Mariposas y murciélagos (Pobla 1 - 0 Olímpic)

La Pobla consigue su primer triunfo de la historia en Segunda B y de la temporada ante el Olímpic, combinando una nueva faceta defensiva con su mimo por la posesión del balón. Emaná, con un tanto al filo del descanso, decantó la contienda

19 mayo 2017 21:30 | Actualizado a 22 mayo 2017 12:12
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El juego de la Pobla es parecido al aleteo de una mariposa. Elegante. Y como su metamorfosis, las acciones las elabora lentamente, con el mimo y cuidado de la pelota. Como le gusta al ‘Cholo’ Posse. Pero la Segunda B está colmada de murciélagos que, colgados boca abajo y con un volar más tosco, esperan el momento adecuado para morder, directo a chupar la sangre del rival. Al conjunto grana le ha costado amoldarse a la nueva categoría, todavía está en ello. Al fin ha evolucionado. Lo ha hecho en un animal híbrido entre la mariposa y el murciélago. Da resultado. Ante el Olímpic consiguió su primer triunfo de la historia en Segunda B.

Nueve jornadas le ha costado al cuadro poblense. Tras derrotas y empates crueles, la victoria llegó ante un conjunto también curtido en el estoicismo. Ambos con prisas obvias en la clasificación, en zona de descenso. Y ya se han cansado de verse ahí abajo. Quizá por esa presión el planteamiento ofensivo de los valencianos sorprendió. Al menos a la grada, acostumbrada a ver mandar a la Pobla. Pero Varo fue el de costumbre, providencial. En la segunda parte, las tornas cambiaron, el filial grana estuvo más cómodo. Pudo sellar el triunfo. Pero el duelo se vio condenado a un final abierto. Por suerte para los locales, el Xàtiva ya había quemado sus cartuchos.

Emaná fue todopoderoso. Dio rienda suelta a su mejor repertorio de galopadas, incansable. Al filo del descanso, cuando todo el mundo pensaba en tomarse un respiro, mantuvo su intensidad. Toni Vela puso un balón largo para Álvaro y un defensor la desvió. El camerunés cazó el rechace y disparó con todo a su favor. Diego, con mucho mérito, la escupió a córner. Pero al portero se le escurrió el saque desde la esquina en el área pequeña. Se congeló el Municipal. Emaná, con la caña lista, la pescó con su mejor anzuelo (1-0).

Un Olímpic impaciente puso a prueba a Alberto Varo bien temprano. Fue en un córner que Mendoza, en el palo largo, picó con la testa. El ‘Águila’ de La Canonja la salvó con las patas. Sus garras resultarían de nuevo protectoras. En una segunda jugada tras un saque de esquina, la pelota le queda a Vaquero de cara dentro de la grande. Un caramelo, vamos. Disparó a colocar, pero Varo aguantó hasta la última milésima para estirar las piernas y repeler el cuero.

La Pobla aún no había creado peligro, pero al menos su portero era el de las grandes ocasiones. La presión valenciana arriba propiciaba el balonazo y a los grana les costaba asociarse más allá de la línea divisoria. Estaban desconocidos. No eran los protagonistas. En un esférico largo para Álvaro estuvo la primera. Lo bajó con el pecho, se internó el malagueño y desde la media luna le pegó, buscando escuadra, fuera.

Tras un ir y venir anárquico, al borde de la media parte, Emaná consiguió la ventaja poblense. Un mazazo psicológico con consecuencias anímicas.

En la reanudación se vio a un filial del Nàstic más ofensivo. Más fiel a su filosofía. Con las ideas más claras y meneando la bola por bajo. Vadillo y Gil apuntaron a puerta sin acierto. Aunque las necesidades en la tabla apremiaban, se podía perdonar. El rival estaba desarmado. Apenas alcanzaba tres cuartos de campo y cuando lograba pisar área grana, siempre a pelota plantada, la zaga achicaba la amenaza.

Tras un tramo de dureza física, en que el colegiado estrenó las tarjetas, el choque se abrió. Emaná combatió un cuero largo para dejarla de tacón para Cristian Herrera. Chutó duro, pero un defensa se interpuso en su camino a la red. Una nueva carrera de Emaná la finalizaría con un tiro que lamió la madera.

El desenlace dejó un susto en el cuerpo del seguidor grana. Varo recibió un pase en el balcón del área. Pepín le fue a intimidar. El meta intentó el recorte y ambos cayeron al césped. Otro visitante atacó el balón para rascar la igualada. En la retina de la Pobla apareció el error del de La Canonja en el añadido en Elda. Tan sólo fue un espejismo travieso. Desde el suelo, Varo despejó con los pies.

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