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Los 'gamberros' Jorge y Fran del Reus

La exhibición de los dos pequeños atacantes del Reus asombró al Estadi en el primer tiempo ante el Mirandés

Marc Libiano Pijoan

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Jorge Díaz intenta un disparo, con Fran Carbia justo detrás. Foto: alfredo gonzález

Jorge Díaz intenta un disparo, con Fran Carbia justo detrás. Foto: alfredo gonzález

Jorge Díaz y Fran Carbia, dos diablos liberados de vigilancias estrictas y de obligaciones innegociables. Dos atacantes ‘gamberros’, como esos niños que analizan con minuciosidad los movimientos de sus mentores para hacer el trasto, para probar lo prohibido. De su imaginación, de sus arranques supersónicos, quedó enamorado el Estadi, porque en el primer tiempo del sábado, Fran y Jorge alcanzaron la plenitud de rendimiento.

Se trata de dos perfiles de delanteros distintos. Pueden ocupar varias posiciones, aunque mantienen un rasgo en común; el ataque. Fran es más directo, más vertical, menos virtuoso. Quizás disponga de un registro determinante en el que Jorge debe mejorar; el gol.

Jorge ocupa un lugar entre los especialistas de la valentía. Desafía constantemente a los rivales con manos a manos en zonas diferenciales. A veces abusa de la conducción, pero necesita el balón para sentirse feliz. La potencia, ese primer paso en el arranque, le distinguen. Su fútbol resulta más estético, entra mejor a los ojos de los hinchas. Ante el Mirandés tardó poco en deleitar al gentío que se pasó por el Polígon Agró Reus. Participó en casi todos los ataques del Reus. De hecho hasta le hicieron penalti, en una de esas maniobras que pudo acabar antes de que el rival le derrumbara.

Sociedad temprana

La descarga eléctrica que generaron los dos protagonistas provocó tembleque con tempraneo. De hecho, sólo necesitaron 22 segundos para hacer levitar al templo. Jorge fue pillo en una indecisión de Aurtenetxe, uno de los guardaespaldas de Terrazas. Cabalgó por la derecha hasta conquistar el fondo. Nadie pudo frenar ese despliegue poderoso. De aeroplano uruguayo. En lugar de acudir al manicomio en la decisión final, la que iba a marcar el desenlace de la jugada, frenó, pensó y ejecutó. El pase atrás agrandó la figura de Fran Carbia. Convirtió de primeras, a un toque, como marca el libreto de la autoescuela. El manual de cualquier delantero.

La solciedad generó pánico durante todo el primer tiempo. Además con mucha frecuencia. Con Fran centrado y Jorge tirado hacia el costado derecho. Ganaron las disputas, castigaron a los rivales con movimientos diferenciales y sacaron rédito de faltas y castigos varios. La obra quedó por completar, entre otras cosas, por la falta de puntería.

En el segundo tiempo, la fatiga, la ternura en la preparación, les consumió. Natxo, consciente del esfuerzo titánico de sus dos diablos, les sustituyó, quizás en contra de su voluntad. La hoja de servicios que presentaron Jorge y Fran resultó gigante. El Estadi la aprobó con sonrisas permanentes. El nivel colectivo del Reus y la apasionante demostración de Fran y Jorge completó exigencias y llamó a la esperanza para el futuro.

 

mlibiano@diaridetarragona.com

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