Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

'Cuando deje el fútbol será en el campo'

Vítor Silva (Penafiel, 1984) regresó a los terrenos de juego el pasado sábado ante el Sporting, después de cinco meses de ausencia por lesión. El enganche portugués se suma al proyecto Garai dispuesto a olvidar problemas físicos y a ofrecer su talento al servicio del equipo.

Marc Libiano

Whatsapp
Vítor Silva ha atendido al Diari en el mismo Estadi. Foto: Alfredo González

Vítor Silva ha atendido al Diari en el mismo Estadi. Foto: Alfredo González

Estamos aquí solos, en el Estadi. ¿Qué siente?
Siempre es un placer. Ahora con la felicidad de volver a sentirme útil, de ver cómo la rodilla, de momento, responde y con la esperanza de poder seguir disfrutando aquí. Durante esta última semana no he sufrido apenas molestias en la rodilla y eso me hace feliz. Casi no me acuerdo de ella y puedo entrenar con comodidad. 

¿Ha dejado incluso de ponerle hielo a esa rodilla?
No, casi todos los días debo hacerlo, pero ya es como una rutina. Lo que me hace feliz es no sentir como me molesta. Ese dolor continuo que no me dejaba progresar.

Durante la temporada pasada, nos cruzamos una vez en la grada y le noté triste. Sólo me decía «no mejoro, estoy igual». ¿Llegó a pensar alguna vez, «se acabó»?
Nunca, tenía claro que con dolor o sin dolor iba a volver. No podía irme por la puerta de atrás. Cuando deje el fútbol será en el lugar que me hace feliz, en el campo. Nunca contemplé otra opción.

Y llega el sábado, sale a calentar y el Estadi enloquece. La gente tiene ganas de Vítor.
He notado siempre el cariño de la gente, es una sensación impagable. Hemos vivido momentos muy bonitos, los mejores de la historia del club, y deseo seguir respondiendo a todo ese afecto con rendimiento en el campo, porque es lo que mejor sé hacer. Tengo la ilusión de hacer un gran año.

Cómo han cambiado las cosas después de aquellos primeros seis meses de Vítor en el Reus. No le entendían y usted tampoco parecía no entender nada.
(Sonríe). Es tal y como dices. Siempre he comentado que mi adaptación no resultó fácil, me costó entender la categoría, porque yo venía de un fútbol distinto. Con el tiempo logré encontrar mi lugar y todo mejoró hasta ese ascenso que todos soñamos. A la afición del Reus sólo puedo agradecerle su cariño.

Volvamos al sábado. Diez minutos y se atreve con una jugada imposible ante el asombro del Estadi.
Te sientes de nuevo futbolista, tienes la sensación de estar en tu lugar, el que nunca has querido abandonar. Cuando piso el césped intento aportar mi juego y simplemente es lo que busqué el sábado. Me sentí feliz de nuevo y si de paso conseguí que la gente también lo fuera no puedo pedir nada más, aunque tengo claro que a nivel físico debo mejorar mucho. Trabajo para coger el nivel del resto de mis compañeros.

¿Hay algo de deuda en todo esto, de querer demostrar a la gente que Vítor puede competir en la Segunda División?
No sé si deuda es la palabra adecuada, porque la lesión no depende de mí. Si por mí fuera no dejaría nunca el campo, pero me he visto obligado. Si tengo la ambición y la ilusión de devolver toda la confianza que han depositado en mí el club y la afición. Sé que puedo aportar mis virtudes al equipo. Estoy convencido. Si no fuera así sería el primero en decirlo.

Vítor Silva no sólo se ha convertido en referencia sobre el césped. Dentro del vestuario ha ganado tanto peso que hoy es uno de los capitanes. ¿Lo imaginaba?
Cuando llegué hace cuatro años seguro que no. Firmé un contrato de tres temporadas, pero ya sabes que en el fútbol, muchas veces, los contratos no sirven de mucho. Por suerte lo pude cumplir e incluso ampliarlo un año más. Me siento totalmente adaptado al Reus, identificado, y formar parte de los elegidos para la capitanía es un orgullo, también una responsabilidad. Ahora sólo deseo que esta temporada el fútbol también acompañe.

Me decía, "lo dejaré en el campo". ¿Hasta arriesgar su salud?
Arriesgar hasta cierto punto, pero sí estaba dispuesto a jugar con dolor, porque esto es mi vida y no quería irme de una forma tan triste. Ahora estoy esperanzado porque llevo tres o cuatro semanas en los que siento ese progreso que buscaba. Vengo feliz a entrenar porque no padezco casi molestia. Ojalá siga igual.

«No me gusta nada correr detrás del balón». Es una de sus frases que más recuerdo. ¿El estilo del Reus le ha ayudado a sentirse importante?
Creo que a ningún futbolista le gusta correr detrás del balón. Lo que te gusta es tenerlo para jugar. Cuando lo pierdes corres detrás de él para recuperarlo cuanto antes, pero correr por correr, no. Eso es lo que no me gusta. En el Reus queremos tenerlo, aunque hay momentos en los partidos que no se puede y trabajamos juntos para recuperarlo. Esa filosifía me gusta y me siento cómodo con ella.

Hace pocas semanas, justo antes de lesionarse, entrevisté aquí mismo a Ricardo. Me hablaba de usted con enorme respeto. No sé si ha sido capaz de aconsejarle durante estos días difíciles.
Hay pocas cosas que decir. Por desgracia, las lesiones y, la que padece Ricardo cada vez más, son una rutina habitual en el mundo del fútbol. Lo único que hago es estar a su lado y ayudarle en todo lo que puedo. Estoy convencido de que esta dificultad le hará más maduro interiormente y volverá más fuerte. Quizás Ricardo se ha lesionado en su mejor momento, pero volverá para seguir haciendo cosas importantes.

Temas

Comentarios

Lea También