Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Agricultores y ganaderos, la despensa de un país en crisis

En pleno confinamiento, trabajadores de campos y granjas salen cada día para que no falte de nada en los supermercados y recuerdan la importancia de mantener fuerte el sector el primario y consumir productos locales

MARINA PALLÁS / ROSER REGOLF

Whatsapp
Imatge d'arxiu de Joan Castellà treballant l'horta. Foto: Joan Revillas

Imatge d'arxiu de Joan Castellà treballant l'horta. Foto: Joan Revillas

«Los alimentos no crecen en las estanterías del supermecado». Es la frase, en boca del arrocero del Delta de l’Ebre Dani Forcadell, que mejor sintetiza el trabajo de todos aquellos payeses, agricultores y granjeros que se levantan cada día para ir al campo para alimentarnos. A veces, la sociedad se olvida de dónde salen los productos que consumimos: nacen del esfuerzo de miles de personas que cuidan de las explotaciones o de los animales para que la sociedad pueda consumirlos. La larga lista de frutas y hortalizas que hay a disposición de los consumidores durante el estado de alarma es posible gracias al trabajo de personas anónimas que cada día acuden al campo a recoger, clasificar y enviar toda la mercancía para que llegue al mercado mayorista y luego al supermercado.

En el campo la cuarentena se nota menos. Las distancias entre los trabajadores son mayores y de hecho hace pocos días se modifició el Real Decreto 463/2020 de declaración de estado de alarma para permitir que diversas personas puedan ir en el mismo coche si es para el traslado a las fincas y granjas de los trabajadores en el sector agrario, y así garantizar el abastecimiento de productos a la población.
En la demarcación de Tarragona son miles los payeses y granjeros que cada día salen al campo, a menudo en solitario: en el sector del arroz, de los cítricos, de las hortalizas, del aceite, del vino, de la avellana, pero también en las granjas de animales para lácteos, pollos, pavos o tocinos. La mayoría de ellos coinciden en la necesidad de establecer políticas agrarias que les ayuden a tenen unos precios más justos por sus productos. Ahora se demuestra que son más necesarios que nunca.

Carlos Sanz, granjero de explotación avícola. «Las granjas invertimos muchísimo en bioseguridad»

Carlos Sanz es grangero y propietario de explotaciones avícolas en els Reguers, Tortosa. Entre las tres explotaciones de él y su hija, tiene hasta 130.000 pollos. Comezó a los 28 años con 15.000 ejemplares y se ha dedicado todos estos años a la cría y engorde de pollos destinados a la alimentación. Hoy, el pollo es una de las carnes más consumidas.

Sanz explica al Diari que desde hace años, con la crisi de la Gripe aviar, el sector ya puso en marcha un protocolo muy estricto de control e higiene. Por eso, él no ha notado grandes cambios en su trabajo en estos últimos días con la crisi del Covid-19.

«Las granjas han invertido muchísimo dinero en bioseguridad, en adaptarlas a los nuevos protocolos de higiene, control y desinfección. Ahora todo está modernizado y se controla a través de los ordenadores. Para entrar en la granja tienes que desinfectarte, ponerte mono, mascarilla... Hace años que ya hacemos esto. Fue muy estricto y lo seguimos aplicando a rajatabla», expresa.

Precisamente, el granjero expresa que durante muchos años muchas explotaciones ganaderas o avícolas han sido las malas de la película para algunos colectivos, y ahora resultan más imprescindibles que nunca.
«Ahora comienzan a valorar nuestro trabajo. A algunos ya no les parece que contaminemos tanto y se dan cuenta de que si cerramos fronteras necesitamos de los productos locales», argumenta.

Dani Forcadell, arrocero del Delta. «Los alimentos no crecen en las estanterías del súper»

Dani Forcadell es seguramente uno de los arroceros del Delta de l’Ebre más conocidos y populares, ya que es muy activo por las redes sociales, especialmente en Twitter, donde a diario expresa las inquietudes del sector agrario y muestra su trabajo.
Este ampostino insiste en que la sociedad a veces desconnecta de la realidad: «tenemos que ser muy conscientes de dónde salen los alimentos que consumimos. Es por alguien que los trabaja. Por eso es tan importante consumir productos locales y mantener un sector agrario fuerte. En una crisis, el sector primario es clave y estratégico», afirma.

Forcadell explica que estos días sale de casa para meterse en su tractor y pasar allí 12 horas en el campo, solo. Luego regresa a casa, y otro día más. Está preparando el campo para recibir el agua que inundará los arrozales hacia el 15 de abril. «Si no voy a trabajar, la tierra no espera, y perderíamos el ciclo de todo un año».

