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Xavi Molina (jugador del Nàstic): 'Fue un orgullo llevar el brazalete'

Xavi Molina lució en Xàtiva la distinción como capitán del equipo. Ningún jugador de Tarragona lo había llevado en la última década
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Xavi Molina encabezó el pasillo que el Olímpic le ofreció al campeón, en una imagen del partido. Foto: Levante

Xavi Molina encabezó el pasillo que el Olímpic le ofreció al campeón, en una imagen del partido. Foto: Levante

Ni Rocha, ni Xisco Campos, ni Marcos De la Espada figuraban en el once titular ante el Olímpic. Ninguno de los tres capitanes del equipo. ¿Quién debía llevar el brazalete? José Maria Grau anotó en la alineación que entregó al delegado arbitral la palabra ‘capitán’ tras el nombre de Xavi Molina. «No me lo esperaba, podía haberlo lucido Manolo Martínez o cualquier otro compañero», decía ayer el centrocampista de La Canonja con toda la humildad posible, aunque incapaz de ocultar la felicidad. Y eso que como reconoció el futbolista del Gimnàstic «no fue el mejor día». El partido salió mal. Goleada y con la imagen del equipo algo tocada. Pero ninguno de los cuatro tantos encajados pudo borrar el «orgullo de haber sido por un día el capitán del equipo de mi ciudad».

En los últimos diez años ningún jugador tarraconense había llegado a ponerse el distintivo. Habría que remontarse a la temporada 2002-03. O incluso antes. Hace ya tanto tiempo que nadie lo recuerda con exactitud. Pallarés, Álvaro García, Rodri, etc. pudieron lucirlo ocasionalmente durante el partido. Igual que Xavi Molina en Llagostera. El de La Canonja recogió el brazalete cuando Xisco Campos abandonó el campo expulsado. Pudo convertirse en el capitán del ascenso. El pitido final del colegiado Eiriz Mata hizo trizas esa posibilidad.

La importancia de Molina en el vestuario no se calibra en el número de veces que luzca o no el distintivo o que encabece la salida de los once titulares al terreno de juego. «Son los compañeros son los que me hacen sentir importante», explica, aunque «si tengo que llevarlo de nuevo lo haré encantado», concluye.

La imagen de Molina en Xàtiva con el brazalete evidencia su trascendencia en el vestuario. Pero también algo que el centrocampista –lateral o central, según convenga al equipo– llevaba buscando muchas temporadas, cierta estabilidad. La ha encontrado en casa. En el equipo de su ciudad. Molina ha derribado los tradicionales obstáculos que suelen erigirse ante los futbolistas locales.

Parece que sus años de trotamundo pueden haber llegado a su fin y haber encontrado su lugar. Curioso que tras dar vueltas, ese sea Tarragona. Si sigue el actual técnico, Vicente Moreno, no hay duda posible que Molina, si quiere, seguirá en el Nàstic. Cada vez que se le ha preguntado por el de La Canonja, el entrenador valenciano, tan medido en sus palabras, siempre se ha deshecho en elogios. «Es el jugador que a todo entrenador le gustaría tener en su plantilla», ha comentado más de una vez Moreno.

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