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    Marc Fernández: «Es un trabajo y las cabezas también juegan»

    El delantero de Corbera de Llobregat ha llegado en el momento más duro de la temporada, con relevo en el banquillo, pero espera darle la vuelta a la situación

    16 febrero 2023 18:56 | Actualizado a 17 febrero 2023 07:00
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    Marc Fernández (Corbera de Llobregat, 32 años) fue el único refuerzo del Nàstic en invierno. Un futbolista experimentado de la categoría, con un ascenso a Segunda reciente con el Andorra, que trata de aportar toda su veteranía al servicio de un objetivo compartido por club y plantilla: jugar en el fútbol profesional.

    Semana complicada tras la derrota en Murcia. ¿No es la situación que te esperabas cuando firmas este enero?

    No. A los dos partidos hay un cambio de entrenador. Está claro que no vienes con esa idea. Creo que en los dos partidos con Raül (Agné) pudimos hacer más. Haberlo hecho mejor, sobre todo. Haber sacado algún punto más-. Con Iñaki un poco lo mismo. No estamos jugando bien. En los últimos partidos no estamos teniendo muchas ocasiones. El equipo defensivamente, a lo mejor, está más seguro, pero en ataque nos falta.

    ¿Es que ha salido todo al revés?

    Cuando llegas a un club como el Nàstic, con los jugadores que hay, y aunque la dinámica no es muy buena, piensas en ayudar al equipo y que irás para arriba. De momento, no ha sido así, pero no queda otra que trabajar como lo estamos haciendo. En cuanto cojamos confianza, este equipo irá para arriba.

    ¿Eres de mirar la clasificación?

    No. Ni cuando gano mucho, ni cuando pierdo la miro. Me gusta ir semana a semana.

    ¿Hacerlo constantemente, en clubes de esta exigencia, ahoga más al futbolista?

    Los clubes grandes tienen afición y presión por estar arriba. Hay que saber llevarlo. Tienes que vivir con ello. El Nàstic es un club grande que tiene que estar en Segunda o Primera. Normal que quieran ganar y estar arriba.

    Lo digo porque esa exigencia, en estos momentos delicados, ¿pasa más factura?

    Puede ser que sí. En mi caso nunca lo ha sido. Siempre lo he sabido llevar bien, pero entiendo que puede influir. Quieres ganar y las cosas no te salen. Si encima ves a la gente decepcionada, es lógico que pueda afectarte. Como cualquier trabajo en el que no cumples tu objetivo y viene tu jefe a echarte la bronca. Esto es un trabajo y las cabezas también juegan.

    ¿Entiendo que nada de hacer cálculos sobre los puntos necesarios para entrar en play-off?

    Siempre me ha gustado lo que dice el Cholo Simeone del ‘partido a partido’. Lo que toca ahora es ganar en Soria. No puedes estar pendiente de si de aquí dos o tres jornadas viene un rival u otro. Porque cuando llegue, a lo mejor has perdido puntos. Hay que ganar en Soria y el siguiente y el siguiente.

    ¿El siguiente y el siguiente son complicados (Eldense y Real Sociedad B)?

    Pero es que para estar arriba hay que ganar a los mejores.

    ¿Cuál es la mejor fórmula para salir de esta dinámica negativa?

    Lo primero es tener un buen vestuario. Que nos apoyemos entre todos. Luego, que la idea que tengamos, tanto el míster como el equipo, se lleve a cabo. Salga mejor o peor, pero que todos llevemos la misma. Y después trabajar, que haya intensidad y ganas. De eso no falta. Esas son las bases para poder ganar. Si no las tienes, puedes ganar un día pero perderás dos.

    ¿En este sentido de idea, parece que a nivel defensivo está asentada, falta a nivel ofensivo?

    Tanto el tema defensivo como el ofensivo es cuestión de todos. Que a los de arriba le lleguen mejores balones. O que tengan más eficacia. Cuando llega un entrenador lo primero que se corrige es el tema defensivo y se olvida un poco el tema ofensivo. Esta semana hemos vuelto a trabajar en ese aspecto de arriba. Veo a la gente cogiendo los conceptos ofensivos y que está muy enchufada.

    ¿Ganar como sea o siguiendo el plan?

    Siguiendo el plan. Se dice: “Ganar sí o sí”. Vale, pero ganar hay que hacer cosas. No te lo van a regalar. Si tienes una idea clara es mucho más fácil y además te servirá para el siguiente partido.

