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Una auditoría en el CF Reus ya avisó en 2017 del riesgo de disolución

Los datos de junio de 2017 alertaban de «incertidumbre» sobre «la capacidad para continuar como empresa en funcionamiento», igual que otro informe de 2018 y las cuentas de 2016

Raúl Cosano

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Joan Oliver (derecha), máximo accionista, junto al expresidente Xavier. Foto: Fabián Acidres

Joan Oliver (derecha), máximo accionista, junto al expresidente Xavier. Foto: Fabián Acidres

Los problemas económicos serios del CF Reus comenzaron bastante antes de la situación actual, que ha dejado al primer equipo en cuadro –únicamente con 12 fichas y nutriéndose del filial– y a la institución en el alambre, con el juez de disciplina de LaLiga pendiente de fallar sobre el expediente administrativo abierto al club. Hay también una venta pendiente a contrarreloj casi como única salida para solventar el delicadísimo estado financiero de la entidad. 

A pesar de que el máximo accionista, Joan Oliver, había reconocido pérdidas en los sucesivos ejercicios, una auditoría y una revisión del CF Reus, ambas externas, ya alertaban en octubre de 2017 y marzo de 2018 de dificultades que ponían en riesgo la supervivencia. El documento más antiguo es un informe de Dinàmica Auditors. En él, fechado en ese octubre de 2017, se indica la existencia de «una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la sociedad para continuar como empresa en funcionamiento».
El citado informe analiza las cuentas hasta el 30 de junio de 2017. Indica pérdidas netas de 1,1 millones durante el ejercicio y un patrimonio neto de la sociedad –un indicador decisivo para la viabilidad que en el caso del club nunca debería bajar de los 2,5 millones– de solo 77.534 euros. 

Patrimonio neto negativo

En el curso 16-17 se produce ese descenso abultado, al menos en términos de patrimonio neto. El club pasa de 1,2 millones de patrimonio neto del 30 de junio de 2016 a esos 77.534 euros de justo un año después. En ese 2017 las pérdidas prácticamente se duplicaron, y pasaron de 660.393 euros a 1,1 millones, según reflejan las cuentas, publicadas en la página web del CF Reus.

En la temporada 2017-18 la deriva siguió y el patrimonio neto entró ya en números negativos:  -15.616. Es el dato a 30 de junio de 2018, muy cerca ya de la ventana de fichajes de la actual temporada y a las puertas de los problemas a la hora de inscribir jugadores que se dieron en agosto. En esa documentación, también publicada, las pérdidas fueron menores, de 982.817 euros, y ya difundidas por Oliver en una rueda de prensa reciente en el marco de las complicaciones económicas. 

Más allá de eso, llama la atención cómo se van acumulando las pérdidas, que pasan en esa campaña futbolística de 3,4 millones a 4,6. Pero hay un segundo documento, también de Dinàmica Auditors, que es significativo. Se trata de una revisión de los estados financieros intermedios de la temporada 2017-18, una indagación de menor alcance y profundidad que una auditoría pero en este caso también reveladora. 

La evaluación alcanza hasta el 31 de diciembre de 2017 y se lleva a cabo cuando el CF Reus ya ha cobrado la mayoría de los ingresos por derechos televisivos de toda esa temporada. Por eso, a finales de diciembre el valor del patrimonio neto pasó de 77.534 euros a 666.523, como se especifica en el informe. 

Ese aumento no esconde la delicada situación financiera, de forma que en el documento se vuelve a alertar de que el futuro de la entidad rojinegra no está garantizado. «La sociedad se encuentra en la situación prevista en el artículo 363 del Texto Refundido de la Ley de Sociedades de Capital», explica el análisis. Ese artículo se refiere a las diferentes causas de disolución de una entidad. Continúa el informe: «Establece que una sociedad se disolverá como consecuencia de que las pérdidas dejan reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social, a no ser que éste se aumente o se reduzca en la medida suficiente y siempre que no sea procedente solicitar la declaración de concurso». 

Advertencia al club

El capital social del club de la capital del Baix Camp es de cinco millones, con lo que las cantidades quedan muy por debajo de la mitad de esa cifra, una de las razones que pueden acabar desencandenando una disolución, según lo establecido por la ley.   La documentación incluye la advertencia dada al club. «La sociedad va a tomar las medidas oportunas para equilibrar su situación patrimonial y asegurar la viabilidad futura de la misma», indica la revisión económica. 

De esta manera, las cuentas  muestran la gravedad de la situación ya desde hace tiempo. Aunque no hay ninguna conclusión textual de auditoría al respecto, en 2016 la situación ya incurría en ese peligro de disolución. El 30 de junio de ese año, el patrimonio neto era de 1,2 millones, una cifra también inferior a esos necesarios 2,5, la mitad del capital social, ese umbral legal que alerta de la sostenibilidad de una entidad. 

Más allá de esas valoraciones y de esas estadísticas, lo cierto es que los principales indicadores empeoran entre los años 2016 y 2018. Las deudas a corto plazo se disparan, también aumentan las que se tienen con la administración pública y suben los gastos de personal. Bien es verdad que a cada año va subiendo el volumen de ingresos, y que en la temporada 2017-18 pasó de 6,2 millones a 7,2. Sin embargo, en ese curso también creció el gasto en personal, de 4,9 a 5,3 millones, que se ‘come’ gran parte de lo presupuestado. También se incrementa lo que se debe en el concepto de ‘servicios exteriores’, que pasa de 2,8 a 3,4 millones en 2018. 

Joan Oliver, que sigue trabajando para encontrar una solución financiera con la venta de la entidad, resumía así en diciembre la situación: «Es verdad que no hemos tirado la casa por la ventana, pero el CF Reus es el club de Segunda que tiene menos ingresos porque tiene el estadio más pequeño, con menos abonados... Cada año pese a no derrochar pero para hacer un equipo competitivo, el CF Reus ha ido perdiendo alrededor de un millón de euros por año. Pero el origen es el cambio en la política del gobierno chino sobre la inversión en clubes del exterior. Mi error es no haberme dado cuenta antes de esto».

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