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Sangrà, punto y final

El central deja el CD Morell y cuelga las botas a los 35 años. La destitución de Pallarès como técnico ha sido el detonante

Marc Libiano Pijoan

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El central David Sangrà rechaza un balón durante un partido con el Morell. Foto: Alfredo González

El central David Sangrà rechaza un balón durante un partido con el Morell. Foto: Alfredo González

El fútbol competitivo se ha terminado para David Sangrà (Reus, 1981), un central contrastado, con un millón de experiencias en este juego. El Morell se ha convertido en su última parada, tras 17 años de carrera. La destitución de Joan Pallarès como primer entrenador la pasada semana ha alimentado la decisión del defensa, que siempre condicionó su renovación este verano, tras el ascenso a Tercera División, a la continuidad del técnico. Sangrà y Pallarès vivieron batallas inolvidables en Reus como compañeros de viaje y han construido una amistad fiel. El jugador lo tenía claro. «Yo vine contigo y me voy contigo».

La situación económica en el Morell tampoco ha ayudado a una rutina cómoda durante la temporada. Tanto a Sangrà como al resto del plantel se les adeudan varios meses. Deportivamente, el equipo vive coqueteando con el descenso y sin un rumbo definido. David ya le comunicó la pasada semana al presidente Naranjo su decisión de forma irrevocable, a pesar de la insistencia del dirigente para que recapacitara.

17 años de trayecto han marcado la vida deportiva de este central con criterio para sacar el balón e inteligencia táctica, a pesar de no contar con rostro físico imponente. Debutó con el Reus en enero de 1999, en un partido ante el Barça C de Thiago Motta. Venció aquel Reus de Rojas por un 1-0, en el Estadi. El futbolista no había cumplido la mayoría de edad.

Desde entonces, a las instalaciones del polígono Agro Reus las ve como su casa. Tres ascensos a Segunda B (2002-2005-2011)y cinco promociones decoran un palmarés de jugador franquicia como ganxet. En el Morell sumó otro ascenso más. Esta vez a Tercera. De rojinegro vistió durante 13 temporadas, aunque otras entidades del territorio le han disfrutado. En la Rapitenca y el Ascó batalló en Tercera para mantener con vigencia esos proyectos. En el arranque del camino se colocó la zamarra del Tàrrega durante dos cursos. La salida de Sangrà deja huérfano al CD Morell de expertos en el oficio de Tercera. El defensor era de los pocos futbolistas con currículum en la categoría.

La falta de motivación y el desencanto por el clima que ahora mismo parece reinar en el Morell han adelantado una decisión que cierra un ciclo. David Sangrà da carpetazo a una etapa con muchas más luces que sombras, éxitos de museo y desengaños con alguna que otra lágrima. Lo habitual en el fútbol, un mundo con memoria de pez. En todo caso para sus amigos siempre será el ‘jefecito’.

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