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Santi Castillejo, volver a crecer en casa

El extécnico de CF Reus y Nàstic realiza un gran año con Osasuna Promesas, al que ha ascendido

Marc Libiano

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Castillejo es entrenador del filial del Osasuna. FOTO: EFE

Castillejo es entrenador del filial del Osasuna. FOTO: EFE

Hace dos veranos y casi con la pretemporada encima, Santi Castillejo (Valtierra, 1971) recogió sus pertenencias para regresar a casa, en todo el sentido de esa palabra. Braulio, el director deportivo de Osasuna, descolgó el teléfono para comunicarle que contaba con él en el proyecto navarro. Concretamente como primer entrenador del filial, el Osasuna Promesas, por aquel entonces en Tercera División y necesitado de una reforma a todos los niveles. El grito de Osasuna significa todo para Castillejo. En Tajonar, la ciudad deportiva rojilla, se formó como futbolista. El sí a Braulio no necesitó de mucho tiempo de meditación.

El técnico había superado dos malas experiencias en Tarragona y Llagostera que le expusieron mucho ante la opinión pública. Desde algunos sectores se llegó a cuestionar su capacidad para dirigir, aunque él, mientras esperaba la llamada de algún club, se dedicó a ver fútbol y sobre todo a reinventarse. Observó muchísimo, por ejemplo, el trabajo de Marcelino García Toral en su etapa en el Villarreal.

Ascó (2016-18) significó la reinserción a la actividad laboral para el navarro, que reencontró la pasión por el día a día en un club humilde, donde necesitaba entrenar por las tardes para que sus futbolistas pudieran compaginar el fútbol con el trabajo o los estudios. Con el equipo en Tercera, Castillejo le acercó al play off a Segunda B, aunque no llegó el premio final En todo caso, el nombre del entrenador ya se encontraba de nuevo en la rueda. Osasuna hizo el resto. El regreso a casa se produjo con un entusiasmo brutal. Como un regreso a la infancia.

22 años fuera de casa

Fichar por Osasuna no sólo significó enfundarse otra vez el chandal rojillo, también instaurar la residencia en Valtierra, el pueblo de Castillejo, donde residen sus padres y sus hermanos. «No me ha costado nada adaptarme de nuevo, porque en vacaciones acostumbraba a venir por aquí», recuerda. 22 años después, Castillejo se ha reencontrado con su ecosistema. Se marchó con 24, en pleno auge en activo.
Del resto del bienestar se ha encargado una extraordinaria trayectoria deportiva. En el primer año en el filial, con éste todavía en Tercera, el entrenador alcanzó la mejor cifra de puntos de todo el fútbol navarro. 96 para campeonar el grupo, con una plantilla extremadamente joven. Osasuna Promesas se apuntó el ascenso en la eliminatoria de campeones ante el Cádiz B y coronó un viaje para enmarcar. Le sirvió al técnico para renovar dos temporadas más.

En el nuevo trayecto en Segunda B, con una media de edad de 21 años, el filial ocupa la sexta plaza, a cuatro puntos de los puestos de play off. «Los chicos de han adaptado rápido y de una forma muy natural». El estilo refleja la cultura del club. «Somos verticales, en la esencia nos parecemos al primer equipo», reconoce el protagonista, que guarda una excelente relación con Jacoba Arrasate, el míster de los mayores en Primera División. De momento ya le ha surtido la primera perla de la cantera. Moncayola ya es a pleno derecho jugador de Primera. Artesanía Castillejo.

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