Bernabé: 'Decían que era el portero del futuro y ese futuro ha llegado'

El guardameta del Nàstic ha dejado atrás la etiqueta de portero del futuro para hacerse cargo de la portería tarraconense con un nivel extraordinario

19 febrero 2019 19:32 | Actualizado a 21 febrero 2019 18:22
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Titular, con intervenciones trascendentales. ¿Estás en tu mejor momento?
Creo que estoy pasando un buen momento. Solo estoy haciendo lo mismo que antes, lo único que ahora lo hago desde dentro del campo y repercutiendo en puntos para el equipo.

No ha sido nada fácil instalarte en la portería del Nàstic.
Ha sido difícil, pero esa dificultad me tiene que servir para valorar esta oportunidad y saber lo importante y complicado que es defender la portería del Nàstic. También para seguir teniendo buenas actuaciones y mantener el nivel.

¿Se te ha encasillado demasiado en esa etiqueta de ‘portero de futuro’?
Siempre se ha pensado en mí de cara a un futuro y creo que ese futuro ha llegado. Estoy respondiendo bien y puedo seguir haciéndolo.

Llegaste en el momento en el que Reina se fue y Dimitrievski tomaba el rol de portero titular. ¿Cómo encaras esa primera temporada?
Venía con ilusión. Era una oportunidad muy bonita en un club que tiene mucho margen de mejora. Sabía que tenía que competir con ‘Dimi’. Ya estaba el año anterior y comenzó jugando él. Hay que asumir que hizo una buena temporada y por eso está en Primera. Pero hay que recalcar el trabajo que hice con Manuel Oliva.

¿Qué papel crees que ha jugado Manuel Oliva en tu desarrollo?
Ha sido un antes y un después. Venía del Atlético y del Betis, con una buena trayectoria, pero encontrarme con ‘Oli’ ha sido una mejora impresionante. No sumar un escalón sino varios. Si no lo tuviera día a día no tendría el nivel actual. Me ha ayudado mucho tanto deportivamente como personalmente.

«Isaac me lleva al límite en todos los entrenamiento. Se está comportando de manera espectacular. ¡Chapeau!»

¿Es fácil asumir esa suplencia en una posición, la de portero, con tan poco margen para la rotación?
Es difícil pero si entiendes y aceptas que tu compañero está haciendo una gran temporada te tienes que poner en su lugar. Me tocaba trabajar para poner el listón alto. No solo para el cuerpo técnico, sino para apretar a ‘Dimi’ y que compita el día a día. Este año, Isaac se está comportando de una manera espectacular conmigo. Me lleva al límite en todos los entrenamientos. Eso suma para el equipo, para él y para mí para no bajar el nivel.

Ese papel secundario del suplente no se valora.
En fútbol se valora el partido. Los 90 minutos y el descuento. Te marca el día a día y la semana de trabajo. Es muy importante que esa competitividad y exigencia. Hace más fuerte físico y mental al equipo.

Ayer, Dimi, portero del Rayo, te felicitó en redes sociales. ¿Pese a la competencia lógica, hubo buena sintonía?
Con ‘Dimi’ hablamos. Fuera del campo los porteros, como es un puesto específico, vamos a parte. Ahora con Arturo y Cheikh, que nos ayudan. Somos una familia. Con Isaac vamos a comer juntos algunas veces. Pero a la hora de competir vamos a tope. Ponemos la máxima intensidad para superarnos. Pero luego también somos los primeros en animarnos. El éxito también es de Oli. Su postura es complicada. Está sabiendo gestionarnos y tenernos contentos.

Debutaste en el Nàstic en Tenerife. Un partido que no pudiste acabar por lesión y después de una gran actuación ¿Hubo frustración?
Se te pasa todo por la cabeza. Otra piedra más. Otra vez algo que me resta. La tensión del partido me llevó a que muscularmente no aguantara. Soy de los que creen que ante las situaciones negativas hay que buscar soluciones y no excusas.

Esta temporada te encuentras con Dimi entre dentro y fuera y firman a Becerra, un arquero contrastado de la categoría. ¿Qué se te pasa por la cabeza?
Lo primero que todo lo que dependía de mí lo tenía que exprimir. El descanso, las comidas, el estado personal para competir en el campo. Tuve que apretar porque sabía que me iba a exigir al máximo porque el reto era muy difícil.

¿Sentiste falta de confianza?
El club siempre elige los mejores jugadores para cada posición y eligió a Isaac. Los dos hemos tenido oportunidades. Me alegro que haya venido. Me ha ayudado en todos los aspectos y ha hecho que la portería del Nàstic esté muy bien cubierta.

¿Se os pasó por la cabeza que os quedabais los tres?
Era una opción. Si se hubiera quedado ni Isaac ni yo hubiéramos tenido margen para buscar una salida. Hubiéramos vuelto loco a Oliva y el entrenador, a más de uno le hubiera mandado a la ducha antes de tiempo. Somos tres porteros competitivos.

Arrancas la liga de titular y se abre el debate. ¿Te molesta?
No, yo me veía con confianza. Competí bien en pretemporada. Gordillo fue valiente. Lo fácil había sido elegir a Isaac. Sabía que iba a tener ese debate porque era el portero joven sin muchos partidos en la categoría y el de una trayectoria contrastada estaba en el banquillo. Sabía que tenía poco margen. Lo importante era que el equipo ganara porque es lo que marca las dinámicas. Estaba preparado para volver a esperar.

