La Pobla cae ante el Figueres

Un gol en propia de Jesús López en los minutos finales tumbó a un filial grana que estuvo con 10 más de media hora tras la expulsión de Roger Figueras

Juanfran Moreno

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Montero conduce el balón bajo la presión de dos jugadores del Figueres.

Montero conduce el balón bajo la presión de dos jugadores del Figueres.

La Pobla terminó desquiciada y hundida. Volvió a completar una actuación correcta, pero no suficiente para rascar en una categoría tan exigente como Tercera División. Este no es el camino porque el filial grana propone pero no concluye. La falta de gol es patente y cuando el partido entra en un terreno de intrascendencia, el conjunto poblense sufre. El Figueres se marchó del Municipal de la Pobla de Mafumet con un botín de tres puntos valiosísimo. No propusieron, pero se encontraron con un gol en la agonía.

La primera parte sirvió para comprobar que la diferencia de talento entre la Pobla y el Figueres era evidente. El filial salió mandón, intentando circular con velocidad y dándole un puntito más de verticalidad a los metros finales respecto a las últimos partidos como locales. Atacaron sobre todo por la banda izquierda, en la que Montero y Diego Garzón interpretaron de manera notable lo que pedía el partido.

Lo cierto es que el filial grana se mereció ir por delante en el marcador, pero le faltó atino y suerte. Joel Marín estrelló un cabezazo en el poste que probablemente hubiese virado el guion del partido de manera absoluta. No obstante, la falta de fortuna no sirve como excusa. Al conjunto poblense le falta maldad en los metros finales. Contundencia.

La segunda mitad fue un calvario. Casi de principio a fin, pero sobre todo el desenlace. Roger Figueras no se contuvo en una jugada aislada e hizo una falta que le costó la segunda amarilla. Cabe recordar que la primera tarjeta que recibió no había sido, pero eso no quita que el fallo de cometer una falta tan temeraria como innecesaria dejara a su equipo con 10 con media hora por delante.

No hay que centrarse en la actuación arbitral, pero como apunte hay que decir que dejó mucho que desear. No hubo criterio, no se mantuvo el rigor y sobre todo se apostó por las amarillas en jugadas en la que con el reglamento en mano solo eran simple faltas. Uno debe repetir que no debe ser excusa, pero que hay que reseñarlo, también es así.

La Pobla aguantó con 10. Se rebeló en la inferioridad y tuvo dos claras ocasiones de gol. Sobre todo tuvo un mano a mano en el que Joel Marín no estuvo pragmático. Intentó sortear al portero en lugar de definir y acabó desperdiciando una ocasión clarísima. Conviene recordar que lleva 11 goles en lo que va de temporada, registros más que destacables, pero sí en ocasiones fuese más resolutivo y no tan estético, sus cifras goleadoras serían todavía más altas.

Cuando parecía que el partido ya agonizaba y un empate insulso para los dos equipos iba a reinar en el marcador, la mala fortuna volvió a cruzarse en el camino de la Pobla. Un centro lateral sin aparente peligro, finalizó con una peinada de Jesús López que se coló en la portería de Arturo Cordero. Un golpe tremendo y sin tiempo para reaccionar. La Pobla vuelve a estar inmerso en una racha muy preocupante de resultados. Deben volver a reaccionar.

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