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Un comienzo para soñar

La contracrónica. El Nàstic ha devuelto la esperanza de regresar al fútbol profesional tras un comienzo de curso brillante

JUANFRAN MORENO MARCELO

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Los jugadores del Nàstic celebran el tanto de la victoria conseguido frente al Alcoyano. FOTO: PERE FERRÉFIDEL REY ESTÁ SIENDO EL DUEÑO Y SEÑOR DEL LATERAL ZURDO. FOTO: FABIAN ACIDRES

Los jugadores del Nàstic celebran el tanto de la victoria conseguido frente al Alcoyano. FOTO: PERE FERRÉFIDEL REY ESTÁ SIENDO EL DUEÑO Y SEÑOR DEL LATERAL ZURDO. FOTO: FABIAN ACIDRES

En el fútbol no siempre se valora el presente porque se piensa demasiado en el futuro. No hay lugar para el ahora, porque el miedo del mañana apremia. No es justo, pero es así y eso conlleva en muchas ocasiones que a los equipos no se les regale los suficientes halagos que merecen. Desde la prensa, hasta el cuerpo técnico, hasta los propios jugadores, todos son conscientes de que una temporada es larga y eso implica que vaya a haber momentos bajos en los que no haya tantas sonrisas y piropos. Es cierto, pero no es justo que por culpa de ello no se exalte el buen momento de un equipo de manera firme y rotunda.

Este Nàstic es un equipazo que ha comenzado la temporada como un avión. Solo ha perdido un partido sin ser inferior frente al filial más talentoso de toda la categoría y en un escenario como el Alfredo Di Stefano en el que veremos quién sale con algún punto en el bolsillo. En casa es imparable y ya suma tres victorias consecutivas dando una sensación de fortín inexpugnable. «A ver quién sale vivo del Nou Estadi», piensan los aficionados granas después de la victoria frente al Alcoyano. Faltaba una remontada, pues ya está aquí.

Este bagaje inicial de las primeras cinco jornadas en las que el Nàstic ha cosechado 10 de los 15 puntos en juego ha permitido ilusionar de nuevo a toda una ciudad y una afición. Han sido años duros en los que la derrota era un acto rutinario. El año pasado se comenzó a virar la tendencia y este curso parece que se ha cambiado de manera definitiva. Ya no son tiempos tristes en el Nou Estadi y hay un equipo competitivo que gane o pierda da una sensación de aplomo y esfuerzo que ha conquistado a los aficionados granas. La comunión es total entre los seguidores y el equipo.

Todos estos ingredientes permiten afirmar sin tapujos que el Nàstic es un claro candidato al ascenso. Me atrevo a decirlo porque no hay mejor juez que el campo y ahí los granas se están ganando esta condición. Entiendo que en el fútbol hay que ser precavido, pero tampoco hace falta abusar de la falsa modestia. Si el equipo de Raül Agné sigue compitiendo y jugando como lo hace tanto en casa como fuera va a ser un equipo que va a estar arriba sí o sí. No lo digo solo yo, Vicente Parras, técnico del Alcoyano, también lo afirmó en la sala de prensa del Nou Estadi. Algunos pueden decir que son unas palabras para darle mérito a la derrota de su equipo, pero en su mirada y sus palabras se intuían sinceridad.

Como apunte final me gustaría destacar el trabajo de Raül Agné y todo el cuerpo técnico al frente de una plantilla de altos vuelos que hasta el momento la están gestionando de manera inmejorable. Todos los jugadores son y se sienten importantes, y de verdad no solo de boquilla. Los partidos están bien planteados y mejor leídos, puesto que los cambios están cambiando, valga la redundancia, el guion de los partidos y por lo tanto siendo ganadores.

Se tuvieron demasiados prejuicios sobre un técnico al que solo se le juzgaron por sus resultados en un pasado reciente. Injusto porque el fútbol castiga y premia en función de contextos, entornos… Un deporte variable en el que hoy eres bueno y mañana eres malo solo si la pelotita entra. Se llegó a decir que era un técnico con un fútbol aburrido y arcaico en esas redes sociales que permiten la libertad de expresión a la par que la ignorancia. Pues bien, siendo sinceros yo no podía juzgar a Raül Agné y sus equipos porque sinceramente no los había visto. De este Nàstic, que ya ha jugado cinco encuentros, sí que puedo decir que me gusta mucho como juega porque es un equipo competitivo, valiente y con capacidad para adaptarse a los diferentes contextos que se le presentan.

Aprovecho este texto para recordarle a los aficionados que durante la temporada habrá momentos menos dulces. Es ahí donde tiene que reinar la calma, no solo ahora. Ahora es momento de elogiar, apoyar y seguir animando en el Nou Estadi como se está haciendo.

Cuando lleguen los malos momentos es cuando hay que hacer un ejercicio de madurez y ser conscientes de que no existe una temporada perfecta. Ojalá el Nàstic pueda conseguir el ascenso, pero sobre todo ojalá siga regalando momentos tan bonitos como en este comienzo de temporada. Ya tocaba.

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