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Heroica a la vista (Ferrol 1 - 0 CF Reus)

El CF Reus cae por la mínima en A Malata y se encomienda a la fortaleza del Estadi para levantar la eliminatoria ante el Racing de Ferrol. Un gol de estrategia de Nano en el primer tiempo le da el éxito parcial al rival gallego
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Álex Colorado y Edgar Badia no pueden evitar que el disparo de Nano acabara en el fondo de la portería del Reus. Foto: CF Reus

Álex Colorado y Edgar Badia no pueden evitar que el disparo de Nano acabara en el fondo de la portería del Reus. Foto: CF Reus

La heroica suele vestir de leyenda muchas eliminatorias a todo o nada. Forma parte de la mística de los play off. Por eso, este formato resulta tan atractivo. El Reus ya ha empezado a diseñar su plan para el desenlace en el Estadi. Necesitará levantar el 1-0 en A Malata. El discurso del vestuario no deja dudas. Un segundo después de caer en Ferrol, en el mensaje la palabra remontada se hacía innegociable. Necesitará cierta dosis de épica el Reus, pero su fiabilidad en casa le da esa licencia. Fuera es otra cosa. No termina de cuajar. Por lo menos, no tiró el cruce en Galicia. El rival también presentó méritos. El Racing no es invitado de azúcar. Presenta credenciales. Dispone de talento.

Exhibió fuego el Racing en una puesta en escena repleta de energía. Lo había escrito en la previa. Necesitaba contagiar a sus hinchas con argumentos ambiciosos. El primer cuarto de hora resultó una pesadilla para el Reus, que también andaba avisado. La primera jugada del partido ya desprendía veneno. Terminó en córner. Éste lo remató Joselu en boca de gol. Edgar Badia había captado el mensaje. Su atención, milimétrica. Enseñó reflejos para aliviar el peligro. Sólo fue eso, un alivio. Podía entenderse que el Reus no madrugara para gobernar el juego, pero ni asomó la cabeza. En parte, porque no podía dar dos pases seguidos. El equipo optó por organizarse por detrás del balón y competir en las disputas individuales. Crecer con el tiempo, con las artes de la intendencia. Con el oficio del trabajador picapiedra, no con el esmoquin.

Su rival se arropó en el capitán del barco para sentirse poderoso. A Pablo Rey le habían escondido durante la semana. No se cansaron de descartarle, pero tendieron una trampa. Rey no se borró. Ni los problemas físicos le tiraron. Dio un curso a balón parado. Cada estrategia hacía temblar al Reus. El golpeo del mediapunta adopta la precisión más clínica. Además, su pose rebosa elegancia. Rey lo intentó desde la frontal con un disparo seco que no exigió a Badia. Había avisado.

El ahínco del Racing perdió vuelo cuando el Reus generó dudas con movimientos por delante del balón. Se expusieron Edgar y Colorado. El de Jerez atacó al espacio a los 19 minutos. Recibió una pelota deliciosa de Rico y definió con criterio. En fuera de juego. Por lo menos traladó incertidumbre a un rival que había vivido feliz. Otra sociedad entre los dos artistas rojinegros acabó en un centro sin francotirador. Nadie pudo finalizar. El Reus había bajado las pulsaciones del Racing, que halló el premio cuando menos lo esperó. En una estrategia. Con Rey como maestro de ceremonias. Sirvió el córner y provocó confusión. La pelota pegó el Folch y cayó a pies de Nano, que la empujó al borde del área chica.

El castigo no lastimó la firmeza reusense. Es más, el Racing decidió echarse atrás y esperar. Apostó por la paciencia y la transición definitiva. Su esfuerzo inicial había recogido botín. Cassamá, en una de sus apariciones por la derecha, pidió penalti por mano de Maceira, cuando intentaba asistir. El Reus anda peleado con los penaltis a favor. Sólo dos en todo el curso. Extraño, muy extraño. Al borde del descanso, un pase magistral de Vítor al movimiento de Óscar Rico, terminó con el de Elche en el suelo. Éste dejó más dudas, aunque ofreció la misma decisión del juez; nada. Colorado cerró el primer tiempo con un disparo de falta estético y amenazante. Mackay respondió con eficacia.

 

Dominio sin premio

Los chicos de Natxo decidieron no separarse ni un instante de su idea y aglutinaron el gobierno del balón ante un enemigo que llamó a la contra para enseñar los dientes.

El Reus careció de precisión para convertir en brillantes cada una de sus decisiones. Todas repletas de enormes intenciones. No fructificaron porque las prisas que provocaba el tiempo y también porque era clave guardar algo de ropa. No despojarse del armario entero en A Malata. La fortaleza del Estadi pesa mucho.Es un recurso de enorme valor. De incalculable valor.

El Racing se vio obligado a prescindir de Pablo Rey pronto. El físico le pasó dura revisión y se fue antes de tiempo. Las ideas locales escasearon. Sólo cuando el Reus se descubría, los gallegos mantenía cierto criterio para correr.

En todo caso, Colorado acarició la gloria con un movimiento a la espalda de Tena. Lo leyó con inteligencia Rico, que le cedió un caramelo. Ante Mackay, el andaluz eligió la maestría por la contundencia. El arquero obró el milagro con una mano prodigiosa, cuando el tanto era una evidencia. Con el Reus celebrando el deber cumplido, el gol se disfrazó de espejismo. Ahí murió el bagaje reusense.

El susto invitó al Racing a no descuidarse. Natxo, mientras, pedía una diana con sus rotaciones. Todas de enorme perfil ofensivo. Emergieron Fran, Sellarès y Guedes, el luso en los minutos de la agonía. No hubo efecto en forma de gol. Tampoco el Ferrol culminó en dos transiciones que valían un precio de oro. Probablemente, el cruce. En la primera, Joselu eligió mal. Extraño en él. Se plantó ante Badia y pecó de generoso. En la segunda, la bota de Marcos Álvarez no quiso fulminar al Reus con un remate cómodo.

El fútbol suele ser caprichoso ante el perdón. Maléfico con los tibios de vocación. El destino ha preferido que el Estadi dicte sentencia. Enorme noticia para el Reus.

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