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Vuelve el Nàstic femenino

El Municipal de Bonavista fue el escenario del primer partido del equipo femenino grana, diez años después de su última temporada

Adrià Miró Canturri

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Las jugadoras del Nàstic celebran el gol del empate. FOTO: pere ferré

Las jugadoras del Nàstic celebran el gol del empate. FOTO: pere ferré

El Nàstic vuelve a tener por fin un equipo femenino. Han tenido que pasar diez años y un ‘boom’ extraordinario en el mundo del fútbol para que el conjunto tarraconense diese el paso de rescatar su sección femenina. Su última experiencia fue en la temporada 2010/11, en la que se acabaron disolviendo tras dos años en activo. 

El escenario escogido para este nuevo equipo es el Municipal de Bonavista, donde ayer disputaron su primer encuentro y cayeron por 1-4. Pese a la tímida promoción del choque, la familia grana respondió notablemente con un buen número de aficionados en las gradas. Familias, parejas y grupos de amigos se acercaron al campo para disfrutar de los primeros pasos de sus nuevas jugadoras. 

La entrada al césped de los dos conjuntos fue fría. Si en ese momento había algún futbolero despistado en el Municipal, quizás no se había dado cuenta que era el primer equipo femenino del Nàstic de Tarragona el que entraba al terreno de juego. «Me ha extrañado que no pusieran el himno ni anunciaran nada por megafonía», reconoce Isabel, una socia nastiquera que asistió al partido con su marido y sus nietos. 

A nivel deportivo, Olalla Egea se convirtió en la protagonista del encuentro en los primeros minutos. La jugadora del Vilanova Geltrú FC fue un quebradero de cabeza para la defensa grana, que constantemente veía como Egea le ganaba la espalda y creaba las principales ocasiones de peligro con espacios para correr. 
Entre las locales, quien despuntó en esos primeros compases fue Laura Pérez. La guardameta grana se mostró segura ante las llegadas rivales y supo corregir algunos errores de su propia zaga. A pesar de su gran actuación, poco pudo hacer ante el tiro de Maria Villa, que supuso el 0-1.

 El combinado dirigido por Pau Poblet respondió a los seis minutos. Tras una buena recuperación en el medio del campo, Andrea Lozano conectó un pase con Júlia Camprubí, que no se lo pensó ni un segundo y envió el balón al fondo de la red con un tiro desde la frontal. 

La mayoría celebraba el empate, aunque otros creían que era el 1-0. «¿Cuánto van?», preguntaba una aficionada. «1-0, creo», respondía su acompañante. La confusión se debía a la falta de marcador en el Municipal de Bonavista, a pesar de que cuenta con uno manual y otro electrónico. 

A partir del gol del empate, las granas se encontraron más cómodas sobre el césped, con intercepciones que desembocaban en oportunidades para las tarraconenses. Amelia Sánchez la tuvo después de un mal rechace de la defensa vilanovense, pero el marcador no se movió más hasta el segundo tiempo. 
En los 45 minutos restantes, el conjunto visitante no perdonó tantas ocasiones como en la primera parte y sacó petróleo de los errores atrás del Nàstic para endosarle un definitivo 1-4.

El ambiente fue distinto al que se vive cada dos fines de semana en el Nou Estadi, pero no impidió que los aficionados disfrutaran de una buena mañana futbolera. «Los niños se lo han pasado muy bien porque es un ambiente más casero», explicaba Isabel en relación a las visibles diferencias entre el coliseo grana i el Municipal de Bonavista. 

Otros también destacaban el paso necesario que había hecho la entidad grana en el largo camino hacia la igualdad de género. Adrià, socio desde esta temporada, reconocía que «había ganas de ver a un equipo femenino con la camiseta del Nàstic». Un factor que no es menor después de años en los que la parroquia nastiquera solamente ha tenido referentes masculinos. 

La pregunta que se hacen muchos es si la directiva se va a tomar en serio este proyecto o será simplemente un intento de contentar una demanda más que necesaria. Irene, que también se encontraba en las gradas del Municipal, desea que «no sea solo para colgarse la medalla y que inviertan de verdad en el equipo». Adrià coincide y espera «una apuesta fuerte» y verlas jugar en el Nou Estadi «cuando se pueda». Se trata de una apuesta obligada para el primer equipo de fútbol de la provincia, pero que requiere de tiempo, planificación y mucho más que gestos para ser una realidad. 

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