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El SPiSP necesitaría 100.000 euros extras para poder competir en Superliga

El SPiSP, que el sábado puede subir al techo del volei, negocia con ayuntamiento y empresas para ampliar presupuesto y no tener que renunciar

Raúl Cosano

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Una acción del partido del Sant Pere i Sant Pau contra L´Illa Grau, el último duelo en casa.  Foto: Pere Ferré

Una acción del partido del Sant Pere i Sant Pau contra L´Illa Grau, el último duelo en casa. Foto: Pere Ferré

Con las obligaciones sobre la pista a punto de cumplirse, el foco en el CV Sant Pere i Sant Pau se traslada ahora a los despachos. El impecable trabajo de los técnicos y de una plantilla jovencísima, con proyección y que este curso juega sin cobrar, puede quedar rubricado el sábado con el ascenso a la Superliga, la máxima categoría del voleibol en España.

Pero en un club acostumbrado a lidiar con la austeridad y las renuncias a las categorías, la cuestión económica se vuelve crucial para poder afrontar otra incursión en la elite. El club se mueve ya para captar espónsors y poder asumir la andadura. «Nos estamos moviendo ya a nivel de grandes empresas, pero el reto pasa principalmente por el apoyo del ayuntamiento, que debería dar un paso», reclama Alfonso Periáñez, histórico fundador y presidente y ahora al frente de la junta gestora que gobierna el SPiSP.

El ascenso desde Superliga 2 obliga a un aumento del dispendio, empezando por los desplazamientos pero también por la necesidad de dotar de sueldos a los jugadores del primer equipo, que ahora no cobran. «Hasta ahora hemos tenido a jugadores jóvenes que luchan por hacerse un hueco. Está claro que queremos continuar con este bloque, que tiene las mejores perspectivas para media docena de años. Queremos potenciar esa cantera, pero sin la cuestión económica será difícil», dice Periáñez.

Reunión con el ayuntamiento

Así, el desafío para la entidad será retener a esas perlas que se pulen a velocidad de vértigo y que serán tentadas por equipos de mayor envergadura. El club aún no ha hecho cuentas al detalle, pero estima que para tomar parte en la Superliga deberá disponer de un extra de 100.000 euros, que se añaden a un presupuesto anual que ronda los 190.000 euros.

Hay que tener en cuenta que alrededor de 60.000 se van cada año para sufragar la deuda que se paga desde 2010 y que se prevé que quede liquidada en julio de 2019. «En esos 100.000 euros estaría la aportación municipal, que para nosotros sería muy importante, pero también lo que den los espónsors o los acuerdos a los que se pueda llegar con empresas a través del ayuntamiento», explica Periáñez.

La entidad ya tiene programada una reunión con el ayuntamiento para el día 12, poco después de la resolución de la fase de ascenso, en la que se abordará este tema. Esa cantidad necesaria es muy inferior a la que el ayuntamiento daba como subvención al SPiSP en su anterior etapa en la Superliga. Ni la categoría (devaluada en general por la crisis) es tan cara ni tampoco la política deportiva del club es la misma: «No buscamos fichajes, no necesitamos lo que en su día tuvimos. En esa época los equipos nos basábamos mucho en jugadores extranjeros y eso aumentaba mucho las fichas. Ahora lo que queremos es impulsar esta cantera que ya tenemos».

En esa época, previa a los recortes municipales que provocaron que el club tuviera que renunciara a Superliga, la cantidad que otorgaba el ayuntamiento era de unos 340.000 euros anuales. «Ahora no necesitamos ni siquiera una tercera parte. Somos optimistas y confiamos en que podamos lograr esa cantidad, aunque antes tenemos que acabar bien el trabajo y consumar el ascenso», zanja Periáñez.

El SPiSP está ya preparado para intentar conseguir apoyos, algo que lleva haciendo prácticamente desde principio de temporada, cuando el equipo se instaló ya en las primeras posiciones de la tabla y se mostró como un claro candidato al ascenso.

Subir a Superliga pondría fin a una travesía por el desierto de seis años, desde que los recortes en la subvención municipal obligaran en 2011 al club a renunciar a la elite y empezar desde cero, rompiendo así con una de las inercias deportivas de más éxito.

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