¿Crees que se aprovechó el mínimo error sentarte?
Pensando en el equipo, llegó en el momento oportuno. Cuando salí del partido contra Osasuna (1-0) llamé a mi padre y lo primero que le dije: «Lo más importante es que el equipo ha ganado». Lo que importa es que el equipo gane.

No estas entre los cuatro capitanes pero ya has lucido el brazalete de capitán. ¿Qué te supone?
Te da un plus de fortaleza y confianza. Sientes que tienes que ser el líder cuando te toque. Primero en animar y dar ejemplo porque representas a una entidad grande con historia y no puedes decepcionarle. Salgan o no los resultados, pero la actitud tiene que ser ejemplar. Siempre, pero con el brazalete más.

Has pasado de ser ‘el portero del futuro’ al ‘portero que la afición quiere para el futuro’.
Todo lo que me ha pasado desde que llegué me ha hecho más fuerte. He intentado agarrarme a todo lo positivo. Sé que respecto a mí ha habido muchas críticas en determinados momentos. Por suerte hemos conseguido enfocarlas de la manera correcta. Es un proceso que vas evolucionando. El día de mañana puedes meter una ‘bacalá’ y que te metan un gol, pero el cariño de la gente es muy importante.

Tienes contrato hasta 2020. ¿Te gustaría cumplirlo más allá de la categoría?
Es un club que me gusta. Una ciudad tranquila con playa y buen clima. Estoy bastante contento. El club tiene un potencial enorme y no se merece estar dónde está. Si hay una buena base puede ser de los mejores. Me gustaría estar más temporadas.

¿Que necesita el equipo para lograr la salvación?
El equipo necesita Tarragona. Necesitamos la gente. Medio equipo se ha ido en invierno y otro medio ha llegado. Lo que no podemos hacer es que los que han venido ahora se coman el fango de los que se han ido. Tenemos el objetivo de la salvación. Son cinco puntos. No hay que pensar en los tres puntos que sumarán los otros equipos contra el Reus porque nosotros, esa semana, podemos ganar. La salvación pasa por casa. El Nou Estadi tiene que estar al lado del equipo. Hay tiempo. No puede faltar la ilusión.

Dicen que los porteros tienen algo especial, algunos le llaman locura, pero por lo que se ve desde fuera ese don lo tienes bajo control.
Es un puesto específico. Es muy diferente a cualquier jugador porque estás solo en muchos momentos. Cuando tienes a gente cerca son 20 jugadores que van contra tu portería. Hay que saber gestionar esa situación emocionalmente. Cada portero se mantiene activo a su manera. Hoy en día está de moda esa frialdad que muestran Oblak,Ter Stegen o Neuer para intentar aislarte de las emociones del campo. Lo que se ve en el campo va de la mano de tu vida personal. Si tienes tu vida controlada y en calma puedes aislarte más fácilmente.

«Encontrarme con Oli ha sido un antes y un después. Sin él no tendría el nivel actual» 

¿Siempre has sido portero?
Desde pequeño. Somos muchos hermanos y los dos que jugaban al fútbol eran porteros. Cuando entré a mi primer equipo dije que quería ser como mi hermano y me metieron de portero, como él.

¿Hace falta personalidad para ser portero de pequeño?
Creo que hace falta ser más humilde. No querer el protagonismo de chutar para marcar el gol y celebrarlo. A mí me gusta evitar el gol y ayudar desde la portería.

Pasaste por la cantera de Betis y Atlético. Que aprendiste de estar entre los grandes.
Estuve siete años en la cantera del Betis. Los medios de ahora no son los de antes. No tuve entrenador de porteros hasta juvenil. Lo que hacía era ir cada tarde al campo de mi pueblo y entrenaba con el entrenador de porteros del equipo. Llegué al Betis Deportivo y ví que me quedaba estancado.

¿Qué te faltó para debutar en el primer equipo?
No he tenido la suerte de otros en momentos puntuales. He sido titular en el filial del Betis, con dos porteros en el primer equipo, y no han llegado esas sanciones o lesiones que abren puertas. En el Atlético estuve dos años y medio de portero y tampoco llegaron. Me quedaba con la la suerte de estar allí.

En el Atlético estuviste mano a mano con Oblak.
Era el hombre más feliz del mundo. Me sirvió mucho. Viví la final de la Champions League en Milán.

Una final que le llovieron críticas a Oblak por la tanda de penaltis.
Son situaciones bastante difíciles. El portero tiene que acertar y el penalti tiene que estar mal tirado, porque un lanzamiento bien tirado es muy difícil pararlo.

Oblak, Ter Stegen, Neuer, Courtois, Keylor ¿Con quién te quedas?
El problema es que he trabajado con Oblak. Estar a su lado y ver lo profesional que es, cómo trabaja cada día y es como persona, para mí no hay duda, el mejor del mundo es Oblak. En seguridad y lo que transmite no hay duda, pero sí que es cierto que en cuanto al juego del Atlético es más simple y hace que la gente pueda decantarse por otros por el juego de pies. Pero me gustaría ver a Oblak en un Barça o un Manchester City, que proponga más desde atrás. Estoy seguro que daría el nivel con los pies y se acortarían las distancias.

¿Se le está dando demasiada importancia a ese juego de pies?
El portero tiene que parar lo que vaya entre los tres palos. Luego todo lo que pueda aportar, mejor. Los puntos están bajo palos.

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