The Bandit, la locura se convirtió en tortura

La ‘Barkley Marathons’ catalana destrozó a los 35 deportistas que 
la corrieron sin que ninguno de ellos pudiera superar las 3 vueltas

JAUME APARICIO LÓPEZ

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Dos participantes arrancan la página correspondiente a su dorsal de un libro de ruta. FOTO: JORDI SANTACANA

Dos participantes arrancan la página correspondiente a su dorsal de un libro de ruta. FOTO: JORDI SANTACANA

La primera edición de la The Bandit humilló y destrozó a los 35 aventureros que la desafiaron. La prueba, inspirada en la mítica The Barkley Marathons que solo han podido finalizar 18 atletas en 31 años, tuvo lugar entre las 6.000 hectáreas de bosque que conforman la Serra de Llaberia, con Capçanes como punto de partida. Los atletas participantes, en su mayoría experimentados en el circuito de carreras de ultramontaña o de orientación, debían superar cinco vueltas para un total de 150 kilómetros. Ninguno consiguió la hazaña. Los que más cerca se quedaron fueron Javier Puit y Albert Herrero que pudieron completar tres vueltas en unas 27 horas.

Marc Fernández, el principal impulsor de The Bandit, no esconde su satisfacción por haber conseguido que su prueba derrotara a atletas tan experimentados en las pruebas más duras del planeta. Deportistas campeones de Europa en orientación o con decenas de Ultras por todo el mundo. «The Bandit es diferente», se limita a decir Marc Fernández con satisfacción. «No estaban preparados para algo así. Es una prueba completamente atípica. No hay hora de inicio fija, la salida es por la noche, sin GPS, solo con una brújula y con los mapas que había en los libros de ruta en un lenguaje ‘carrasclet’», detalla el creador de The Bandit. Y es que las indicaciones seguían relatos de la historia del famoso bandolero por el mismo bosque en sus peleas contra los soldados borbónicos. En total, la Serra de Llaberia escondía 55 libros, 11 por vuelta. 22 de ellos se quedaron sin descubrir.

El clima de misterio que rodea The Bandit no ayudó a que los atletas pudieran preparar para lo que les venía encima. Los que lograron resolver el enigma para poder participar en la carrera tan solo sabían que debían estar en la zona el 9 de octubre. Una corneta les informó que faltaba un cuarto de hora para el inicio y que debían acudir al punto de partida. Si en The Barkley Marathons la salida la marca el encendido de un cigarrillo de Gary Cantrell, en The Bandit fue un trago de vino del ‘Carrasclet’. Los participantes cruzaban la pasarela formada por las banderas que cada uno de ellos había ‘pagado’ como por su inscripción y se metían de lleno en el frondoso bosque tarraconense.

La prueba contó con todas las garantías sanitarias. Los organizadores trabajaron a fondo para poder cumplir con las exigencias de las autoridades y reducir el riesgo de contagio por Covid-19. Los pocos participantes, el amplio espacio al ser al aire libre y otras medidas como la presencia de un policlínico, convirtieron la carrera en un evento seguro.

Además, en su vertiente más solidaria, The Bandit recaudó más de 720 kilos de alimentos para el Banc d’Aliments de Tarragona, ya que los participantes aportaron más de los 10 kg que pedía la organización para poder participar.

«Se han dado cuenta que tenían que venir mejor preparados a la carrera. Ahora ya saben qué es», admite Marc Fernández que confirma una segunda edición para el 2021. Supondrá eso que tengan más opciones de finalizarla. Marc sonríe. «Yo también estaré más preparado», concluye con satisfacción.

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