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El Nàstic vuelve a la Liga de Fútbol Profesional después de superar al Huesca en el Nou Estadi por 3-1 (Fotogalería)
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David Rocha festejando el segundo gol, que abría de par en par las puertas del ascenso. Foto: Lluís Milián

David Rocha festejando el segundo gol, que abría de par en par las puertas del ascenso. Foto: Lluís Milián

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Lago Júnior, David Rocha y Marcos De la Espada hicieron los honores. Sus goles ante el Huesca abrieron las puertas de Segunda de par en par. Tres años después de su destierro, la Liga de Fútbol Profesional (LFP) vuelve a hacer un sitio al Nàstic entre los elegidos.

Tarragona volverá a disfrutar de un fútbol profesional al cien por cien. Ya no será un extraño. Ha vuelto al lugar que le corresponde por club y ciudad y lo ha hecho con todo merecimiento. Nadie les ha regalado nada. Ellos solos se levantaron ante la dolorosa adversidad de hace un año. Jornada a jornada el equipo de Vicente Moreno se fue superando. Fortaleciéndose a base de récords. Ha vencido en peleas cancheras y en grandes escenarios. Ganaron el título del grupo 3 de Segunda B a tres jornadas para el final. Era una primera demostración de fuerza. Una forma directa de decir que estaban preparados, que habían depurado todos los pecados que les negaron la Segunda durante dos temporadas en la bronce y que ya iba siendo hora de que les aceptasen en la Liga Adelante.

Lago Júnior destapó el bote de la felicidad. Trazó la diagonal con la pelota cosida al pie sin que ningún defensor hiciera ademán de salirle al corte. Quizás no se creían que al marfileño le iba a salir un tiro perfecto al palo corto. Como tampoco se creyeron cuando les advirtieron que el Nàstic era el peor rival de los cuatro campeones. Fueron a lo suyo. Celebrando en el vestuario el emparejamiento. Imágenes que se a más de uno se le vino a la cabeza cuando vio como el balón cruzaba la línea de gol tras tocar en los dos postes de la portería visitante.

El tanto al principio de la segunda mitad vino de fábula. El Nàstic no había estado cómodo en el terreno de juego en todo el primer tiempo. Hubo poca elaboración de balón y muchos nervios. Daba la sensación de estar viendo el tercer tiempo del partido de ida en El Alcoraz. Entre la defensa y la delantera un enorme vacío que ni Rocha ni Manolo Martínez podían cubrir. El pase largo a la cabeza de Azkorra, titular en el lugar de Marcos, se convirtió en el principal recurso para tratar de hacer daño al cuadro oscense.

Tevenet mantuvo el guión de la ida, aunque con diferentes hombres. Fuera por las bajas de Rojas y Gaspar –que salió en la segunda mitad– o por decisión técnica, el técnico del Huesca introdujo varios cambios respecto al equipo titular de la semana pasada. El 0-0 de El Alcoraz les tenía tranquilos. Estuvieron menos ansiosos que el Gimnàstic en el inicio. Algo más sueltos, aunque tampoco pusieron en demasiadas dificultades a la zaga tarraconense.

El toque cualitativo de los oscenses lo puso Fran Mérida. Resbaló justo cuando golpeó una falta en el borde del área y aún así el cuero pasó lamiento el travesaño (18’).

La presión avanzada del Huesca daba resultado. Impidiendo la salida fácil del balón desde atrás a los granas. Ante la falta de optativas para dejar la cueva con la pelota controlada, el envío a Azkorra era la solución más factible. Giner y Rayco tenían que estar atentos a la caída del esférico para atraparlo y romper la defensa con su arte de velocistas. El canario protagonizó las dos ocasiones granas de la primera mitad. Un disparo desde el balcón del área que atrapó el portero Dani Jiménez en dos tiempos, y un tiro demasiado flojo, tras una buena combinación con Giner, que el meta visitante paró sin esfuerzo (16’).

En el entreacto, el Nou Estadi respiraba dudas. El optimismo se acogía a la superioridad física que había mostrado el Nàstic en el encuentro de ida. Dos minutos después de la reanudación, la grada lanzaba su primer grito cuando el tiro de Lago besaba la red.

El gol no varió los planes de Tevenet. Les servía valiendo con un tanto. Pero en la mente, la diana del marfileño fue una losa difícil de sobrellevar. Después de un primer tiempo que encajaba perfectamente con el plan diseñado, el 1-0 les advirtió de lo que les venía encima.

Once minutos tardó Rocha en hacer el segundo. Azkorra sirvió un centro templado al punto de penalti. Había visto una camiseta grana y le dio al esférico la altura idónea para que superar al primer central y el cacereño cabeceara a la escuadra con una parábola exquisita (58’).

El Nàstic ya estaba desatado. Los jugadores tarraconenses llegaban antes a todos los balones divididos. Estaban más atentos y más rápidos. La impotencia hacía mella en los futbolistas del Huesca. Manolo, uno de los jugadores más tarjeteados de la liga vio la roja por un pisotón a Rocha, cuando el extremeño estaba en el suelo. Chiquillada para enterrar a su equipo. Gorostegui, que había mostrado tener la mano floja para amonestar a los futbolistas locales y se había comido un agarrón claro sobre Azkorra cuando iba directo a la portería de Dani Jiménez, le envió a la ducha –no sin antes equivocarse una vez más y mostrar le roja a Mainz equivocadamente.

Quedaba media hora de fiesta. 30 minutos para saborear el retorno. Para despedir la Segtunda B. Decirle adiós de manera definitiva. No valía hacerlo de cualquier manera. Marcos quiso embellecer esa marcha con una delicatessen de las suyas. Robó el balón al central en el medio del campo. Encaró la meta. Levantó la vista y dejó ir una vaselina impecable. La grada del Nou Estadi contenía la respiración mientras el cuero trazaba una trayectoria deliciosa.

Marcó Mainz, pero el Nàstic y Tarragona entera ya estaba pensando en la Plaça de la Font. En el Córdoba, Eibar, Mallorca, Numancia, Llagostera (sí, también a ellos los veremos el curso que viene), etc. Contentos de haber escrito una nueva página en la historia centenaria del Gimnàstic. Liga Adelante, LFP, ¡ya estamos aquí!

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