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Deportes FÚTBOL

Un ictus cambió la vida de Eva, pero no su pasión por el Reus

La aficionada rojinegra vio como su salud padecía un problema cerebral hace año y medio, aunque, junto a su pareja, Pep Gargallo, no pierde el entusiasmo por la vida y por el fútbol

Marc Libiano Pijoan

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Pep y Eva pasean junto a la bufanda de la Penya Baix Camp, del CF Reus. Foto: Alfredo González

Pep y Eva pasean junto a la bufanda de la Penya Baix Camp, del CF Reus. Foto: Alfredo González

Eva esperaba impaciente en la puerta de vestuarios del Estadi la llegada del autocar del CF Reus, dos horas antes del partido ante el Alcorcón. En primera fila observaba con atención, sentada en su silla de ruedas inseparable. Sus ojos desprendían ilusión, entusiasmo por saludar a sus ídolos en la previa de una de las citas fetiche del curso. A su alrededor se generó el alboroto del gentío mientras los chicos de Natxo descendían de ese coche de los sueños hacia la caseta. Eva, tímida, les extendía su mano uno a uno y aguardaba para celebrar sus goles un puñado de segundos después.

La vida de Eva modificó su rumbo hace año y medio, cuando un Ictus cerebral le afectó su salud. Ha necesitado adaptarse a nuevos hábitos, cambiar rutinas, pero su sonrisa no se borra. A veces, los pequeños héroes se encuentran en los rincones menos esperados. Pep, su pareja desde hace 14 años, no ha mirado hacia otro lado. Se mantiene a su lado, ahora más que nunca. “Es duro el cambio, pero aquí estamos. Ella era muy activa en el día a día y ahora está muy limitada de momento. Va recuperando poco a poco pero el proceso es lento.”, confirma el protagonista. El fútbol unió los trayectos de Eva y Pep. Curioso. El balón, caprichoso él.

Eva perteneció al equipo femenino de fútbol sala del Consell Comarcal. Allí podía expresarse en una cancha, disfrutar de una pasión que la había atrapado desde chica. Fue una excelente defensa. Pep creció alrededor del balón en La Salle de Reus, antes de actuar en el Almoster y acabar su carrera amateur en el Montbrió, donde llegó a convertirse en presidente. Siempre guardó como un tesoro el carnet de socio del CF Reus. Hoy permanece y suele acudir al Estadi con Eva “aunque todavía no es del todo cómodo” y las dos hijas de la pareja, Marta y Ana. La segunda ha guardado la tradición familiar. Milita en la escuela de fútbol de La Salle.

Entusiasmados con el equipo

Pep entiende el fútbol. Conoce la dificultad que entraña un presupuesto limitado. Por eso avala al CF Reus de Segunda, en el año de su estreno. “Para lo que tenemos estamos haciendo un gran año. No entiendo mucho los pitos del último partido en casa, aunque la gente es libre de expresarse”, comenta. El optimismo se desborda cuando interviene Eva. “Son todos muy buenos, no tengo favorito. Juegan muy bien”. La familia no vio forma de poder desplazarse al Nou Estadi de Tarragona para vivir en directo el derbi. “Nos gustaría desplazarnos con el equipo, pero ahora se nos hace difícil”. Lo siguieron en un bar del barrio. “Cuando marcó Máyor me emocioné”, recalca Eva.

 Para el año que viene, si el Reus conserva la categoría profesional, Pep ya le ha prometido el pase de temporada en el Estadi.

La historia humana de estos dos reusenses cierra el ciclo junto a la Penya Baix Camp, en la tribuna baja del Estadi, donde se olvidan dificultades vitales para el disfrute en rojinegro. El Reus es un buen motivo para fortalecer lazos y seguir en la lucha. Siempre con el rostro alegre.

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