlace del encuentro: «Hay dos fallos clarísimos del árbitro. El primero es el gol mal anulado a Álex López y el penalti a Barreiro es claro», dijo el dirigente.

La derrota ante el CF Reus dejó a los jugadores grana tocados y con ganas de viajar a Cádiz para recuperarse del golpe. Las caras largas eran la tónica general en el primer entrenamiento tras el partido, ayer martes.

El golpe anímico fue excesivamente duro, sobre todo porque el dominio del juego grana fue vacío. Juan Merino diseñó un ataque concentrado en los pasillos interiores. Emaná estuvo prácticamente anulado, mientras que Tejera y Lobato acababan engullidos por las líneas defensivas reusenses que cerraron los espacios con disciplina casi militar.

Sólo funcionó la tímida presión para tratar de dificultar la salida de balón fácil del equipo de Natxo González desde atrás. Las recuperaciones en la zona de creación reusense fue el único descosido que los futbolistas del Nàstic encontraron en la sólida estructura defensiva rojinegra. En esas escasas ocasiones en las que lograron llegar a la portería visitante se encontraron o bien con la inmensa figura de Edgar Badia, el mejor del encuentro, o con el error en la definición.

Merino no se movió ni un milímetro del guión comedido, y con un aire conservador, hasta la segunda mitad cuando la precariedad de las bandas del CF Reus era más que una evidencia. Alberto Benito, un excelente lateral derecho, actuó por la izquierda. Mientras que Jorge Miramón cubrió la derecha con pocos apuros. Únicamente Gerard Valentín, con sus aventuras en solitario, propuso el necesario fútbol de extremos para abrir defensas cerradas.

La entrada de Jean Luc y José Carlos ensanchó el campo y obligó a las líneas reusenses a estirarse. Para entonces, el Reus encontró su única oportunidad viable de llevarse el máximo botín. Máyor fue ejecutor preciso y cruel. Reina pudo hacer algo más. El balón fue bajo. Al cuerpo. Pero tardó un milésima más de tiempo en tirarse y el cuero le pasó por debajo.


Las cuentas no salen
El equipo trata de mirar hacia adelante. Necesitará algunas horas más para despejarse la cabeza y empezar a centrarse en el partido del Cádiz. Los números indican que el Nàstic necesita sumar nueve puntos para certificar su permanencia en Segunda. 9 de los 18 que quedan en juego.

Tres victorias como partidos quedan en el Nou Estadi. Aunque los últimos resultados como local no permiten ser demasiado optimistas. El equipo de Juan Merino ha perdido tres de los últimos cuatro encuentros jugados ante sus aficionados. Elche (1-3), Almería (0-1) y CF Reus (0-1), mientras que sólo ha ganado al Mirandés (4-1).

Sumar fuera de casa se anticipa obligado para mantener las esperanzas en un final feliz de temporada.

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