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Hermanos de la Sang del Prim

Joan y Gemma Salvat comparten viaje en una familia de tradición deportiva en Reus. El primero ha aumentado la saga de jugadores de hockey, en el primer equipo rojinegro. La segunda actúa como lateral en el Riudoms de fútbol femenino

Marc Libiano

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Joan y Gemma Salvat, en la plaza Prim de Reus. Foto: Alfredo González

Joan y Gemma Salvat, en la plaza Prim de Reus. Foto: Alfredo González

El vínculo sentimental entre Joan y Gemma, los hermanos Salvat, no sólo se ha arraigado por una cuestión de sangre. El deporte ha cosido todavía más una relación que mantiene una estrechez incuestionable. Desde aquellos veranos de infancia en Cambrils, cuando Joan, el padre, inculcaba los hábitos del esfuerzo en una pista descubierta. Por un lado, los patines y el stick para el futuro hockísta. Por otro, el balón para la aspirante a futbolera. Gemma, en todo caso, recuerda con cierta nostalgia lo que significó para su hermano en tiempos de inocencia. “Siempre digo que fui su primer cono”.

Sólo tres años les separan en cuanto a edad, aunque han compartido paraísos e infiernos. Criados en la calle Gaudí, muy cerca del Palau d’Esports, se han educado entre una familia de deportistas, todos ellos vinculados al hockey. Desde el abuelo Higini, hasta el tío Carles y papá. Los tres vistieron la prestigiosa zamarra rojinegra del Reus.

El pequeño Joan, ahora ya con 25 años, forma parte de una plantilla de presente lujosa. Campeona de Europa y aspirante a todo. Ha necesitado ganarse el status con dedicación absoluta y rompiendo barreras y sospechas, las de aquellos que le consideraban no apto para un miura como el Reus. El pasado curso dio un paso al frente y el club le premió con la renovación. Desde niño ha pertenecido a la fábrica de talento rojinegra, aunque a los 16 años se vio obligado a tomar la primera gran decisión de su vida. También expresaba buenas artes para el fútbol. Prefirió el hockey. Las abuelas, Isabel y Modesta, se emocionan cada noche de actuación en el Palau. Se han convertido en incondicionales en esa tribuna de gurús del templo. El nieto les ha salido con estudios, tras acabar la carrera de Administración y Dirección de Empresas.

Gemma, de 22 años, soñó con el fútbol casi desde la cuna. A los seis años ya practicaba en La Salle y el CF Reus la incorporó a plena adolescencia. Se ha consolidado con una lateral de recorrido coast to coast. En el Riudoms de Primera División ha encontrado su hábitat para ampliar el trayecto en categoría amateur. Su ocupación laboral se halla en la escuela, ha cursado la licenciatura de magisterio.

Rosa Maria y Joan, los padres, invierten los fines de semana a custodiar a sus figuras. Les siguen a todas partes. Si coinciden partidos, reparten esfuerzos. En la Copa del Rey de Alcobendas, el pasado mes de febrero, el Reus se plantó en la final con Joan Salvat sin alguno de sus dientes. Una colisión con un rival del Vic le provocó dolor y se puso en duda su presencia en el partido decisivo, al día siguiente. Ya avanzada la noche, los padres y Gemma, embarcados en el coche, persiguieron una farmacia para hallar medicamentos y alivio. Los encontraron. Joan se vistió de corto con la bravura de la Sang del Prim, ese valor del que presumen todos los reusenses y que tanto le inculcó papá. Gemma se comporta bajo el mismo patrón cuando se pone las botas y pretende competir. El ADN de los Salvat no negocia el corazón abierto.

Este fin de semana, en Viareggio, con otro título continental en juego para el Reus, los Salvat situarán el apellido de nuevo en el foco. Con la Sang del Prim como bandera.

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