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Cisma en el Club Tennis Tarragona

El despido del director deportivo Xavi Pueyo y el malestar de los antiguos abonados del Park provoca la desaprobación de las cuentas de 2018 y 2019

Francesc Joan

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El Club Tennis Tarragona vive momentos complicados. FOTO: Lluís Milián/DT

El Club Tennis Tarragona vive momentos complicados. FOTO: Lluís Milián/DT

La compra del Tennis Park ha provocado un cisma interno en el Club Tennis Tarragona tan solo diez meses después de cerrarse la operación. Así se desprende del clima de tensión y nervios que se vivió en la asamblea celebrada el sábado y de su resultado final: los socios votaron por mayoría en contra del cierre del ejercicio económico de 2018 de la entidad y también desaprobaron el presupuesto previsto para 2019. 

Detrás de ese ambiente enrarecido se halla el despido objetivo, dos semanas antes de la asamblea, de tres empleados procedentes del Tennis Park. En especial el de su antiguo gerente, Xavi Pueyo, que ejercía como director deportivo en la nueva entidad y era el ‘puente’ entre el club comprador y el absorbido desde que se cerrara la operación (fue aprobada por la asamblea de socios del CT Tarragona el 18 de junio de 2018, por una cantidad de 575.000 euros, y efectiva a partir del 1 de septiembre).

La asamblea estuvo marcada por el despido de Pueyo y la situación que aseguraron estar viviendo los antiguos abonados del Park (unos 500, del total de 2.000 del CTT). Manifestaron sentirse menospreciados desde la compra y como unos meros pagadores de la cuota mensual. 

Su grado de indignación desembocó en la presencia de unos 80 de ellos entre los 200 que se congregaron en la asamblea. Los originarios del Park eran minoría pero en la votación, que se realizó de forma secreta, lograron que se tumbaran las cuentas de la Junta directiva. 

Esos antiguos abonados del Park han sacado a relucir públicamente además ese malestar. «La Junta Directiva ha cometido diversos errores», explica el socio del CTT y uno de los portavoces del absorbido club Tennis Park, Roberto Villarreal, que cita entre ellos «la absoluta ceguera a la hora de entender la idiosincracia del club absorbido, que es mucho más activo, participativo y cohesionado; la falta de empatía en la comunicación desde la absorción y las formas en el despido del ex gerente».

Reconoce que en la asamblea «no se votó ni la gestión de 2018 ni la previsión de 2019, sino una manera de hacer opaca», aunque al mismo tiempo admite «la impecable operación financiera de la compra». 

Bergadà: «El proceso de absorción es complejo.Es imposible contentar a todo el mundo»

Desde la directiva del Club Tennis Tarragona su presidente, Pere Ll. Bergadà, no esconde que «tuvimos una situación movida en la asamblea  porque cualquier proceso de absorción es complejo. Llevamos unos meses reestructurando el club. No es fácil gestionarlo. Y los despidos tampoco nos gustan a nosotros. Es imposible contentar a todo el mundo».

A Bergadà le duele que «se utilizara la asamblea para votar en negativo por esos otros aspectos y no por los que realmente se sometían a la aprobación de los socios. En ese sentido faltó respeto a nuestra institución centenaria por parte de esos socios».

Asegura estar convencido de que el tema se solucionará con diálogo y las reuniones que hagan falta, y que en breve habrá una nueva asamblea «en la que presentaremos esas mismas cuentas de resultados y previsiones, y conseguiremos aprobarlas».

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