Domingo Espuny, citricultor ebrense. «En el campo es dónde nos sentimos más seguros»

Cerca de Tortosa, Domingo Espuny cuida de sus campos de naranjas todo el año. A pesar de que ahora ya quedan pocas en los árboles, los días que hace bueno Domingo sale a trabajar con normalidad. Y es que el citricultor reconocía que «en el campo es dónde nos sentimos más seguros. Solo estamos nosotros y los árboles, así que se reduce el peligro».

La recogida de las naranjas termina en abril, así que los tres trabajadores se distribuyen en la explotación; algunos recogen los cítricos y otros empiezan a preparar los árboles y el terreno para la siguiente cosecha. «La fruta que queda en los árboles se tiene que coger antes de que se pudra. Además, todos queremos fruta fresca en nuestra casas, y para que esto sea posible los agricultores debemos trabajar de forma incansable cada día», seguía.
En cuánto a las medidas de seguredad, dicen que cada uno va en un vehículo, a pesar de que antes se desplazaban todos el la misma furgoneta. Espuny sentencia que «es todo un poco confuso, por esto vamos cada uno en su coche y evitamos problemas».

Josuè Sabaté, ganadero de cabras de leche. «Trabajamos para producir productos de proximidad»

Después de formarse en Ciència y Salut Animal y con un máster en Nutrició Animal, Josuè Sabaté decidió volver a Rasquera para seguir el trabajo familiar en el sector primario, al que añadió su apuesta personal: las cabras de leche. Y teniendo en cuenta que los animales deben salir a pastar, Sabaté explica que «para nosotros no ha cambiado nada, además no tenemos contacto con nadie más que los animales».
En el caso de los cerdos que también crían, en las granjas tienen dos personas trabajando, pero afirma que cada uno está en un edificio diferente, así que las medidas de seguridad se cumplen correctamente. 

Dónde sí que les ha afectado es en las ventas de leche, ya que el joven ganadero afirma que algunos compradores de materia prima les han pedido que disminuyamos el ritmo de producción. «El sector primario es imprescindible, por lo que los productores debemos seguir subministrando leche y carne para que el resto de personas puedan consumir productos de proximidad», cierra Sabaté.

Antoni Galceran, olivicultor de La Palma d’Ebre. «¿Qué es más imprescindible que poder alimentarnos?»

Antoni Galceran es olivicultor de La Palma d’Ebre y representa al sector como presidente de la DOP Siurana. Es uno de los pocos que cada día debe salir de casa para seguir con su trabajo, pues, como bien dice, la naturaleza sigue su ciclo, sin saber nada de lo que pasa afuera. «A pesar de las circunstancias somos unos privilegiados, porque podemos salir todos los días y estar en contacto con la naturaleza», afirma.
Ahora es tiempo de podar los olivos para que cojan fuerza con la llegada de la primavera, un momento clave teniendo en cuenta que la floración determinará la cosecha. «Mi día a día es casi igual que antes, siempre trabajo solo, a pesar de que ahora solo puedo ir de casa a la finca», dice Galceran, quien concreta que lleva siempre consigo el certificado autoresponsable y toda la documentación correspondiente a su trabajo.

El aceite es uno de los productos básicos de nuestra dieta, por lo que tal como concluye el olivicultor, «si nosotros no trabajamos no habrá comida qué comprar, ¿y qué es más imprescindible que poder alimentarnos?».

Joan Castellà, huerta y tienda ecológica. «Es un ciclo que no para, hay que sembrar para recoger»

Joan Castellà fue uno de los pioneros en ofrecer, hace 23 años, servicio a domicilio con hortalizas y productos de la huerta con certificado ecológico. Cada día va al campo y al invernadero para cuidar de la huerta y ofrecer después los productos en su tienda ecológica situada en la avenida la Ràpita de Amposta.

Ahora tiene tomates, pepinos, calabacín, pimientos, judías verdes... «Ayer sembré más judías. Cada planta tiene su ciclo, así que tienes que plantar y regar y cuidar cada día, para recoger después. Es un ciclo continuo, no puedes parar». Castellà afirma que se siente algo afortunado estos días de confinamiento. «Yo al menos puedo salir al campo a trabajar y me da el aire. La gente que está encerrada en casa hace un gran sacrificio».

El agricultor también incide en la importancia de consumir productos locales y de temporada. «Si aquí en Europa están prohibidos ciertos productos fitosanitarios por algo será... No es justo que luego puedan entrar productos de otros países donde sí estan permitidos», afirma.

Comentarios

Lea También