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El Nàstic, en versión original

Los granas ofrecen en sus dos últimos partidos una actuación mejorada, con dominio de la posesión y la posición

Jaume Aparicio López

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Sergio Tejera, cambiado en el minuto 85, sólo sufrió una sobrecarga muscular en los gemelos. Foto: Lluís Milián

Sergio Tejera, cambiado en el minuto 85, sólo sufrió una sobrecarga muscular en los gemelos. Foto: Lluís Milián

Dos partidos le han bastado al Nàstic para recuperar su mejor versión. Ante Mallorca y Valladolid, el equipo dirigido por el centenario Vicente Moreno ofreció momentos brillantes de juego. Exhibió gran parte de esas virtudes que le han llevado a sellar la permanencia virtual (el Albacete está a 17 puntos) y cambiar el cartel de ‘recién ascendido’ por el de ‘candidato al ascenso’.

El conjunto tarraconense nunca ha perdido su semblante, aunque las circunstancias sí alteraron algunas de sus características. Hubo partidos, como frente al Tenerife, en los que se mostró menos cuidadoso en el trato al balón. En Girona, por poner otro ejemplo, cedió más metros al rival que de costumbre. Y eso afectó a la teleraña defensiva, que se resiente cuanto más cerca está de la portería. El sistema necesita terreno para tejer esa red protectora y hacer efectivas las coberturas.

Fueron momentos puntuales, porque el Nàstic ha vuelto a ofrecer su originalidad. La que le convierte en uno de los equipos más incómodos del campeonato.

Ante el Valladolid el equipo grana dominó durante varias fases del partido a través del balón. En los primeros diez minutos con un fútbol vertical, mientras que la segunda mitad apretando desde la presión y generando errores en la zaga rival.

Fueron unos segundos 45 minutos que sirvieron para anular las dudas respecto a la ambición del equipo. Adelantaron filas hasta agobiar al contrario, siguiendo la línea que mostraron en Mallorca. Mientras en Baleares los pupilos de Moreno mostraron sus principales virtudes en la primera mitad, contra el Valladolid, el repertorio de recursos se desplegó tras el descanso. Sólo faltó la pegada. La precisión en el movimiento de Naranjo a la hora de tratar de conectar con el centro de Jean Luc y la confianza en el tiro de Aníbal que cayó mánsamente a los guantes de Kepa.

También cuando tocó jugar desde la posición hubo menos despistes que en jornadas anteriores y el equipo lo notó. Concedió pocas ocasiones de gol, aunque pudieron costar muy caras.

Sea con una versión más pragmática o con su registro más ambicioso, el Nàstic acumula siete jornadas sin perder. Una racha con la que ha iniciado esta segunda vuelta de liga, en la que recibirá en el Nou Estadi a los equipos con los que, a día de hoy, compite por una plaza en el play-off de ascenso a Primera.

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