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Un Deportivo en construcción pero imponente

El cuadro de Natxo González cuenta con un plantel de alto nivel individual que ya comienza a carburar

Juanfran Moreno

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Los futbolistas del Deportivo celebran la victoria frente al Granada. FOTO: La Opinión

Los futbolistas del Deportivo celebran la victoria frente al Granada. FOTO: La Opinión

El Nàstic recibe este domingo a un miura de la categoría. Hablar del Deportivo es hablar de palabras de mayores. Es hacerlo de un conjunto con una historia en sus espaldas imponentes y con la obligación extenuante de regresar a la Primera división solo un año después de haber descendido. No se admite otro desenlace para la temporada. La realidad es que el proyecto gallego invita al optimismo puesto que posee una plantilla mareante para la categoría dirigida por Natxo González, un entrenador que domina la categoría de plata como pocos.

Lo cierto es que ni contar con uno de los mejores planteles de Segunda asegura el ascenso. Este año va a estar más caro que nunca puesto que son muchos los conjuntos que tienen los argumentos suficientes como para soñar con la gloria. En todo caso, el Deportivo llega con 11  puntos de 18 posibles en su casillero, registros sólidos para poder ocupar la parte noble de la tabla.

Un equipo en plena construcción

El conjunto de Riazor es un conjunto todavía en construcción pero que cada jornada que pasa tiene las ideas más claras. Natxo González es un técnico que suele armar a los equipos de atrás hacia delante y este año no está siendo una excepción. Lo cierto es que al conjunto gallego ya se le intuyen de manera clarividente los bastiones en los que suelen armarse los equipos del técnico vitoriano.

El Deportivo es un equipo que en la última jornada se armó con un 4-3-1-2 que le dio un muy buen resultado ya que permitió a los gallegos imponerse por 2-1 a un Granada que presentó batalla durante todo el encuentro. El esquema táctico sobre el que giraron los blanquiazules permitieron ver a un equipo muy sólido en fase defensiva.

El cuadro de Riazor es un equipo que presiona en bloque alto la salida del balón. Para ello acumula muchos hombres en campo contrario con el objetivo de activar rápidamente la presión tras pérdida. Lo cierto es que ante el Granada funcionó y eso que el conjunto nazarí demostró personalidad ya que intentó sacar el balón jugado desde atrás pese a la alta presión de los gallegos. Una vez le superan la presión, los de Natxo González no tienen problemas en replegar y defender juntitos, pero la idea principal es la de robar en campo contrario.

El Depor acumula muchos futbolistas en campo contrario para presionar en bloque alto.

En ataque, el cuadro del técnico vitoriano también presenta unos aspectos muy identificativos. Lo primero que hay que decir es que es un equipo que acumula muchos hombres en tres cuartos de campo. Eso provoca que la amenaza ofensiva sea brutal aunque lo cierto es que la fluidez en la medular debe mejorar. Hombres como Carlos Gil y Didier Moreno abusan demasiado de la conducción y eso es consecuencia de la falta de velocidad con balón.

Un ataque en estático del Depor; mucha gente por dentro y laterales abiertos y profundos.

En todo caso, el Deportivo es un equipo que presenta mucho talento individual y un equipo con capacidad para hacer daño en diferentes tesituras. Tanto por bandas, con dos laterales muy ofensivos como son David Simón y Saúl, como por dentro, donde acumulan muchos futbolistas en tres cuartos y además tienen dos delanteros de alto nivel como son Quique González y Carlos Fernández.

Los laterales del Depor son muy profundos y llegan hasta la línea de fondo varias veces por partido. 

En definitiva, el Deportivo es todavía un equipo en fase de construcción pero que ya presenta avales para poder ser un claro candidato al ascenso en el tramo final de la temporada. Un conjunto muy sólido en defensa, con buena manejo de balón en la medular aunque todavía a años luz del excelso nivel de circulación que puede alcanzar y con un punch ofensivo en los metros finales difícil de poder sujetar en según qué fases de los encuentros. A Tarragona viene un miura; habrá que domarlo.

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