Joan Oriol cierra el círculo

Fútbol. El lateral cambrilense regresa al Nàstic 12 años después tras una carrera propicia que ya empezó en Tarragona

Marc Libiano

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Joan Oriol cierra el círculo

Joan Oriol cierra el círculo

Cuando el Villarreal abonó en las arcas del Nàstic 120.000 euros para contratar a Joan Oriol (Cambrils, 1986), éste vivía con la ilusión del futbolista primerizo, todavía soñaba con un futuro repleto de bienestar en la élite. De eso han pasado ya 12 años (2008) y hoy el lateral zurdo puede sentir casi la plenitud de una carrera propicia. Saboreó la Primera División con 86 apariciones (Villarreal y Dinamo de Bucarest, Osasuna ), entre campeonatos domésticos y competiciones europeas. Tocó techo en la Champions de la 2011-12, donde participó, todavía como jugador del submarino amarillo, en aquella fase de grupos terrible ante el Nápoles, el Bayern Munich y el City. El Villarreal no pudo sumar ni un punto. En la Europa League alcanzó una semifinal ante el Oporto.

El defensa construyó una carrera sólida en la Segunda A, con 130 partidos, entre Villarreal Blackpool y Mallorca. Sus aventuras exóticas en el extranjero no le acabaron de resultar tanto (Rapid de Bucarest, Blackpool y Atromitos), aunque puede presumir de un tránsito profesional completo. Se ha expresado como futbolista a pleno derecho las 24 horas de su rutina.

Con 33 años y un puñado de experiencias a sus espaldas, el defensor ha decidido establecer más equilibrio en este viaje. Consciente de que el tiempo también consume a los futbolistas, ha preferido enrolarse en proyectos ambiciosos de la Segunda B, como en los dos últimos años en Lleida y ahora en Tarragona, donde ha confirmado su regreso a casa este verano. Más de una década dando tumbos por el mundo dan para demasiado. Oriol, por fin, vuelve al hogar que le vio asomar la cabeza en el escaparate profesional. Y además lo hace cerca de Cambrils, su lugar de toda la vida. Cierra el círculo.

Muy del gusto del actual director deportivo del Nàstic, Sergi Parés, el billete de vuelta a Tarragona contó también con el beneplácito preferencial del actual entrenador grana, Toni Seligrat, que ha exhibido ninguna sospecha con respecto al gusto y la fe que le mantiene. Durante esta preépoca grana le ha utilizado en todos los ensayos. Le ha postulado como dueño del carril izquierdo.

Lateral profundo, de buenos fundamentos técnicos y brillante lectura del juego, Oriol demostró en Lleida que la categoría de bronce probablemente todavía se le quede pequeña. Se convirtió en uno de los futbolistas más brillantes del grupo III, quizás el más complejo por la calidad y la preparación de los equipos. 61 partidos en la Terra Ferma a gran nivel le valieron para recibir una propuesta de renovación a tres años vista, pero Oriol decidió que su futuro se encontraba en el confort ya conocido, en Tarragona y con el atractivo de devolver al Nàstic al fútbol profesional.

La responsabilidad y la exigencia son máximas porque los objetivos que se ha marcado el Nàstic aspiran al éxito del ascenso. Y en eso no hay negociación posible. Joan Oriol conoce la urgencia por volver al terreno elegido del fútbol nacional que sufre el Nàstic, acostumbrado en la última década a codearse en ecosistemas más lujosos que el actual. Esa presión se convierte en atractivo para un jugador acostumbrado a convivir con esa línea tan fina entre el éxito y el fracaso con la que los futbolistas se relacionan de forma constante. Los resultados son blanco o negro. No hay grises.

Titular en Barcelona
Los planes y la actitud de Seligrat durante la pretemporada presagian una titularidad casi incontestable del cambrilense en Barcelona este domingo. Los granas debutan en la Segunda B en el estadio Johan Cruyff, donde se van a medir al Barça B. De ahí que la semana previa a la primera cita liguera del curso sirva para ultimar detalles y para prevenir problemas físicos. El lateral se encuentra en disposición y sano para empezar a diseñar una bonita historia en Tarragona. De momento ha cerrado el círculo.

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