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Deportes REMO

Los remeros del Nàutic Tarragona, en situación límite

El lodo acumulado en el tramo final del Francolí y el poco calado dificulta el acceso al agua de los deportistas. Hay días que ni pueden salir a entrenar. La única solución es dragar la zona
 

Francesc Joan

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Un remo, en el embarcador de la sección de remo del Nàutic. FOTO: Lluís Milián.

Un remo, en el embarcador de la sección de remo del Nàutic. FOTO: Lluís Milián.

«Hoy tampoco podremos salir a entrenar». A Alejandro Demidi le basta con un simple vistazo al embarcadero de la sección de remo del Nàutic Tarragona para tomar la decisión. El director técnico se enoja, un día más, pero no le queda otra. El lodo acumulado en ese punto ubicado en el tramo final del Francolí, como consecuencia de los sedimentos que arrastra el río, impide la circulación del agua. Y el calado resultante es insuficiente para poner a flote los botes. Así que en una tarde como la de hoy, con la presión atmosférica alta, tampoco se espera que entre la marea, la tabla de salvación en algunas otras jornadas.

La escena se ha repetido a menudo en las últimas semanas, para desesperación de Demidi y los responsables de un Nàutic que figura en la élite del remo nacional y catalán y que ve como esta problemática puede dar al traste con el intenso trabajo y positivos resultados de los últimos años.

La profundidad actual es de tan sólo 30 centímetros. Para que vuelva a ser de dos metros, la solución pasa por dragar la zona. Ese era el calado que había en esa misma zona una década atrás, cuando la sección se mudó al hangar que les facilitó el Port junto al río. Una medida que facilitó que los remeros evitaran el tráfico de embarcaciones y entrenaran en aguas mucho más tranquilas y dispusieran de unas instalaciones apropiadas. 

Varios botes, encima del lodo junto al embarcadero. FOTO: Nàutic Tarragona 

El Port financiará la obra
La propia Autoritat Portuària, de hecho, tiene reservada una partida presupuestaria de 300.000 euros desde el año pasado para financiar el dragado. Sin embargo el tema está encallado desde entonces ya que l’Agència Catalana de l’Aigua no ha concedido aún la correspondiente autorización.

«Llevamos cuatro o cinco años batallando con todo esto, desde que fuimos conscientes de que la sedimentación sería un problema a medio plazo. Y ahora mismo ya urge una solución. En primavera empezará a bajar algo de agua por el río, siempre lo hace en esta época, y arrastrará más sedimentos. Así que dudo que en mayo-junio podamos remar», explica Pep Torrell, delegado de la sección de remo del Nàutic hasta hace pocos meses y conocedor del problema desde sus inicios. «Somos usuarios y no titulares, y tampoco podemos dirigirnos al ACA para que actúe, pero somos quienes más sufrimos las consecuencias», añade.

Un entrenador del Nàutic muestra con un remo el escaso calado que hay en el embarcadero.
FOTO: Lluís Milián


Demidi detalla que, además de la suspensión de entrenamientos y del mal olor que desprende el lodo, sufren otros handicaps los días que pueden salir a remar. «De entrada ya tenemos enormes problemas para poner en el agua la lancha de acompañamiento, porque el motor toca en el fondo, pero es imprescindible para acompañar a los remeros y estar junto a ellos por si surge cualquier problema; luego debemos vigilar al máximo que los botes no se golpeen ni se dañen por la falta de calado, porque valen entre 4.000 y 6.000 euros; y si conseguimos salir luego tenemos enormes problemas para regresar de nuevo al embarcadero...hasta el punto que debemos esperar a que lleguen las corrientes».

Por no hablar de las comparaciones: «Es muy duro ir a competir los fines de semana al lago de Banyoles, con un agua cristalina y peces de colores, por citar un ejemplo, y volver aquí los lunes para entrenar en estas condiciones», sentencia Demidi sobre la situación por la que atraviesan los 130 remeros de banco móvil del Nàutic. Una sección que tiene como principales figuras a los internacionales Jordi Rodríguez y Pau Franquet y que cuenta con el mejor equipo cadete de España.

A pesar de las vicisitudes en el Nàutic confían que el río se dragará porque esa es la voluntad del Port y tiene el dinero. El actual delegado de la sección de remo, Víctor Cremades, asegura que «el tema simplemente está encallado por la situación de parálisis que se vive en Catalunya, y el problema es que no hay fecha».  

Dos remeros, entrenando el Francolí. FOTO: Lluís Milián

A Demidi no le importan los problemas que acarrearán las obras. «Si las máquinas tienen que entrar y nos vemos obligados a dar por perdida la temporada lo haremos, pero que se solucione ya». Y agradece públicamente que «desde Amposta y Tortosa nos hayan ofrecido su ayuda por si tenemos que ir a entrenar allí, y también en Banyoles».

Preocupación máxima también en la Federació Catalana
Desde la Federació Catalana de Rem también existe una máxima preocupación por la situación en la que se encuentra el Nàutic Tarragona. Una de sus directivas, Andrea Mazzanti, asegura que «no hay muchos sitios en Catalunya para practicar el remo. Y preservar las condiciones naturales de un sitio como el Francolí resulta clave, porque Tarragona es sin lugar a dudas un icono del remo en Catalunya».

Mazzanti añade que esa preocupación es evidente «porque pasan los meses y vemos que el tema no se soluciona. Y a este paso, dentro de un año quizás haya que caminar 500 metros río adentro con botas de agua para poder practicar el remo en el Francolí».
 

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