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Guiño al futuro sobre tierra batida

Esther López y Nilo Duarte se proclaman campeones júnior del Cto. Catalán al vencer ayer Carla Girbau y Adrià Soriano

Iñaki Delaurens

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Duarte (d) y Soriano (i), durante la final masculina del Catalán ayer en el Reus Monterols. Foto: Alba Mariné

Duarte (d) y Soriano (i), durante la final masculina del Catalán ayer en el Reus Monterols. Foto: Alba Mariné

La tierra batida de las pistas 6 y 7 del Club Tennis Reus Monterols quedaron como reproducción de la prueba del crimen. Derrapes, pisadas, golpes, todo se impregnó dejando su huella como un trazo artístico tras acoger las finales júnior del Campionat de Catalunya.

Durante la semana pasada, las instalaciones reusenses celebraron el torneo que mostró las promesas del tenis catalán, a un paso del mostrador absoluto. En total, 64 deportistas desfilaron con sus raquetas y golpeos.

Hoy han tenido lugar las finales, femenina y masculina, bajo un sol agradable que acompañó, junto a cierto rastro de calçotada lejana, toda la mañana en una atmósfera perfecta para el esperado desenlace.

Esther López y Carla Girbau se disputaban la corona femenina. Resultó una contienda muy reñida, con las distancias siempre cortas y dos estilos diferenciados.

Esther López recuerda a Rafa Nadal. Temperamental, soltando gritos de ánimo o para desfogarse y hecha un saco de nervios, como indican sus pies inquietos en cada descanso. Tiene un estilo muy físico que le permite llegar a bolas que otros darían por perdidas. En ese esfuerzo fraguó su triunfo (7/6 -4- y 6/4), pese a perder los dos primeros juegos.

En el otro lado de la pista, Carla Girbau se parece más a Roger Federer. Sus raquetazos son más estilizados y toma la iniciativa con más facilidad. También deja escapar algún aullido de energía, pero más contenida y fría. Mueve la pelota calculadora a lo largo y ancho del rectángulo. Aunque forzó el tie break en el primer set, no se lo apuntó por detalles.

En ese choque de carácteres también se disputa una partida vital. Es un duelo psicológico, incluso táctico, para atacar la moral del contrario. Esta parte intrínseca del deporte se acentúa en luchas individuales y es más decisivo en edades de formación.

En el escenario de al lado y al mismo tiempo, Adrià Soriano y Nilo Duarte, que ya se habían proclamado campeones de dobles el día anterior ante la pareja formada por del Reus Monterols Arnau Santillana y Alex Castellanos (6/3, 2/6 y 10/7), se batían por el trono del Campionat de Catalunya.

Esta final masculina se asemejó más a un choque de trenes. Dos titanes cargados de nervio que buscaban al rival al fondo de la pista de un lado para otro para desgastar la vitalidad del contrincante. Ambos se mostraron ofensivos, atacando las debilidades enemigas en un compás de golpes tan igualado como admirable.

Tras dos sets eternos y equilibrados en que cada bola tenía su valor en oro, el tercero dictaminó sentencia. El primero se lo adjudicó Adrià Soriano (5/7). De la misma manera, forzando el séptimo punto (7/6), se anotó el segundo Nilo Duarte. Las fuerzas se iban agotando y los errores florecían cada vez más en la pista hasta resultar un elemento clave. 6/4 en el último set para Nilo Duarte. Campeón catalán.

La jornada puso la guinda a una semana en que las raquetas más prometedoras de Catalunya pugnaron en un espectáculo sobre tierra batida. Un guiño al futuro del tenis.

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