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Deportes Segunda A

El fútbol no fue misericordioso

Amaya le quitó dos puntos al Reus en un Estadi que superó la barrera de los 4.000 espectadores. El ambiente fue de gala

Juanfran Moreno

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Los jugadores del Reus aplauden a sus aficionados tras el final del encuentro. Foto: Alfredo González

Los jugadores del Reus aplauden a sus aficionados tras el final del encuentro. Foto: Alfredo González

 

El fútbol no es como las películas. Quizás eso le hace transmitir tantos sentimientos. En el fondo, es como la propia vida. A veces las cosas vienen de cara, otras no. El Reus mereció ayer llevarse los tres puntos. Porque la actuación del equipo fue brillante. A nivel individual y coral. Cada duelo individual se saldó con un rojinegro como vencedor. El Rayo había fases de encuentro en el que pareció entregarse a él. Se quitó el sombrero. Aquel viejo galán se rendía a la frescura de la juventud. Amaya reventó todas las ilusiones de dormir en puestos de ascenso. Sin embargo, hay algo que no pudo quitar, la sensación de convicción que transmite el equipo. Sale a los encuentros con una fe inquebrantable. No le mira el escudo al rival. Prefiere centrar su mirada en su rostro. Le juega de tú a tú. Ya no es un tapado. Asume ese rol. Folch lidera esta puesta en escena. Aunque en este equipo no hay ni actores principales ni secundarios. Todos son de reparto. Curiosamente, repartir juego es una constante vital entre los 25 de la plantilla.
El Estadi, de gala
El Estadi superó la barrera de los 4.000 espectadores. No fue una simple estadística. El público se hizo sentir. El ambiente era impactante. De estos que despiertan orgullo. La fiesta de la Misericordia se trasladó al Estadi. Es más, hubo complicaciones a la hora de acceder al recinto. Al final la pirotecnia se pudo  ver desde los interiores del feudo rojinegro. El final no fue para tirar cohetes. De hecho, todo lo contrario. No por juego. Sino por el resultado. Sobre Amaya se personificó la injusticia. Empató cuando nadie lo esperaba. Lo que el Oviedo le dio, el Rayo se lo quitó. Aunque con una gran diferencia, el Reus en Asturias mereció rascar sobre la bocina, el Rayo no. La ovación sobre los rojinegros no entendió de resultados. Fue atronadora. 
Descarrega, homenajeado
Gerard Descarrega, campeón paralímpico de 400 metros en Río 2016, hizo el saque de honor antes de encuentro. El reusense encarna mucho de los valores de los rojinegros. La fe en uno mismo. El crecerse en las adversidades. Sin embargo, él mientras que él ganó la carrera en los instantes finales, el Reus perdió los tres puntos en el añadido. Sin embargo, el Reus sigue asombrando con su fútbol. Los rivales comienzan a temerle. El Estadi intuye temporada histórica. Desde fuera también se aprecia. 

El fútbol no es como las películas. Quizás eso le hace transmitir tantos sentimientos. En el fondo, es como la propia vida. A veces las cosas vienen de cara, otras no. El Reus mereció ayer llevarse los tres puntos. Porque la actuación del equipo fue brillante. A nivel individual y coral. Cada duelo individual se saldó con un rojinegro como vencedor. El Rayo había fases de encuentro en el que pareció entregarse a él. Se quitó el sombrero. Aquel viejo galán se rendía a la frescura de la juventud. Amaya reventó todas las ilusiones de dormir en puestos de ascenso. Sin embargo, hay algo que no pudo quitar, la sensación de convicción que transmite el equipo. Sale a los encuentros con una fe inquebrantable. No le mira el escudo al rival. Prefiere centrar su mirada en su rostro. Le juega de tú a tú. Ya no es un tapado. Asume ese rol. Folch lidera esta puesta en escena. Aunque en este equipo no hay ni actores principales ni secundarios. Todos son de reparto. Curiosamente, repartir juego es una constante vital entre los 25 de la plantilla.

El Estadi, de gala

El Estadi superó la barrera de los 4.000 espectadores. No fue una simple estadística. El público se hizo sentir. El ambiente era impactante. De estos que despiertan orgullo. La fiesta de la Misericordia se trasladó al Estadi. Es más, hubo complicaciones a la hora de acceder al recinto. Al final la pirotecnia se pudo  ver desde los interiores del feudo rojinegro. El final no fue para tirar cohetes. De hecho, todo lo contrario. No por juego. Sino por el resultado. Sobre Amaya se personificó la injusticia. Empató cuando nadie lo esperaba. Lo que el Oviedo le dio, el Rayo se lo quitó. Aunque con una gran diferencia, el Reus en Asturias mereció rascar sobre la bocina, el Rayo no. La ovación sobre los rojinegros no entendió de resultados. Fue atronadora. 

Descarrega, homenajeado

Gerard Descarrega, campeón paralímpico de 400 metros en Río 2016, hizo el saque de honor antes de encuentro. El reusense encarna mucho de los valores de los rojinegros. La fe en uno mismo. El crecerse en las adversidades. Sin embargo, él mientras que él ganó la carrera en los instantes finales, el Reus perdió los tres puntos en el añadido. Sin embargo, el Reus sigue asombrando con su fútbol. Los rivales comienzan a temerle. El Estadi intuye temporada histórica. Desde fuera también se aprecia. 

 

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