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Nàstic: Gol de amores

Jordi Calavera celebró un gol antológico primero junto a su familia y después demostrando su amor por el club de su vida. El canterano se consolida en el primer equipo

Jaume Aparicio López

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El balón disparado por Jordi Calavera entró por toda la escuadra de la portería del Bilbao Athletic. Foto: LFP

El balón disparado por Jordi Calavera entró por toda la escuadra de la portería del Bilbao Athletic. Foto: LFP

Cuando Jordi Calavera se marchó cedido al Olot tenía pocas esperanzas de volver a vestir la camiseta del Nàstic. Se fue convencido de que su camino discurriría lejos del club de su vida. La mala fortuna de ver cómo Gerard Valentín, su ‘competidor’ en las filas granas por el lateral derecho, se lesionaba una semana después de su marcha le reafirmó en su idea de que los astros tampoco jugaban a su favor.

Acabó su cesión al club olotense y se integró con el grupo, como uno más aunque sin poder jugar, en el play-off de ascenso.

Al finalizar el curso el club le tranquilizó. El cuerpo técnico le transmitió confianza y seguridad. Apostaban por él. Jordi los creyó a pies juntillas. Su sueño de niño de consolidarse en el primer equipo podía hacerse realidad.

Para continuar en Tarragona debía estar a caballo entre el primer equipo y la Pobla, recién ascendida a Segunda B. No puso objecciones. El Nàstic siempre ha sido su apuesta. Esta vez quería estar ahí. En el sitio adecuado, en el momento oportuno. Ese momento llegó con la lesión de Gerard Valentín. Jordi Calavera quería esa oportunidad.

Vicente Moreno eligió a Xisco Campos en Valladolid. En el descanso le dio la alternativa al joven canterano. «Tranquilo, haz lo que sabes», le dijo el entrenador. Jordi debutó en Segunda en un estadio mítico, el Nuevo José Zorrilla, donde dejó su huella con una segunda mitad excelente. Desde entonces, el lateral derecho grana lleva su nombre. Ha jugados los cuatro partidos. Los tres de liga y el de Copa del Rey en en Almería. El sábado, ante el Bilbao Athletic marcó su primer gol con la camiseta grana. Un tanto para enmarcar. Quizás el de la temporada. El futbolista de 20 años lo explicaba en la zona mixta:«La veo caer y tal y como viene la empalmo y, por suerte, va hacia dentro». Entró por la misma escuadra. Hasta el portero del Bilbao Athletic, Felipe, aplaudió el acierto del futbolista del Nàstic. «Corrí primero a la grada donde estaba mi familia. Son muy importantes para mí porque siempre están a mi lado. Y después besé el escudo por todo lo que me ha dado este club», explicó.

El vestuario acogió el tanto con especial ilusión. Jordi les tiene el corazón ganado. Es uno de los jugadores más queridos por su sencillez y naturalidad. Un tipo corriente con un talento y un futuro descomunal al que todavía «le quedan muchas cosas que mejorar», dijo Vicente Moreno conteniendo la euforia desatada alrededor de su futbolista. «Va progresando. Hay que felicitarle por el gol pero también ha tenido errores que debe mejorar. Está en el proceso de maduración y tampoco nos tenemos que pasar aplaudiéndole», insistió el técnico. El propio Jordi Calavera se mostraba de acuerdo:«Tiene razón. Soy joven y tengo que aprender de todo, poco a poco».

Sin pensar en la renovación

El futbolista de Cabra acaba contrato en junio del 2016. Las conversaciones sobre su renovación se han iniciado, aunque «yo no me preocupo por eso. Mi trabajo consiste en jugar y el resto son otras personas quienes se encargan», afirmó Calavera que no escondió su predisposició a seguir «muchos años en este club, que es mi casa».

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