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Jordi Creus, el carácter del gran Moritz

El reusense deja El Vendrell después de cuatro temporadas y un rendimiento venerado por los hinchas. Fue exponente mayúsculo del equipo campeón de Copa en 2014 y semifinalista de la Champions ese mismo curso

Marc Libiano

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Jordi Creus conduce una bola. DT

Jordi Creus conduce una bola. DT

Jordi Creus (Reus, 1981) nunca despertó exceso de simpatías hacia el exterior. Su carácter volcánico en la cancha le ha creado algunos enemigos, aunque los que han convivido con él en una caseta le han comprendido y han destacado su lealtad. Creció como un exterior con buenos fundamentos técnicos, aunque el consumo del tiempo y la suma de años le han acercado al área. Se trata de un jugador difícil de definir, aunque con aportaciones mayúsculas, sobre todo en la época del gran Moritz, el histórico equipo de las Copas del Rey. Creus fue exponente mayúsculo en la de Lleida, con Cabestany como jefe. Éste le generó un hábitat ideal para crecer y para entender que el hockey siempre mantiene una clave colectiva. Fue el carácter de aquel Vendrell de leyenda.

Con 35 años para 36 ha visto como su época de plenitud como deportista ha tocado su fin en el Club d’Esports. El Vendrell ha decidido no renovarle el contrato, porque prefiere otro camino en el futuro. El sábado, tras la cita estéril ante el Vic, Creus retornó cariños al gentío y entonó un adiós doloroso, aunque entendido. La vida del deportista siempre cuenta con fecha de caducidad. Le ha tocado a este reusense entusiasta, criado en la calle Gaudí, aunque más valorado fuera de casa que en ella.

Los gurús del stick casi siempre han venerado la valentía de Creus para ponerse el primero de la fila en los instantes de la verdad, cuando la presión ahoga gargantas y encoge mentes débiles. Sin duda le ayuda esa energía extrema. Se ha equivocado en muchas decisiones, pero no por cobardía, por esconderse cuando el equipo pedía auxilio. Todo lo contrario. De ahí su valía. En la cancha del Moritz, los hinchas le han mantenido en la vitrina de preferidos.

La Copa de 2014 elevó su carrera. Antes había levantado una CERS con el Tenerife, club con el que se graduó en el máximo nivel y en el que echó raíces. Una semifinal de Champions, también vestido con la rojinegra vendrellense, se ha convertido en otro recuerdo mayúsculo para él.

Ángel Rodríguez, Creus y Ferrer celebran la Copa de 2014. Foto: Alfredo González

Jordi Creus deberá elegir ahora un nuevo desafío, más cerca que lejos del final de su carrera. Veremos hacia dónde camina esa estación que pretende alargar el disfrute antes que la extrema crueldad competitiva. Eso sí, ganar resulta algo innegociable para el reusense. Fue así desde pequeño.

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