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Ronaldinho, estrella de día y de noche en Tarragona

El futbolista brasileño, que acaba de anunciar su retirada, dejó huella en 2007: marcó con el Barça en el Nou Estadi y fue ‘cazado’ en Salou en una de sus salidas nocturnas

Francesc Joan

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Ronaldinho celebra su gol, el 0-3 ante el Nàstic, tras marcar de falta directa en el Nou Estadi aquel 17 de junio de 2007. Junto a él Gio y Zambrotta. FOTO: Txema Morera/DT

Ronaldinho celebra su gol, el 0-3 ante el Nàstic, tras marcar de falta directa en el Nou Estadi aquel 17 de junio de 2007. Junto a él Gio y Zambrotta. FOTO: Txema Morera/DT

La cola de vaca, la bicicleta, la espaldinha, las vaselinas..... Nadie mejor para ejecutarlas que Ronaldinho (Porto Alegre, 1980). El Gaúcho ha sido un auténtico mago con el balón en los pies; un malabarista; un jugador único; irrepetible; el futbolista de la sonrisa eterna que definitivamente cuelga las botas tras anunciar esta semana su retirada como profesional después de dos años sin equipo. 

Ronnie, que prepara varios amistosos de despedida en este 2018 y casi con toda seguridad uno será en en el Camp Nou de Barcelona, se marcha como uno de los más grandes y como el único jugador de la historia que ha sido capaz de conquistar la Copa del Mundo, Copa de Europa, Copa Libertadores y el Balón de Oro. Además de protagonizar una escena insólita e imborrable: el mismísimo Santiago Bernabéu se puso en pie para aplaudirle el 19 de noviembre de 2005 tras marcar el 0-3 con el Barça, su segundo tanto en aquel partido de Liga, tras dejar sentado a Sergio Ramos y batir a Iker Casillas.

Tarragona también tuvo la suerte de verle en directo y anotar un gol en el Nou Estadi. Fue el 17 de junio de 2007, en el último partido de aquella Liga 2006-07 que el Nàstic disputó en Primera División. Los granas, dirigidos por Paco Flores, llevaban ya jornadas descendidos; los azulgranas, con Frank Rijkaard al frente, llegaban al frente de la tabla igualados a 73 puntos con el Real Madrid, que tenía el gol-average a favor y recibía al Mallorca en el Bernabéu. Mayor emoción imposible.

Aquel Barça y su temible tridente formado por Messi, Ronaldinho y Eto’o pusieron la directa desde el primer minuto. Puyol (19’), Messi (33’) y el propio Ronaldinho (37’), con un gol de falta directa desde 35 metros ante el que nada pudo hacer Rubén Pérez, encarrilaron el triunfo antes del descanso y soñaban con el título después de que el Mallorca se hubiera adelantado en el Bernabéu  (Varela había marcado el 0-1 en el 19’). 

De hecho el Barça fue campeón hasta el minuto 79 -Messi había marcado el 0-4 en el 50’- ya que el Real Madrid empataba 1-1 (Reyes había igualado en el 67’). Pero el 2-1 de Diarra a once del final cambió el rumbo de aquel título a favor de los blancos, que acabaron ganando por 3-1 (Reyes marcó de nuevo en el 82’) e hicieron inútil el 1-5 final del Barça (el sueco Tobias Grahn marcó para el Nàstic en el 82’ y Zambrotta transformó el quinto en el 90’).

Tarragona vio además a Ronaldinho en su otra faceta más conocida, la de noctámbulo. Fue unas semanas antes, el 6 de mayo de aquel 2007, cuando fue ‘cazado’ en la discoteca Puerto Príncipe de Salou. Allí participó por sorpresa en una fiesta brasileña e incluso subió al escenario para tocar con los músicos. 

Ronaldinho, en el escenario de la disco Puerto Príncipe de Salou en 2007, tocando
junto a sus amigos del grupo ‘Dito e Feito’.  FOTO:  DT

Ronnie no quiso perderse la actuación de Dito e Feito, un grupo brasileño de pagode integrado por amigos suyos que se promocionó gracias a la imagen del futbolista y su arte con los bongos y la pandereta.

El centenar de personas que se hallaba en la discoteca apreció que algo sucedía cuando vio entrar a cuatro ‘armarios’ que se dirigían hacia la zona VIP, un espacio exclusivo de la discoteca. Allí, empezó a intuirse la figura de alguien conocido, con ropa un tanto estrafalaria, una gorra en la cabeza y vistosos pendiente y collar. Lo primero que pensó la mayoría es que alguien famoso tenía que ser para que le hubieran dejado entrar con esa pinta.

Los guardaespaldas del crack brasileño impedían que le tomaran fotos bailando en la pista y se inmortalizara su visita, aunque ese día acabó siendo ‘cazado’. Dos días antes Ronaldinho había sido pieza clave en el triunfo azulgrana en Anoeta (0-2). Suyos fueron los pases de gol a Eto’o e Iniesta.

También apareció en la pista de baile de Puerto Príncipe, junto a Ronaldinho, Gilberto Ribeiro, el entonces extremo del Nàstic. En su caso, sin embargo, después de haber perdido los granas esa misma tarde por 2-0 en el Ciutat de Valencia frente al Levante, con Gil como titular. 

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