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Cordero refuerza la medular del Nàstic

El Nàstic cierra la contratación del mediocentro de 28 años que ha jugado las dos últimas campañas en el AEK Atenas

Jaume Aparicio López

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Cordero durante su etapa en el AEK de Atenas. Foto: Cedida

Cordero durante su etapa en el AEK de Atenas. Foto: Cedida

Miguel Ángel Cordero (Lebrija, Sevilla, 10/09/1987) se convirtió ayer en el decimotercer fichaje del Nàstic para la temporada 2016-17. Un mediocentro, como quería Vicente Moreno. Y no uno cualquiera, sino un futbolista al que el técnico valenciano conoce a la perfección. En doble formato. Como compañero y como pupilo.

Moreno y Cordero formaron el doble pivote preferido por Javi López en su Xerez de la temporada 2010-11. Un tándem provechoso. Para el equipo andaluz, que finalizó la liga de Segunda en octava posición, y para el jugador que acabó disputando 38 partidos y marcando 6 goles, su tope anotador hasta la fecha.

Para el actual entrenador valenciano aquel fue el último año en activo. La temporada siguiente formalizó sus inicios en los banquillos cogiendo el mando del conjunto xerecista al cese de Juan Merino y entre sus futbolistas prioritarios figuraba el nombre del último fichaje grana. Cordero figuró en el once en 19 de los 26 encuentros que dirigió Moreno.

Formado en la cantera del Sevilla, en la que coincidió con José Carlos, otro fichaje del Nàstic de este verano, Miguel Ángel Cordero voló a La Fábrica del Real Madrid en 2009. En su único año de blanco, en Segunda B, el centrocampista andaluz acabó su etapa de formación para dar el salto definitivo al fútbol profesional en la 2010-11 al Xerez.

Dos años y medio después de su llegada, en invierno del 2013, el lebrijano hizo las maletas y se alejó de España. Era la época en la que muchos jugadores nacionales probaron fortuna en la Superliga griega. En su caso, eligió al AEK de Atenas.

En la capital helénica, Cordero ha vivido la peor etapa del histórico conjunto kitrinomavri. A los problemas económicos, que le llevaron a replantearse su regreso a España, se le sumó el fracaso deportivo que acabó con uno de los clubes más laureados de Grecia a perder la máxima categoría.

El centrocampista vivió en sus propias carnes la ira de los apasionados ultras griegos del AEK. Al descenso deportivo se añadieron los problemas financieros de la entidad. Deudas que obligaron al club a resetearse y comenzar de cero desde la Tercera división del país. Cordero aguantó. Tomó la responsabilidad de colaborar en el retorno del equipo a la elite, la Superliga. Un reto que alcanzó en dos años. El centrocampista cierra su etapa en Grecia con un título de campeón de liga de Segunda (2014-15) y una Copa (2015).

Un fichaje necesario

La baja de Tejera y las dificultades por suplir su ausencia en Huesca dejaron clara la necesidad de un mediocentro creador que diera más alternativas al centro del campo grana. Cordero puede dar apoyo en esas funciones de director de juego. Aunque también puede actuar de pivote de contención. El futbolista andaluz entrenará hoy con el primer equipo a las órdenes de Moreno.

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