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El golpe mágico de Barbarin

El genial futbolista dejó su huella en Tarragona con un gol antológico que dejaba al Nàstic sin opciones de ascenso a Segunda

Jaume Aparicio López

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Las imágenes del gol aparecieron en la Gala del Deporte de Soria de este 2017, coincidienco con el 20º aniversario del ascenso del Numancia. FOTO: CEDIDA

Las imágenes del gol aparecieron en la Gala del Deporte de Soria de este 2017, coincidienco con el 20º aniversario del ascenso del Numancia. FOTO: CEDIDA

El Nou Estadi es un escenario incómodo para el Numancia. En sus diez visitas a Tarragona el equipo soriano únicamente se ha alzado con la victoria en tres de ellas, frente a los cinco triunfos locales. Pero es uno de los dos empates firmados por ambos conjuntos el que cobra un peso histórico. Sobre todo para los castellanos.

El 14 de junio de 1996, el Nàstic recibía al Numancia, y a un buen número de seguidores sorianos, en la cuarta jornada del play-off de ascenso a Segunda. Los tres primeros habían sido una debacle para los grana. Dos derrotas y un empate que costaron el cargo a Jordi Gonzalvo.

Ángel Garcia asumía la dirección del equipo en un partido a vida o muerte contra el Numancia. El enterrador tarraconense tenía nombre y apellido: Jorge Barbarin. Su gol antológico dejó helado al Nou Estadi y sentenció al Gimnàstic.

Desde su Estella natal, el mítico delantero numantino responde a la llamada del Diari aprovechando la parada para el almuerzo en la fábrica metalúrgica donde trabaja. Un respiro para tomar la máquina del tiempo de los recuerdos y situarse en Tarragona. «El Gimnàstic era el favorito en ese play-off. Había acabado primero del grupo catalán de Segunda B, que entonces era el más fuerte. Pero en el primer partido les ganamos en Los Pajaritos y salieron de Soria tocados», cuenta Barbarin.

El Recreativo de Huelva se encargó de dejar algo apartado al Nàstic de la carrera pero la debacle final se produjo ante los sorianos. Un partido dramático que el cuadro tarraconense finalizó con ocho jugadores sobre el césped por la expulsión de Torres, Naranjo y Meseguer.

La mala actuación del colegiado vasco Mesa Hurtado sacó de quicio a los futbolistas locales, pero antes, había sido Barbarin el que destrozó la escasa moral que quedaba en la plantilla grana con un golazo de bandera. Una maniobra formidable que podía haber firmado cualquier estrella que por entonces copaba la Primera división española.

Su autor lo define como «el gol más bonito de toda mi carrera». El mejor de los 130 que anotó entre Segunda B y Segunda.

Meseguer perdió el balón en el centro del campo. Allí apareció Jorge Barbarin. «Sorteé a varios rivales antes de llegar y ver el portero adelantado. Llegaba cansado porque había sido una jugada larga y por los costados venían dos defensores rivales. No me lo pensé y me la jugué con una vaselina. Pudo salir fuera o acabar en las manos del portero, salió perfecta». Rodri recibió un fuerte castigo por adelantarse más de la cuenta.

Fran igualaría el choque desde los once metros, pero el Nàstic decía adiós a sus posibilidades del ascenso.

Barbarin aún firmaría otro gol histórico ante el Recreativo de Huelva que supuso el último partido del Numancia en Segunda B.

La botas del navarro lograron culminar el sueño del club rojillo de dar el salto al fútbol profesional. Un reto surgido una temporada antes, tras ganar prestigio nacional con su hazaña en la Copa del Rey. El Numancia del desconocido Lotina se deshizo de hasta tres ‘Primeras’ (Racing, Real Sociedad y Sporting) antes de medirse al FC Barcelona.

Los sorianos pusieron contra las cuerdas al equipo de Johan Cruyff. En Los Pajaritos, los numantinos lograron empatar (2-2). En el Camp Nou, Barbarin puso el 0-1 que dio la vuelta al mundo. El Barça remontaría (3-1) pero el Numancia ya había puesto la primera piedra de su futuro en el fútbol de élite. El Nou Estadi encumbró ese sueño.

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