    ¿Se está viendo un Marc Fernández jugando más por el centro?

    Todo el fútbol base jugué de delantero. Luego, en amateur, me pusieron en banda. Son posiciones que me gustan porque estoy cerca de la portería.

    Has sido un jugador que no le ha dado miedo ir fuera. La primera vez a Israel, con 23 años.

    Me ayudó mucho la presencia de varios jugadores españoles. Estaba mi excompañero Abraham Paz, Cristian Hidalgo, Jorge Alonso, Crusat... Te ayuda a dar ese paso. Si no hubieran estado, no sé si lo habría hecho a ese país.

    ¿Qué tal esa experiencia en un país como Israel?

    Muy bien. Hay la percepción de que está en guerra, pero todo pasa en el sur, por la Franja de Gaza. En Israel no pasa prácticamente nada. Menos en el norte, donde estábamos.

    Su equipo, el Bnei Sakhnin, era el único palestino en la Primera División.

    Sí. Nuestro campo casi siempre se llenaba porque había una gran rivalidad contra los equipos judíos, sobre todo, contra el Jerusalén. Cuando les ganamos en su campo fue fiesta nacional en Sakhnin, la ciudad dónde vivíamos.

    Años más tarde se marchó a Grecia.

    Hay mucho más nivel. Hay equipos de Champions League. Me surgió la oportunidad de firmar dos años en un equipo que también había españoles. Me habían hablado muy bien del club. Allí en Grecia hay equipos que no pagan y hay que ir con ojo, pero estuvimos muy bien. Por país y liga nos hubiéramos quedado más tiempo, pero los dos años de Covid-19 fueron duros. Sin colegios, sin poder hacer prácticamente nada. Mi mujer y mi hijo yo solos. Necesitábamos volver a España.

    Debutó en Primera con el Mallorca. ¿Se acuerda del partido?

    Sí, contra el Espanyol. Un partido que empezaba a las 23.00 horas y yo salí a jugar al día siguiente, porque entré en la segunda parte. Perdíamos y acabamos ganando. El debut soñado. Me faltó marcar.

    ¿Jugó otros cinco encuentros, entre los que se midió a Barça y Madrid?

    La pena que fueron los dos en Mallorca. Además de tres de Copa. Mientras estuvo Caparrós en el banquillo estuve convocado en casi todos los partidos. Me sentía uno más del primer equipo. Luego se fue y ya no contaron con los jóvenes que nos bajaron al filial. Cumplí el sueño de cualquiera que empieza a jugar a fútbol.

    Caparrós o la importancia de que alguien confíe en ti siendo joven.

    Sin duda. Caparrós me hizo debutar en el primer partido. Llevaba conmigo tres semanas. Es clave tener la confianza del técnico para poder entrar al campo y tener la oportunidad de demostrar tu nivel en el campo.

    Después le tocó dar dos pasos atrás, hasta Segunda B.

    Tuve una mala decisión, quizás de representante. No acabamos de dar con la tecla a pesar de haber debutado en Primera y hacer una buena segunda vuelta en el filial. Estuve a punto de firmar con el Girona, en Segunda, pero estaban en ley concursal y no pude. Al final me tuve que ir a Israel. Al volver fue difícil conseguir equipos de Segunda. Quería volver y firmé por el Espanyol B, pero hasta que no firmé por el Sabadell, no recuperé el gol y la confianza.

    ¿Cuándo te encasillan en una categoría es difícil salir?

    Sí. Mucho. En la 2015-16 en el Sabadell metí 9 goles y di 8 asistencias y no me salió nada de Segunda. Es complicado dar el salto si no es ascendiendo. Por eso me fui también a Grecia.

    ¿Está bien que los jóvenes, como los del Nàstic, sepan de las dificultades de dar el salto?

    Por experiencia, las dos veces que he estado ha sido porque he ascendido. Te crees que si no subes una temporada, llegará a la otra. Pero las opciones van pasando y si el año siguiente no estás bien, a lo mejor ya te quedas siempre en Primera RFEF. Por eso tienen que darlo todo y aprender de los veteranos. A mí, me ayudó tener compañeros mayores que, como si fueran tus padres, te dan consejos. Aunque te creas que sabes más, la gente que ha pasado por situaciones similares hay que escucharla.

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