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Pasillo con aviso (Olímpic 4 - 1 Nàstic)

El Olímpic le hizo los honores de campeón al Nàstic antes de vapulearlo con cuatro goles. La destensión y la falta de concentración en momentos puntuales pasó factura. Xisco Muñoz marcó el gol del honor grana
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Los jugadores del Olímpic, realizando el pasillo al Nàstic por su título de campeón. Foto: Nàstic

Los jugadores del Olímpic, realizando el pasillo al Nàstic por su título de campeón. Foto: Nàstic

El pasillo que el Olímpic le hizo al Nàstic como respeto por la consecución del campeonato fue lo único positivo que se llevó el conjunto grana de Xàtiva. Un homenaje que vino acompañado de goleada. Cuatro goles para que sirvan de aviso. Aquí si bajas la marcha te pintan la cara. El Nàstic ayer se relajó. Estaba avisado de que podía pasar. Pero pasó. La destensión se produjo y se tradujo en un resultado de intrascendente dolor. El Olímpic fue el más listo. Ganó el juego de desconexiones. Aprovechó los apagones de la zaga visitante para asestar sus golpes.

El técnico grana sabía de la dificultad de mantener la tensión cuando los deberes están hechos. El éxito colectivo prima por encima del individual, pero cuando el título reposa ya en las vitrinas los deseos individuales adquieren protagonismo. Con eso jugó Moreno para tratar de mantener la dinámica positiva. Puso en bandeja minutos de oro para jugadores necesitados de ellos. No los regaló. Ni los entregó a modo de premio. Los ofreció como una deliciosa oportunidad de reclamar más presencia de cara al play-off. Los aprovecharon un par o tres.

Las novedades fueron Tomeu y Bertomeu, que vio premiado su trabajo diario en los entrenamientos. Como Pol Bueso, aplicado siempre que tiene ocasión. Hubo minutos para Sergio Rodríguez y un Xisco Muñoz que se situó en punta de ataque. El balear, de lo mejor del partido, ofreció recursos diferentes a los que está acostumbrado el equipo. Nunca para. Baila por todo el ataque buscando los espacios e impidiendo que los centrales tengan una referencia. Igual salíapor el interior izquierdo que llegaba de segunda punta o entraba como delantero rápido. Su dinamismo es constante. Y siempre al cien por cien. Es el más veterano en esto del fútbol y fue el que más interés puso en el duelo.

El partido admitía asumir más riesgos de los que normalmente pueden tomarse los equipos, ya sin las ataduras de la clasificación. Debía ser una liberación para los dos conjuntos y una garantía parala afición de más acción. En la primera parte fue todo lo contrario. Olímpic y Nàstic destinaron poco a la elaboración y sin la chispa creativa de la intensidad las ocasiones escaseban.

Alcázar, lateral zurdo del Olímpic, fue el jugador más peligroso. Remató dos veces con facilidad, ante cierta pasividad de la zaga grana. Sobre todo en la segunda, que acabó en gol. El cuero se paseó por el área pequeña sin obstáculo hasta que llegó a lospies del defensor del Olímpic, en el segundo palo, que solo tuvo que empujar la pelota. Antes la había tenido Vaquero. Tuvo un mano a mano con Tomeu pero mandó la pelota a las nubes.

El Nàstic se conformó con un solo disparo de Xisco Muñoz desde la frontal en toda la prmera mitad.

La segunda parte se arregló el partido. Ganó en belleza ofensiva. Entró Rocha y el juego grana adquirió más sentido. Hubo velocidad y criterio. Rodó más por el piso.

Y eso que a los pocos minutos de la reanudación Cortell, en otro despiste de la defensa grana, convirtió el segundo de los locales.Vicente Moreno vio el momento para reorganizar a sus hombres. Las variantes tácticas tuvieron un efecto efervescente. Hizo retroceder al Olímpic y llegó el gol del Nàstic. La puso Giner al primer palo y ahí estaba Xisco Muñoz para cabecear a la red. Premio a la constancia.

Estaba el equipo centrado en el ataque, pero cuando no se tienen los cinco sentidos en el césped,el agua sale a chorros por las fugas. Los valencianos engancharon dos contragolpes mortales. El primero acabó con el tercero, obra de Vaquero. El segundo con una rigurosa expulsión de Pol Bueso, por manos involuntarias. Tercera roja en tres partidos. Con un hombre el Olímpic tomó el control del juego y remató al Gimnàstic con el cuarto, de Dani Gómez.

Este equipo más que nadie, porque lo vivió la pasada temporada, sabe lo importante que es llegar al play-off en dinámica ascendente o, como mínimo, compitiendo con intensidad cada minuto.

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