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Nàstic: Tarragona huele a Primera

El gol de Naranjo hizo estallar de júbilo a los 14.571 espectadores que asistieron al Nou Estadi. No se llenaba desde la visita del Real Madrid en la 2006/07

Francesc Joan

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El Nou Estadi se llenó hasta la bandera. El RealMadrid, en la temporada 2006/2007, fue el último equipo que agotó las entradas. Foto: Lluís Milián

El Nou Estadi se llenó hasta la bandera. El RealMadrid, en la temporada 2006/2007, fue el último equipo que agotó las entradas. Foto: Lluís Milián

Enfundados en sus camisetas del Nàstic Joan y Pau salían del Nou Estadi comentando aún la jugada. «Vaya golazo de Naranjo, la ha metido por toda la escuadra». «Si mañana pincha elLega, incluso podríamos subir el domingo en Lugo», se susurraban camino del párking. Ambos abandonaban el coliseo grana con una sonrisa de oreja a oreja. Ni se acordaban ya de los nervios que habían pasado en la grada durante el partido; tampoco de la desesperación que padecieron cada vez que las aproximaciones del Nàstic morían en la línea de tres cuartos, asfixiadas por la alta presión de los futbolistas de Osasuna. Incluso habían olvidado las colas que tuvieron que soportar para llegar al Nou Estadi, los colapsos circulatorios en los accesos que el club ya había advertido y la sobresaturación de la red que dejó sin internet, una vez más, la Budallera.

Joan y Pau fueron dos de los 14.571 aficionados que arroparon al Nàstic. Querían estar junto a sus héroes. No podían fallarles en una cita tan trascendental como la de ayer. El Nou Estadi llevaba diez temporadas sin llenarse hasta la bandera. La última vez que se agotó el papel fue con motivo de la visita del RealMadrid en la 2006/07, la última de los granas en la máxima categoría del fútbol español. Fue entonces cuando se estrenó aquella Preferente superior que ayer estaba a rebentar. Había seguidores de pie en los pasillos, y sentados en las escaleras. Los chavales del fútbol base de la comarca y sus familiares aprovecharon como nunca las invitaciones.

Nadie falló a los Emaná, Naranjo y compañía. El nombre del onubense acabó vitoreado entre la grada. El suyo y el de ManoloMartínez, cuando el alicantino entró al terreno de juego. El león enjaulado con dos collares, como asegura que le llaman sus compañeros en el vestuario, llevaba seis meses sin jugar. Si el Nàstic sube sumará cuatro ascensos (dos a Primera y dos a Segunda). Ahí es nada. El que más en la historia grana.

Falta muy poco para conseguirlo. Un pinchazo del Leganés hoy en Oviedo puede abrir las puertas. Hay quien echa cábalas y asegura que el ascenso podría caer este mismo domingo en Lugo, con una ayuda adicional del Llagostera en Butarque. Sí, como lo leen. El fútbol tiene esos caprichos. Pero lo espectacular sería conseguirlo en el Nou Estadi, en la última jornada, el 4 de junio, frente al Alavés. Con otro llenazo para la historia. Sí, Tarragona huele a Primera.

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