Se cortó la racha en el Nou Estadi (Nàstic 2-2 UCAM Murcia)

El Nàstic empata ante un UCAM Murcia que se adelantó en dos ocasiones pero que tras quedarse con diez sufrió la avalancha grana

JAUME APARICIO LÓPEZ

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Joan Oriol, cubriendo a Xemi. TWITTER UCAM MURCIA

Joan Oriol, cubriendo a Xemi. TWITTER UCAM MURCIA

Fin de la racha triunfal en el Nou Estadi. El UCAM Murcia se convirtió en el primer equipo de la Primera RFEF que sumaba en el feudo tarraconense. Se llevó un punto de milagro, pero se lo llevó porque el Nàstic falló lo fácil, lo difícil y lo imposible. Con 2-2, tras remontar en dos ocasiones y con superioridad numérica los granas dispusieron de incontables ocasiones. Pero no hubo manera. Entre Biel Ribas, el palo y la mirilla desviada la victoria se escapó inexorablemente, así como las posibilidades de acabar la jornada en plazas de play-off.

Revive el partido gracias al resumen cedido por Footters.

Regresó Quintanilla a la defensa para formalizar la zaga oficial del Nàstic. Un retorno que no fue la garantía que se esperaba. Los fallos defensivos volvieron a marcar el partido. Dos graves que acabaron en dos goles en contra. Una sangría que se debe detener si se quieren tener opciones de ascenso.

La gran novedad de Agné fue la innovadora posición de Jannick. El hispano-guineano no había respondido en el costado izquierdo y el técnico quiso buscarle un espacio diferente donde promover sus virtudes. La mediapunta en el 4-2-3-1 que plantó el conjunto tarraconense. Fuera en ese islote de enganche o en el doble pivote en el que se convirtió el equipo en el tramo final, Buyla respondió. Ofreció su mejor versión. Un partido completo que pudo redondear con el gol. Pero el travesaño le dejó sin premio.

El UCAM Murcia salió gobernante. Llevando la iniciativa y con más intenciones que el Nàstic que empezó demasiado expectante a los movimientos de su rival. Aguardando a ver qué se iba a encontrar.

Y lo que se encontraron fue con un gol demasiado sencillo. Un fallo defensivo calamitoso. Error de posición de Gonzi y pasividad defensiva que permitió a Xemi rematar entre cinco jugadores granas. Al atacante universitario le bastó con disparar entre lo tres palos para convertir el primer tanto de la tarde. El meta grana ni se movió, consciente de que había perdido la referencia de su arco.

Pudo llegar antes el gol visitante. Liberto y Alberto consiguieron apurar a la línea de fondo y poner el centro con peligro. Solo les faltó el remate que sí llegó al minuto 10.

Despertó el Nàstic con el 0-1. Se dejó de verlas venir y asumió que o tomaba más riesgos o la racha de victorias como local se iba al traste. Tampoco se destapó el fútbol ofensivo de otros encuentros. Hubo más proyección por los costados y poco más. Suficiente para evidenciar que con poco podían hincarle el diente al conjunto murciano. Solo con un poco más de maldad el empate hubiera llegado antes. La que le faltó a Simon. No fue con confianza a buscar el centro raso de Carbia al segundo palo y le barraron el paso.

Fuerza y confianza fue lo que tuvo el cabezazo de Ribelles que sirvió para lograr la igualada. Entró pese a que el portero Biel Ribas despejara el cuero cuando ya había superado la línea de gol. Primer gol de la temporada que se consigue en la primera mitad.

El empate debió empujar al equipo a por el segundo. Pero más allá de una falta de Fullana que rozó el premio, el Nàstic volvió inexplicablemente al plan inicial. El de mantener posición de vigía. El UCAM no se prodigó en un juego de asociación. Todo lo contrario. Se le veía incómodo con la posesión pero con lo blandita y fallona que está la defensa grana no necesitó más que un acercamiento ténue para hacer el segundo. Entre pitos y flautas una pelota sencilla de despejar acabó en las botas de Xemi que volvió a superar a Gonzi con extremada facilidad.

La segunda mitad sí que compareció un Nàstic más activo. No había otra. El equipo que tenía acostumbrado al Nou Estadi apareció. Un conjunto con la portería rival entre ceja y ceja. Sin embudos. El UCAM vio venir que la segunda parte se le iba a hacer larga. Y más que se le hizo cuando Stiepovich veía la segunda amarilla. Se echó al piso y Pablo Fernández le esperó, pícaro para caer derribado y provocar la expulsión del futbolista murciano.

Con superioridad numérica el Nàstic ya se desató. Fue un vendabal que el UCAM trataba de frenar como podía. El costado izquierdo, con Joan Oriol en plan estelar y Buyla metido de lleno, era imparable. Y más cuando saltó al césped Bonilla. Todo salía por ese lado. Era lógico que fuera por ahí por dónde llegara el empate. Oriol la puso tensa y rasita al segundo palo para que Robert Simón solo tuviera que empujarla.

No frenó el Nàstic que quería el tercero. Quería seguir con esa racha inmaculada en el Nou Estadi. Las ocasiones fueron cayendo. Aythami, Fran Carbia, Pablo Fernández iban viendo el gol pasar por delante.

Biel Ribas contribuyó con una mano inhumana a remate de Joan Oriol y hasta el palo se interpuso en un testarazo de Buyla que mereció el gol. Pero la remontada se quedó a medias y la racha de victorias consecutivas en casa se cortó.

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