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El derbi más decisivo

Nàstic y CF Reus se cruzan en el camino inmersos en la lucha por evitar el descenso y sólo separados por un punto en la tabla

Jaume Aparicio / Marc Libiano

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David Querol se lamenta tras fallar una ocasión ante el Alcorcón. FOTOS: ALFREDO GONZÁLEZ/PERE FERRÉ

David Querol se lamenta tras fallar una ocasión ante el Alcorcón. FOTOS: ALFREDO GONZÁLEZ/PERE FERRÉ

El derbi de la primera vuelta entre Reus y Nàstic tuvo la pomposidad de ser el primero en Segunda división. Fue un partido con una alta carga histórica. Los rojinegros llegaron más cómodos. Habían iniciado su debut en la categoría de plata con paso firme. Insuflados todavía de la energía del ascenso.

El Nàstic acudió al Municipal temeroso. Acongojado por su pésimo inicio. Asistían al derbi como quien trata desesperadamente de asirse a una tabla flotante en pleno naufragio.

El tinte dramático que dibujó la derrota en Tarragona costó de borrar. El farolillo rojo pesaba como un muerto y sólo un relevo en el banquillo y una apuesta firme por reforzar al equipo en invierno consiguió hacer reflotar el barco.

Juan Merino ha conseguido recuperar la confianza en Can Nàstic, despejar fantasmas y estabilizar al equipo en una zona cercana todavía a las plazas de descenso, pero fuera de ellas. El futuro se vislumbra menos oscuro e incluso los ‘nastiquers’ sueñan con un resultado positivo el lunes que les permita superar al Reus en la tabla. Un punto separa a ambos equipos. Una distancia esfumable en un solo partido.

El crecimiento grana en la segunda vuelta solo es posible entenderse desde la vertiente más pragmática del juego. El entrenador gaditano planteó una estrategia basada en metas a corto plazo. Objetivos que se han ido cumpliendo al tiempo que el equipo iba reforzándose anímica y tácticamente. Ya no es ese conjunto asustadizo con cada acometida rival. Sobre todo cuando llegaba a balón parado. El sistema defensivo ha ido consolidándose a base de un dibujo de tres centrales y dos carrileros. Tanto que incluso puede pasar a la defensa de cuatro sin que el riesgo para Reina se dispare.

Los números de Merino al frente del cuadro grana son de play-off, tal y como dijo que iba a necesitar para salvar al equipo. Ha conquistado plazas de prestigio como La Romareda y el José Zorilla, pero también ha encajado golpes bajos de local. El 1-3 ante el Elche o el 0-1 frente al Almería aún escuecen en la retina del hincha grana. La goleada ante el Mirandés (4-1) hizo que el Nou Estadi volviera a disfrutar de los suyos que observaban ya recelosamente la visita de sus vecinos.

El Nàstic quiere volver a exhibir su dominio en los derbis. Dejar su derrota en Reus como un desliz. Lo necesita para dar un paso importante hacia la permanencia y, de paso, meter a su eterno rival en un apuro.

Un 17 de marzo en Tenerife, el Reus coronó su última conquista. Han pasado ya cinco jornadas desde aquel domingo en la isla. Demasiado tiempo. Desde entonces, el equipo de Natxo González ha evidenciado una caída preocupante. No ha anotado un gol. El último lo culminó Máyor, precisamente en Tenerife. Tres empates y dos derrotas han coronado un bache que ha colocado al equipo rojinegro en la zona delicada, entre los que pelean por eludir el descenso. Sólo tres puntos separan al Reus de los puestos de descenso directo, justo antes del derbi en Tarragona. El último empate ante el Alcorcón ha confirmado la caída.

Los números rojinegros en materia ofensiva preocupan. Sólo 24 goles en 35 fechas. Quizás el dato esperanzador tiene que ver con el buen nivel que los rojinegros suelen dar lejos del Estadi, donde han sumado los mismos puntos que como locales, 21 en total. Es más, sólo han recibido 11 goles. Probablemente con la etiqueta de visitante, el Reus se siente más liberado, menos exigido.

Si las prestaciones ofensivas no deslumbran, la fiabilidad defensiva le han permitido al Reus competir lejos del peligro hasta el momento. Con 25 goles en contra se ha convertido en el equipo menos goleado del campeonato, junto al líder Levante, con los mismos números. Normalmente, el Reus suele mantenerse vivo en los partidos gracias a esa seguridad en el repliegue. Hoy se trata de un equipo de contrastes. De rasgos antagónicos en defensa y ataque.

Los rojinegros esperan que la alegría que dieron a su gente en la primera vuelta, con el éxito en el derbi gracias a un solitario gol de Fran Carbia, perdure en la segunda. Son conscientes de que puntuar en el Nou Estadi ofrece aire puro ante una dinámica gris. Entre la primera y la segunda vuelta del Reus existe un mundo.

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