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El magisterio de Ferran Torres

Una actuación deslumbrante del interior del CBT facilita la victoria del equipo ante el cambados

Marc Libiano Pijoan

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Los jugadores del CBT celebran la victoria en el centro de la pista, con Ferran Torres en el medio. Foto: alfredo gonzález

Los jugadores del CBT celebran la victoria en el centro de la pista, con Ferran Torres en el medio. Foto: alfredo gonzález

Ferran Torres se dirigió al tiro libre tras recibir una antideportiva que otorgaba auxilio al CBT. Se había consumido medio segundo parcial y los de Berni andaban como deprimidos. El Xuven había sobrevivido a un primer cuarto demoledor de los tarraconenses y mandaba en el partido. Llegó a hacerlo hasta por 12 puntos (29-37). Torres erró encima los dos lanzamientos. El interior azulado no bajó la cabeza, aunque esos errores consecutivos indicaban peligro. Berni lo intuyó rápido y esperó al respiro para reactivar a sus chicos. También a Torres, probablemente su brújula más fiable.

El baloncesto de este pívot espigado no se encuentra en su apariencia. El rostro no le distingue entre los armarios físicos con los que a menudo necesita lidiar sobre la cancha. El baloncesto de Ferran se encuentra probablemente en su cerebro. Piensa antes que el resto. Suele interpretar hasta los rechaces del aro para llegar antes que nadie. Casi siempre encuentra el resquicio correcto para imponer alguna de sus extremidades y conquistar balones imposibles. A todo ese bagaje de desgaste le añadió una extrema delicadeza para anotar (24 tantos). Acabó extenuado, pero alcanzó su propósito. El CBT había sacado el billete para el play off, con Torres como agitador en los instantes oscuros.

La puesta en escena enamoró al Serrallo, entusiasmado con la respuesta del CBT. El equipo enseñó una energía brutal para defender, con una actividad deslumbrante. Pudo robar y exprimir la transición. Halló además el acierto de sus jugadores franquicia. Emergieron rápido Orion, Torres y David Fernández. El 13-2 a los cuatro minutos coronaba a los locales. Obligó al Xuven a parar el partido. Berni acudió rápido a la rotación para ofrecer respiros, quizás interpretaba un partido largo. Fue visionario.

Ni siquiera el 22-13 inaugural impidió el renacer de Cambados. La rotación no mantuvo el espíritu en el CBT, que perdió el flow del partido y se cayó en la intensidad defensiva. Sólo Mesa aportaba. Los interiores visitantes, especialmente Gelazonia, tomaron la jerarquía del juego. La ventaja tarraconense caducó rápido. Es más, el 29-37 obligó a Berni a liquidar la horrible espiral con un tiempo muerto. Su equipo se mantuvo de pie, aunque perdía al respiro (37-43).

La figura del CBT se recompuso gracias a su esencia colectiva. Sólo con esa receta aparecería el confort. La solidaridad defensiva otorgó muchas licencias. Fue el germen del éxito. Se enchufaron de nuevo Orion, Jiménez y Torres, sumaron mucho desde el banco Mesa, Gallardo y Calvó, especialmente lúcido en el tiro exterior. A los cinco minutos del tercer parcial, los tarraconenses habían devuelto al partido a su escenario natural. Mandaban. Es más, Gallardo, con uno de esos triples que hablan, que sobresaltan al hincha más frío de la tierra, otorgó ocho puntos de renta. Un colchón idílico para coronar los minutos de la agonía.

Exhibió personalidad el CBT para gestionarlos. No permitió ni concedió regalos al rival. Torres ya andaba con esa media sonrisa del triunfador. «Me encanta que los planes salgan bien», pareció decir. Como el equipo A.

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