Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Deportes

De la guerra de Siria a competir en los Juegos Mediterráneos

El sirio Majd Eddin Ghazal, medalla mundialista, es héroe nacional y aspira al oro en el salto de altura. Se entrena bajo las bombas de Damasco. «Quiero hacer feliz a mi país», dice al ‘Diari’

Raúl Cosano

Whatsapp
Majd Eddin Ghazal, durante un salto de altura.  Foto: Filip Bossuyt

Majd Eddin Ghazal, durante un salto de altura. Foto: Filip Bossuyt

Majd Eddin Ghazal personifica la grandeza de los Juegos en tanto que evento para reivindicar la paz, y más aún en un Mediterráneo zarandeado por las bombas. Este sirio de 31 años es todo un clase mundial del atletismo y, en concreto, del salto de altura. 

Su mejor marca es 2,36 metros, más que lo que ha saltado nunca ningún español (2,34). Lo más impactante es que se ha forjado ese rol de uno de los mejores atletas del mundo –en su país es todo un héroe nacional– en el más difícil entorno que se pueda imaginar: Siria sufre una crudelísima guerra civil desde hace siete años. «Empecé a entrenar en Damasco y no he parado», cuenta. Mientras se ejercitaba en el estadio oía caer las bombas. La carretera de acceso a las instalaciones quedó destruida pero al día siguiente él, terco, volvió a entrenar: «Es una forma de demostrar que siempre se puede hacer algo y que hay que dejar atrás todo aquello». 

En esa testarudez por superarse está la clave, a pesar de convivir con las explosiones y las ruinas en un país con muchas zonas devastadas por el conflicto. «Ahora estamos un poco mejor que antes, esperemos que poco a poco se vaya consiguiendo la paz. Se ha normalizado algo la situación», explica al 'Diari' desde las instalaciones del CAR de Sant Cugat, donde afronta los últimos días de preparación antes de la que será para él su gran cita del último año. Pocos países como Siria se van a tomar tan en serio esta competición, que tiene algo también de alegato por la paz, uno de esos leit motiv del olimpismo: «Estos Juegos son una oportunidad. Quiero hacer feliz a la gente de mi país», añade. 

Preparado a conciencia
Ghazal tenía marcado desde hace tiempo en rojo en el calendario el desafío de Tarragona 2018, como afirma su mánager, la exatleta valenciana Mónica Pont: «Esta competición es muy importante para él y para todo Siria. Se ha preparado a conciencia. El objetivo es conseguir una medalla, sea del color que sea». 

El sirio tiene opciones de metal e incluso podría aspirar al oro, aunque él avisa de la dificultad: «Vienen muchos campeones en diferentes disciplinas. Será una competición muy fuerte. No pienso en resultados, sólo en hacerlo lo mejor posible desde el principio y en poder superarme». 

Será la primera vez que visite Tarragona, aunque ya se ha dejado ver por Madrid o Barcelona en distintas sesiones de ejercicios en centros de alto rendimiento. «Todo el mundo se sorprende cuando ve que sigo viviendo en Siria», asume. Allí continúa residiendo junto a su familia.

Ghazal es toda una institución en su país. En los Juegos de Río, él portó la bandera de su nación. Ganar es también una forma de reivindicación patria y de orgullo por las raíces. Pero las bombas y la sensación de poner la vida en peligro a cada nuevo día no es lo peor. El saltador lamenta las barreras administrativas a las que se ha enfrentado. Estados Unidos no le concede visado para competir allí. Y es sólo un ejemplo. «Lo suyo tiene el doble de mérito. Se ha entrenado en unas condiciones que no siempre fueron buenas», admite su mánager. 

Tres juegos olímpicos
El atleta adjunta un palmarés envidiable. Su último hito fue el bronce en el Mundial de Atletismo celebrado el año pasado en Londres, donde fue el único representante sirio. Ghazal ha participado en los cuatro últimos Mundiales y en los tres pasados Juegos Olímpicos. En Río 2016 logró una séptima plaza, su mejor resultado. 

Ghazal debe volar desde la vecina capital de Líbano, Beirut, ya que no hay vuelos internacionales desde Siria por la situación del país. Desde que en 2011 empezara la guerra, el Observatorio Sirio para los Derechos Humano contabiliza 511.000 muertos. Cuando compite, Ghazal tiene siempre ese dolor en la cabeza, mientras sueña con colgarse el oro pero sobre todo con alcanzar la paz: «Quiero hacer algo por mi país». 

Temas

Comentarios

Lea También